Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 23 de junio de 2016

"Fargo" revisitada





“Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo.” (Fernando Pessoa)
“Ser comunista es mi manera de luchar contra el capitalismo”
(ELOTRO)

Hace ya unos días que he vuelto a ver la peli de los hermanos Cohen, “Fargo”, y aún siguen sus imágenes dando vueltas por mi mollera, tropezando y cruzándose con mis pensamientos, con mis lecturas o mis momentos en blanco (Como la nieve de Dakota-Minnesota que cubre toda la cinta, de principio a fin).




En mi cuenta de Twitter he dicho que la he encontrado mucho más “anticapitalista” de lo que la recordaba, digo la peli, no la nieve. Bueno, ya se pueden imaginar que esta es la conclusión de mi contralectura, cosas que hago sin ánimo de lucro. Es como subrayar libros en primera lectura. Cuando vuelves sobre ellos (“La transformación que opera el tiempo no deja nada intacto, abarca siempre la totalidad”, escribió Brecht) al menos a mí me pasa en muchas ocasiones, y relees lo que en su momento habías considerado digno de recalcar, destacar… resulta que no te explicas que viste o creíste ver en esa frase cocreta, en fin, que, pasado el tiempo, no te entiendes ni a ti mismo (aquí podríamos abundar en ese asuntillo que siempre me persigue, que nunca me abandona: el “yo”, o el “otro”, que subrayó; el “otro” que en distinto  espacio temporal del proceso, relee la huella marcada por  aquel “yo” o aquel “otro”, y, claro, sus muy complejas y contradictorias relaciones. Lo dejaremos para otro día. Quedo: “En el desamparo de mi idea fija”, que escribió Peter Handke).

La huella de aquel “yo” que subrayó permanece sobre el papel, a diferencia de lo que ocurre con las huellas, de las pisadas, los neumáticos, los maletines llenos de dólares, la sangre… en la nieve de Dakota-Minnesota, que se multiplican en la peli de los Cohen.



La nieve en “Fargo” nos aclimata a la “narración” (En arte y literatura nos encontramos obras “progresistas” en forma y “retógradas” en contenido y a la inversa), Del mismo modo e intención, caldo de cultivo, vaselina, que utilizan los medios de desinformación, publicitarios y embrutecimiento. Es el entrenamiento psicológico que predispone “positivamente” nuestros esfínteres y tragaderas mentales (“Has de saber que hay que amar sin hacer remilgos”, escribió el romántico Baudelaire)




El hielo que cubre el parabrisas del coche aparcado al aire libre (¡qué toma cenital más extraordinaria!) propiedad privada, o no, del pobre diablo que ha urdido el secuestro de su propia esposa para sacarle la pasta a su odioso y millonario suegro, es la metáfora precisa del clima de “Fargo”. Es el sólido hielo que encotramos “oculto” bajo la maleable capa de nieve.  Es el sólido hielo que encontramos “oculto” bajo el amable e idealizado disfraz de la “familia” (Capitalista que en los negocios “no conoce” familia -ni debe ni puede según las reglas-, hija de capitalista casada con pobre diablo arruinado y niñato adolescente “en sus labores”). Es el sólido hielo que encontramos oculto, por eso, porque la cinta lo muestra la califico de anticapitalista (potencialmente hablando, claro), en las relaciones de producción que verdaderamente determinan las relaciones sociales y familiares de los integrantes, en este caso concreto, de la susodicha unidad familiar. Y aquí, una vez más, cito a Brecht: “Poder amar algo sin interés es tenido por la flor del espíritu humano. El carácter tautológico de tal definición no tendría por qué molestarnos a nosotros… si no nos tapara la vista de la función social.”

“Incluso cuando el pájaro camina, se nota que tiene alas” escribió Proust acerca de la “prosa poética” de Baudelaire. Las películas de los hermanos Cohen, casi todas ellas con los pies bien plantados sobre la tierra, me parecen ejercicios de vuelo sublimes, digo de prosa poética cinematográfica.

El recital de miradas, muecas, gestos y sonrisas impostadas de la señora esposa de uno de los hermanos, la tal Frances McDormand, es sencillamente soberbio en lo que se refiere, sumado a su “forma”, al abanico de “perplejidad, pistas y sugerencias” que sumistra al espectador en cada una de sus apariciones, le valió el “Oscar”, sobre los “fenómenos”, en última instancia los crímenes,  ante los que se encara en el relato: “No busquéis detrás de los fenómenos, la lección son ellos”. (Goethe)



En “Fargo”, Frances McDermond es una encantadora policía embarazada que resulta ser la excepción de la regla: no es un molde de nieve que oculta un ser de sólido hielo. Por eso cuando al final de la pelicúla reflexiona sobre el meollo de tanto crimen, físico y social, acaba desolada al encontrar la única respuesta válida y validada por los acontecimientos: el dinero, esa mercancía que “todo” lo puede. Y que la feliz embarazada parece, conscientemente, despreciar por su “valor”. Ya digo, un instructivo y bellísimo film anticapitalista.

ELOTRO

Empieza la crueldad: uno le pregunta a alguien “qué hace”.
(Peter Handke)


***

No hay comentarios:

Publicar un comentario