Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 4 de agosto de 2016

Fredric Jameson: El desempleo, una lectura de “EL CAPITAL”




«Cada enunciado que tenemos por verdadero, es conocido o bien por medio de la experiencia o en razón de su significado. No hay más fuentes de conocimiento que el dato de los sentidos o el significado que le damos al enunciado»
(Gottlob Frege)

Lo primero es reconocer que este post que comparto gustosamente con todos los lectores del blog, es un pastiche un tanto anárquico, espero que sólo en su disposición, compuesto de citas, subrayados y párrafos  del libro de Jameson más el relleno de algunas otras involuntarias aportaciones y las acostumbradas apostillas propias realizadas estas últimas con mayor o menor tino pero con la mejor de las intenciones: alambicar pensamientos, ideas, conceptos. Por ello es fácil comprobar que no se trata de un texto fluido,  como si de una reseña peridística al uso se tratara, que permita una lectura sin saltos estilísticos, vaivenes rítmicos o interrupciones y paradas para consultar el mapa… o la brújula.

El objetivo es el de siempre:  fijar ideas o conceptos que uno captura en el transcurso más o menos accidentado de  la lectura y sobre los que en un principio pretende volver, insistir, repasar. Leer al mismo tiempo, intercalando intermitentemente, ‘El Capital’ de Marx y algunas obras, como esta de Jameson, que proponen su propia lectura, nada complaciente, o contralectura (nada que ver con un contra-manual de instrucciones), más de 130 años después de la primera edición de esa pieza capital del pensamiento marxista, no deja de ser una manera curiosa y hasta a ratos relajante y divertida, al menos así ha sido para quien esto transcribe, de recorrer siglo y medio de historia, en todos sus ámbitos, de las sociedades humanas, y simultáneamente de la propia trayectoria del marxismo, o más bien siendo precisos ‘los marxismos’, en paralelo con ese dado discurrir histórico (“EL CAPITAL: Una mera tentativa metafórica de transmitir las complejidades de lo puramente económico”).




A toro pasado se puede ver, claro que hacen falta unos mínimos conocimientos, con calma y claridad qué partes de la obra de Marx han podido quedar caducas u obsoletas (no hay que  escandalizarse por ello, tanto  Marx como Engels escribieron un prólogo para una edición del ‘Manifiesto comunista” veinte años después de su primera publicación en 1848, en el que, con absoluta y despreocupada franqueza, ya constataban que ciertas partes de su “documento histórico” habían caducado, repito, sólo dos décadas más tarde, bien es verdad que ninguna de ellas fueron consideradas por los propios autores como esenciales en el contenido integral. Y no podemos ignorar que en el “Manifiesto…” fue un documento “de encargo” en un contexto muy concreto de los inicios del movimiento obrero revolucionario (socialistas, socialdemócratas, anarquistas, comunistas…), ni mucho menos que no todo allí eran hechos comprobados, también había ciertas hipótesis… y tampoco  debemos omitir que el propio Marx aún no había consolidado sus iniciales conocimientos e investigaciones económicas, por ejemplo, por entonces nada había elaborado sobre la teoría de la plusvalía) …y qué otras continúan  plena o parcialmente vigentes, iluminándonos,  a pesar del tiempo transcurrido y los profundos cambios y desarrollos que ha sufrido el modo de producción capitalista (para entendernos: estructura), objeto esencial de su investigación, y las relaciones sociales y de producción (sobreestructura) que le han sido y son consecuentes durante ese largo proceso que ha pasado por varios estadios,(“El rompecabezas de los rompecabezas es el propio capitalismo”).

“Tomemos el mundo tal como es, no seamos ideológicos” (Marx)
-Y no otro es el punto de partida del pensamiento científico marxista. La actitud científica y el grado de conciencia depende del conocimiento de la realidad. Como afirmaba Manuel Sacristán: “La filosofía y el dogma son básicamente ideología, no conocimiento”.





“Lo que es indiscutible es que ni la Edad Media pudo vivir de catolicismo ni el mundo antiguo de política. Es, a la inversa, el modo y la manera en que la primera y el segundo se ganaban la vida, lo que explica por qué en un caso la política y en otro el catolicismo desempeñaron el papel protagónico. Por lo demás, basta con conocer someramente la historia de la república romana, por ejemplo, para saber que la historia de la propiedad de la tierra constituye su historia secreta. Ya don Quijote, por otra parte, hubo de expiar el error de imaginar que la caballería andante era igualmente compatible con todas las formas económicas de sociedad”. (Karl Marx)

“La ideología unificadora –dominante- puede ser muy distinta: formas de religión, relaciones de poder y dominación personal, como en el feudalismo, o el modo asiático, unificado mediante el dios-emperador como centro)”.

Como se puede apreciar Marx realiza un somero pero muy completo repaso a las formaciones sociales precapitalistas. No olvidemos que “lo nuevo nace de lo viejo y en lo viejo”.

 “Marc Bloch nos enseñó que al comienzo del sistema feudal noble era aquel que simplemente tenía un caballo”.

“En el pasado hubo modos de producción donde no dominó la forma mercancía, que no fueron organizados en torno al mercado en cuanto tal”.

“El pueblo indio y el modo de producción inca lo llama Marx en los “Grundisse”: Modo asiático de producción (formaciones que preceden al capitalismo)”.

“El sabor del trigo no revela quien lo ha cultivado, si un siervo ruso, un campesino parcelario francés o un capitalista inglés”
(Marx)

“El régimen revolucionario de Taiping duró 13 años, hasta su disolución por las cañoneras británicas”.




‘El Capital’ es un libro de principio a fin historicista.. Una obra que nos ofrece una lección magistral de materialismo histórico generosamente adobada con jugosas argumentaciones y citas de autores de las más diversas materias filosóficas, científicas, técnicas, sociológicas y literarias.

“En las viejas alegorías era esencial la presencia de un personaje antropomórfico que ‘representara’ algo, una idea o un valor, cuyo nombre portara a la espalda, como anuncio: ‘¡Soy la avaricia! ¡Soy la virtud! ”

Dice Jameson que una de las formas de leer El Capital –esto es, de comprender el lugar de sus proposiciones y análisis individuales en la construcción del todo- reside en verlo como una serie de acertijos, de misterios o paradojas, a cada uno de los cuales se le suministra una solución en el momento apropiado. Y mirando ventajistamente por el retrovisor: que si le caen palos a Althusser o se replantean las otrora desechadas aportaciones de Lukács…

Y añade: Marx escribe los tres primeros capítulos de ‘El Capital’ (sobre ‘mercancía y dinero’, los más estudiados y controvertidos) ‘filrteando con Hegel’, según el propio Marx dixit. Pero, señala: “El materialismo de Marx es incompatible con el idealismo  hegeliano”. Es curioso y paradójico que Marx siempre reconociera en Hegel a su maestro (filosófico) y, al mismo tiempo, declaraba que tuvo que ponerlo boca abajo (“darle la vuelta como a un calcetín”) para descargar de idealismo su dialéctica y su lógica:”nada es nunca superado sin resto”.

“En ‘El Capital’, y de acuerdo con las tesis de Feuerbach, la filosofía llega a su fin realizándose y actualizándose a sí misma”. No se trata sólo de explicar el mundo, se trata de transformarlo. Marx era ciertamente un ser profundamente político, con un sentido afilado de la estrategia y la táctica del poder.




Sobre reificar / cosificar:
“La máquina no libera del trabajo al obrero, sino de contenido a su trabajo” (Marx) “La palabra clave de los ‘Manuscritos…’ de 1844 es “alienación”. Y hablando de “alienación” conviene no olvidar un pequeño detalle: incluye (el sentido legal de) transferencia de propiedad. Ya sabemos, alienar, enajenar. “La presión despersonalizadora de lo moderno”.

Para Marx, la sustitución de la herramienta por la máquina transforma al obrero de maestro en sirviente de un proceso impersonal. La famosa cuádruple alienación del trabajador. Respecto de sus medios de producción; de su producto; de su actividad como trabajo y artesanía; de sus compañeros de trabajo.

“El modo en que el dinero oculta y reprime la ley del valor de la que surge. La obsesión con el dinero como causa y enfermedad también nos condena a mantenernos dentro del sistema de mercado en cuanto tal, la esfera de circulación, como horizonte cerrado de nuestro conocimiento, de nuestras explicaciones y de nuestras preguntas científicas”.

“El valor real, sin embargo, resulta que reside, no en los objetos producidos por el capitalismo, sino en el capital que ese particular proceso de producción es capaz de acumular”.

“La mercancía ‘es’, por cierto, valor de cambio, en la medida en que en ella se halla incorporada determinada cantidad de tiempo de trabajo”  (Marx)

“Para tener un valor de cambio las mercancías han de tener un valor de uso”.

“El valor de uso es material y físico, carnal y cualitativo, mientras que el valor de cambio es en rigor mental, lo que quiere decir: pura forma en lugar de contenido”.

“En ‘El Capital’, Marx analiza y critica de forma devastadora las obras estándar de economía política”

“La teoría del valor y el trabajo aparece por primera vez en el capítulo VI”

“La teoría del valor y del trabajo explica la expansión irreversible del capitalismo, junto con su emergencia y disolución”.

Con su teoría del “valor y del trabajo”, Marx nos instruye en el hábito de buscar las esencias detrás de las apariencias que nos ponen delante de las narices

“Los intentos de amputar su exposición de la teoría del valor, (Althusser) supone reducir el resto a un tratado de vulgar economía. ‘El Capital’ es un todo”.

“La palabra ‘forma’, extraída de Hegel, implica siempre la predominancia de lo mental o lo espiritual sobre el cuerpo y la sensación. Pero Marx introduce una tercera noción: lo social. La realidad del fetichismo de la mercancía, opuesta a su irrealidad espiritual e irrelevancia física”.



A caballo de la reificación, “los intelectuales capitalistas –tradicionales y de producción- se esfuerzan por frenar y desviar el desarrollo de las contradicciones” que sacuden al Sistema. De donde se deduce que la clase obrera, la productora de plusvalía, ha de tender en su lucha contra la opresión y explotación a agudizar esas mismas contradicciones y debe de batallar al mismo tiempo contra el velo fragmentador, oscurecedor y distorsionador de los procesos y formas de reificación (Eficacísimos inhibidores de la autoconciencia) que genera el propio Sistema.

“La forma fundamental de reificación: el dinero”.

“El dinero no es sino el síntoma de contradicciones estructurales subyacentes, esto es, una ‘mediación’, una solución provisional que no resuelve las contradicciones mismas, sino que “engendra la forma en que pueden moverse”.

“Las yuxtaposiciones de Marx están diseñadas para palpar la materia de un mundo de materias primas distintas en las cualidades y texturas de sus densidades y superficies”.

Pierre Reverdy: “La imagen surrealista surge de la yuxtaposición de dos objetos tan lejanos entre sí como sea posible: ‘El encuentro fortuito de una máquina de escribir y un paraguas sobre una mesa de disección” (Lautréamont)

“Las nociones deleuzianas de lo liso y lo estriado”.

Escribió Guy Debord: “La imagen es la forma final de la reificación mercantil”. Es decir, la imagen impide ver el conjunto, aprehender y comprender el TODO. Y abundando afirma Jameson: “La reificación figurativa es algo objetivo, está ahí fuera en el mundo como tal, es una dinámica fundamental del capitalismo” (…) “Un mundo de deseos individuales completamente colonizados por la publicidad y el consumismo, individualización que impide (reificación) la visión y la capacidad de comprender el Todo”. Y por su parte añade Sacristán: “El capitalismo encubre con bastante eficacia el carácter directo de la explotación del trabajador asalariado. De donde se desprende la tarea de poner la explotación al descubierto”.


ELOTRO (Responsable del pastiche)

“El “desarrollo” ha convertido a los italianos en un pueblo de idiotas neuróticos”
(Pier Paolo Pasolini)


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