lunes, 18 de abril de 2016

Peter Weiss “Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat”.



Llevaba mucho tiempo retrasando involuntariamente la lectura del drama de Peter Weiss “Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat”. Y ahora por fin ha caído en mis manos, previo pago de un euro,  una interesante versión editada por Grijalbo en 1969, y traducida y prologada por Alfonso Sastre.
(En youtube se puede ver la versión de Peter Brook: https://www.youtube.com/watch?v=dvvcfCytDeA )





Gracias a las notas de Alfonso Sastre me entero de que existe una versión de la obra de Weiss traducida por Manuel Sacristán (que por cierto traducía casi en exclusiva para Grijalbo), y otra del cubano Virgilio Piñera. También informa de que él (cuyo trabajo le fue encargado por Adolfo Marsillac) se ha servido especialmente de la versión de Jean Baudrillard. En fin, un racimo de nombres (traduttore, traditore) ciertamente representativo de aquella más que convulsa izquierda “sesentera”.

Transcribo un párrafo de la nota introductoria de Sastre sobre la censura sufrida por la obra (recordemos, año 1968, pleno franquismo):
“En cuanto a la supresión de los cuadros 13 y 14 –“La liturgia de Marat” y “Lamentable intermedio”- fue forzada por las circunstancias, es decir: independiente de  nuestra voluntad. Conversando Marsillac con el autor, éste se avino a que se suprimieran…” En fin, ahí queda el dato.





Sobre el mundo del teatro en general, y el oportuno estreno de Marat-Sade, en aquél concreto momento histórico, escribe Sastre: “¡A estas alturas! ¿El pobre B.B., como él mismo se llamó, ha sido, pues, en balde?” (…) En este medio, depresivo y agitado (podría decirse: enfermo), suena como un lúcido grito la voz de Peter Weiss: una negación verdaderamente dialéctica, revolucionaria, de la “legalidad” teatral vigente tanto en el área del teatro de consumo como en la de la actividad que se autopresenta como “inconformista”. Se trata, a nuestro modo de ver, de una verdadera síntesis, altamente superadora de los elementos anteriores –el teatro neo-dramático, el absurdo, la forma épica…- fraguados por ella.” Y añade: “Con todos los respetos para el trágico espectro de Artaud, hay que decir que Weiss trabaja en otro plano: es un autor posterior a Brecht -¡verdaderamente posterior a Bertolt Brecht!- y al drama neo-aristotélico (Miller, Sartre) y al “teatro del absurdo” (Beckett), con todo lo que eso supone y significa: contribuir a la construcción de un teatro de hoy. Ni eterno (o arquetípico), ni, mucho menos, oprtunista (o actualoide)… Teatro escrito en el corazón de la Historia, que es donde residen la verdadera actualidad y la verdadera permanencia.”




Recordemos el título completo de la obra de Peter Weiss: PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE JEAN-PAUL MARAT (Representados por el Grupo Teatral de la Casa de Salud de Charenton bajo la dirección del señor SADE) y pasemos a leer algunas apostillas del propio Weiss:

“Antes de su detención en el Fuerte de Vincennes y en la Bastilla, Sade dirigía ya representaciones teatrales en su castillo de La Coste. Durante los trece años de su encarcelamiento (desde sus 33 a sus 46 años), escribió, aparte de sus grandes obras en prosa,  diecisiete dramas.” (…)

“Desde 1801 hasta su muerte, en 1814, vivió internado en el Hospicio de Charenton, donde tuvo, durante algunos años, la posibilidad de montar espectáculos con los enfermos y de trabajar él mismo como actor.” (…)

“Para los círculos distinguidos de París, era una distracción selecta asistir a las representaciones que daba Sade en ese ‘reducto reservado a los desperdicios morales de la sociedad burguesa.” (…)



“Su confrontación con Marat, que nosotros ponemos ahora en escena, es sin embargo totalmente imaginaria, y se refiere sólo al hecho de que fue Sade quien pronunció el elogio fúnebre de Marat cuando el entierro de éste; e incluso su relación con Marat en este discurso es bastante ambigua, ya que no lo pronunció más que para salvar su propia cabeza, pues se encontraba en aquel momento amenazado de nuevo, figurando su cabeza en la lista de la guillotina.
Lo que nos interesa en la confrontación de Sade y de Marat, es el conflicto entre el individualismo llevado al máximo y la idea de la agitación política y social.” (…)

“Y cuando Sade declara haber sido perjudicado por las medidas del Antiguo Régimen, no hay nada en ello que le pueda convertir en un héroe, pues no había sido detenido por razones políticas, sino por la acusación de excesos sexuales, y fueron esos mismos excesos, ilustrados en sus escritos monstruosos, los que causaron una vez más su caída, ahora bajo el nuevo régimen.” (…)




“De qué modo concebía él su rebelión, lo vemos en la siguiente carta, que escribió desde la prisión a su mujer en 1783:
“Nadie puede aceptar mis ideas, dices tú. ¿Y eso qué importa? ¡La tontería está en proponer tales o cuales ideas a los demás! Mis ideas son el fruto de mis reflexiones, forman parte de mi vida, de mi temperamento. No está en mí el poder de cambiarlas, y aunque pudiera no lo haría. Estas ideas que tú desapruebas son lo único reconfortante de mi vida, alivian mis sufrimientos en esta prisión, constituyen toda mi alegría en esta tierra, las prefiero a mi propia vida. No son mis ideas las causantes de mi desgracia sino las ideas de los demás.” (…)




“Si es de nuestra invención, lo de confrontarle con Marat en sus últimos instantes, por el contrario la situación de Marat corresponde a la realidad. La enfermedad sicosomática de la piel que había contraído a fuerza de privaciones, y que le hizo sufrir tanto durante los últimos años de su vida, le forzaba a pasarse muchas horas en su bañera para aliviar la molestia de sus picores. Y en esta misma posición fue apuñalado por Charlotte Corday el sábado 13 de julio de 1793, después de que ella había conseguido introducirse en la casa por medio de tres visitas.
Las declaraciones de Marat en el curso de la acción reflejan (a menudo, incluso literalmente) el contenido de los escritos que dejó.”. (…)

¡Dictador, esa palabra debe desaparecer; odio todo lo que evoca a los patronos y a los patriarcas!
(J. P. Marat)

Ya saben, Marat-Sade, de Peter Weiss.

ELOTRO (por la transcripción)


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