sábado, 24 de septiembre de 2016

Apuntar hacia lo “inapuntable”: gesto insensato.





18 de septiembre/2016


“Si deseamos comprender el sistema en su totalidad, debemos aceptar la pérdida de algo. Siempre pagamos un precio por el conocimiento teórico: la realidad es infinitamente rica; los conceptos son abstractos, pobres. Pero es precisamente esa ‘pobreza’ la que hace posible manejarlos, y, por lo tanto, saber. Por eso menos es en realidad más”.
(Franco Moretti)

Culturas fuente (núcleo) y culturas receptoras (periferia), receptoras claro está previo pago de préstamos (para apoquinar el  hardware y el software),  y que de esa forma  generan su propia deuda externa cultural que a su vez las mantienen cautivas… ¡y así afloran las metáforas económicas soterradas!
Perfecta imagen especular de la paralela dominación económica que ejerce el núcleo duro monopolista sobre la pobre, más bien empobrecida y sometida, periferia; estado de cosas que resulta igualmente verificable, a poco que se rasque la cosmética superficie, en el llamado campo cultural (Medios de comunicación, entretenimiento y ocio, universidades e instituciones científicas y de investigación, industrias de la edición, almacenamiento, distribución y difusión, etc.)







Hace unos días visité, la verdad es que pasaba por allí, la expo del fotógrafo José Suárez (1902-1974) en el Instituto Cervantes, traigo un breve apunte a este revoltijo (Revoltijo que trataré de llenar de caminos intransitables que se ramifican incontroladamente, de laberínticas bifurcaciones, de improbables interconexiones y de prometedores caminos sin salida perfectamente señalizados… porque, ¿para qué? ¿hacia dónde?).
Fotógrafo, como supongo muchos otros, para mí desconocido hasta ahora mismito, “traspapelado” dice un crítico, que lleva décadas mamando de la teta del establishment: Régimen-78. Lo más probable es que silenciado como tantos otros artistas “republicanos” que marcharon al exilio, fuera este forzoso o voluntario. El tal Suárez, que fue amigo de Unamuno, Bergamín o Alberti, regresó en 1959 a la España franquista y a partir de ahí dicen que cayó, más bien lo arrojarían, en el olvido. Un espléndido fotógrafo me parece este gallego de Allariz, Orense. Magníficas sus elaboradísimas fotos en blanco y negro, ya sean de los “mariñeiros” o sus series etnográficas o sus hermosas obras realizadas en Japón, de las que por cierto me ha llamado especialmente la atención un curioso (auto)retrato del propio Suárez que aparece sentado junto al cineasta Akira Kurosawa, en 1954. Afortunadamente, sus, ahora, “inolvidables” fotos están disponibles en la red. Merecen una visita.

Vaciando que es gerundio. A fuerza de ir cambiando (sustituyendo más o menos disimuladamente) las partes del Todo, no queda ya nada del origen: sólo resta pues un objeto que no tiene (mejor conserva) otra causa que su antiguo nombre y forma. Estructuralismo: el sistema prevalece sobre el ser de los objetos” Barthes dixit.

La “Doxa” es la Opinión pública, el Espíritu mayoritario, el consenso pequeño-burgués, la Voz de lo Natural, la Violencia del Prejuicio. “Doxología” es palabra de Leibniz. Escribe Barthes.
Y tirando de ese hilo podríamos añadir que la arrogancia del actual “activista” nada tiene que envidiar la antigua, aunque aún perdure en ciertos cuchitriles nostálgicos, arrogancia del “militante”: se trata de la arrogancia “auto-consoladora” del sentido común hegemónico, que, como ya sabemos, carece de buen sentido.

Al asentimiento lo llaman elección. Doxa dominante.
(Dicho queda, aunque sea, que lo dudo, con pleonasmo incluido).

Apuntar hacia lo “inapuntable”: gesto insensato.
Doxa dominante.

El árbol, mediante su ramificación, describe el tránsito de la unidad a la diversidad. Pero ojo, las raíces y el tronco son propiedad de Soros, sea el Soros que sea.

Zygmunt Bauman: “El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú”
Se refiere Bauman a las redes sociales, a cuya comunidad no perteneces sino que más bien es ella la que “te pertenece a ti”, como ejemplifica la posibilidad que cualquiera tiene de añadir amigos o borrarlos, más allá de cualquier mediación de habilidad social para la interrelación. “A falta de reja*, culo de oveja”: Dice que el excremento de la oveja, llegado el caso, puede suplir, incluso con ventaja, la labor del arado. (*Reja: pieza de hierro que forma parte del arado y sirve para remover la tierra).


Hilo publicado en Twitter:
Esta mierda viene de lejos.
“En 1833 (los Amancio Ortega de la seda), habían vociferado amenazadoramente que ‘si se les quitaba la libertad de hacer trabajar durante diez horas diarias a niños de cualquier edad, se pararía el trabajo, y que les era imposible comprar un número suficiente de niños mayores de trece años’. Arrancando así el ansiado privilegio. Ulteriores investigaciones (oficiales) demostraron que este pretexto era pura mentira, lo cual no les impidió estar diez años hilando seda durante diez horas diarias con la sangre de unos niños tan pequeños que era preciso ponerlos de pie sobre sillas altas mientras duraba su trabajo”

(Karl Marx, ELCAPITAL)


Harto ve quien disimula, dice el viejo refrán. Los resabiados posmodernos, al igual que  sus compadres actuales los podemitas, producen, con su característica difusa cháchara un discurso doble, y doblemente asertivo, cuyo propósito emboscado en medio de tanta palabra conceptualmente inútil y tanto verbalismo vergonzante no es otro que la media verdad: la mentira duplicada.




"El hecho es que cada escritor crea sus precursores" escribió  Borges. O sea, que los escritores de ficción no sólo postulan su propia realidad sin conexión con lo real, sino y también a capricho, su propio y determinante pasado, su particular historicismo al margen de la historia que padece el común de los mortales. Como “Dios”, claro, y en otra dimensión, lejos del cieno social. Aunque se me ocurre otra lectura, no sé si a contrapelo: “El hecho es que cada comedia crea su precursora tragedia”.

Ahora que el capitalismo monopolista global vuelve a imponer, vía legislativa o vía “lo tomas o lo dejas que tengo millones de parados esperando” el aumento de la jornada laboral hasta cifras, 10-12 horas, propias del siglo XIX, sin contar la generalizada imposición de trabajar horas extraordinarias no remuneradas, puede ser conveniente la lectura de algunas citas de autores de aquellos viejos tiempos:
“En esto estriba la razón de ser del comunismo científico, que no confía en el triunfo de una bondad que los ideólogos del socialismo iban a buscar en misteriosos pliegues de los corazones de todos los muertos para proclamarla justicia eterna; sino que confía en el incremento de los medios materiales que permitirán que crezcan para todos los hombres las condiciones del ocio indispensables para la libertad”.
(Antonio Labriola citado por Manuel Sacristán en el prólogo a la obra de aquel, que también tradujo, “Socialismo y filosofía”)





Y también:
“El Capital”, Karl Marx
CAPITULO VIII
LA JORNADA LABORAL

"Cuando sorprendemos a los obreros trabajando durante las horas de comida o en otros momentos prohibidos por la ley, se aduce a veces que aquéllos se resisten firmemente a abandonar la fábrica y que hay que recurrir a la coacción para que interrumpan su trabajo" (limpieza de las máquinas, etc.), "en particular los sábados de tarde. Pero si la mano de obra permanece en la fábrica luego de la detención de las máquinas, ello ocurre únicamente porque no se les concedió un plazo para ejecutar esas tareas entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde, en las horas de trabajo establecidas legalmente"

“Para demostrar con qué fanatismo se defienden los obreros, según las declaraciones judiciales de los fabricantes, contra todo lo que signifique interrupción del trabajo fabril. lo indica el siguiente caso curioso: en los primeros días de junio de 1836, los magistrates de Dewsbury (Yorkshire) recibieron varias denuncias acusando a los propietarios de 8 grandes fábricas situadas en las cercanías de Batley de haber infringido la ley fabril. A una parte de estos caballeros se les acusaba de haber hecho trabajar a 5 muchachos de entre 12 y 15 años desde las 6 de la mañana del viernes basta las 4 de la tarde del sábado, sin más interrupciones que las estrictamente necesarias para comer y una hora de sueño. Y adviértase que estos muchachos ejecutaban este trabajo ininterrumpido de 30 horas en el "shoddy hole", corno llaman al infierno en que se desgarran los trapos de lana y en que hasta los obreros adultos, hundidos en un mar de polvo, desperdicios, etc., se ven obligados a trabajar con una venda sobre la boca para proteger sus pulmones. Pues bien, los señores acusados aseguraban bajo juramento –téngase en cuenta que se trataba de cuáqueros, obligados por sus escrupulosas convicciones religiosas a declarar bajo juramento– que, magnánima y piadosamente, habían brindado a aquellos pobres chicos cuatro horas de sueño, sin lograr vencer su testarudez.
Los tribunales condenaron a los señores cuáqueros a 20 libras de multa. Dryden presentía a estos caballeros cuando decía:

Un zorro, cargado de hipocresía,

temeroso de jurar, pero capaz de mentir como el demonio mismo,

que miraba corno la cuaresma, de piadoso reojo,

y jamás se atrevía a pecar antes de haber orado.”

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ELOTRO


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