jueves, 20 de octubre de 2016

12 de octubre/2016



12 de octubre/2016

“La compensación es el trabajo mismo, ni siquiera el resultado”
(Piglia)


El vicio (intelectual) de utilizar (afanar) el dinero público (ajeno) como sostén económico de las virtudes (intelectuales) privadas:

A tenor de lo que ellos mismos “explican”, aunque la verdad es que en su mayoría  callan (no confundir con que ignoran, son muy cucos), todos los intelectuales que presumen, y los que no alardean también, de “críticos” (en todo caso sin abandonar ni por un momento el campo de la abstracción teórica) con las injusticias y desigualdades producidas o agravadas por el “Sistema” (así, sin calificar) y que, no tan paradójicamente como se insiste con machaconería, en la práctica resulta tan tangible como evidente que viven (ora directa ora indirectamente), y sin excepción, a costa, en lo fundamental (ya se trate de subvenciones, becas, premios internacionales, nacionales, autonómicos, provinciales, municipales…, conferencias, jurados, pregones o sermones propagandísticos varios…) de eso que llamamos sin preocuparnos en interiorizar su significado: dinero público. Ese dinerito que procede indefectiblemente del enteco y vulnerable bolsillo de los ciudadanos que trabajan, o ya no, pero de todas maneras pagan impuestos y multitud de mordidas legales de forma indirecta, diferida que diría la capo del PPSOE, señora Cospedal.

Parecen, decíamos de los intelectuales “comprometidos” que nunca enfilan en la dirección opuesta, considerarse a sí mismos  la excepción de la imperante “regla”, repito: lo proclaman abierta o soterradamente todos ellos, ya sean mudos o parlanchines. Dada la unanimidad que se registra, debe de ser esa la pose o actitud “pública” (se diga de vitrina, o de escaparate)  acordada, consensuada, negociada (sea en privado o en reservado equipado con toda clase de herramientas y utensilios: “gomas” profilácticas, sábanas, toallas, aceites, cremas, vaselinas, juguetes consoladores, licores espirituosos, y botellita de “Benjamín” detalle de la casa) y  que obedece a lo estrictamente normativo, reglamentario, digamos que con todas las garantías seudo-éticas que ofrece el Mercado, dicho sea mal hablando y a sabiendas de que se malentiende. Noramala. Así se lo gasten en medicinas.


En Hegel:
la lógica formal (teoría de la coherencia)
La lógica formal no debe ser confundida con la lógica matemática
antes llamada lógica simbólica,  que es una subdisciplina de la lógica formal.
la lógica dialéctica (lógica de las diferencias y las oposiciones: teoría de las contradicciones)

Lenin: 
“La lógica formal...toma las definiciones formales, guiándose por lo que es más habitual o por lo que salta a la vista más a menudo y se limita a eso...la lógica dialéctica exige que vayamos más lejos.
Para conocer de verdad el objeto hay que abarcar y estudiar todos sus aspectos, todos sus vínculos y 'mediaciones'. Jamás lo conseguiremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad nos prevendrá contra los errores y el anquilosamiento”


“Pero ese aprendizaje lleva la vida entera…”
(Piglia)


ELOTRO



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