Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 23 de noviembre de 2015

A golpe de tuits





A golpe de tuits

"Interiorizar la sumisión,
bonito tiro de gracia para toda una vida".
Jokin Uriz

("El Botin", Miguel Sánchez-Ostiz)



 “…ignorante que juzga de lo que no sabe y aborrece lo que no entiende” (Cervantes)
En Twitter, a manojos de miles.

El conformismo es la nueva religión: Ya no hay hilos que conecten al titiritero con la marioneta. La manipulación digital es inalámbrica.

Se necesita profesional con “buen corazón” y “rostro humano”, experto en ahorrar costes y maximizar beneficios. Contrato hasta final de explotación.

Según Marx, la pertenencia a una clase social se define por: el modo de vivir, los intereses y la cultura. Así que, si eso, echa cuentas.

Incidentes mínimos:
Cuando escribo un tuit sobre la OTAN, sale áspero; sin embargo, si tuiteo sobre la NATO, sale lírico. ¿El corrector Google?

Incidentes mínimos:
Un “sin-papeles” es alguien que tiene “problemas-existenciales” o esas pamplinas nada tienen que ver con la chusma?





Digo que vista la cantidad de bajas en nuevos los fichajes de PODEMOS, o se le aprietan las clavijas al ojeador o se cambia de entrenador, ¿no?

Senador USA Arthur Vanderberg: "La OTAN debe servir ante todo a la finalidad concreta de asegurar una defensa adecuada contra la subversión interna".

Incidentes mínimos:
No se han estrenado y ya PODEMOS decir que están desvencijados.


“Mis viejos amigos: Ya que no pudimos cambiar nada, cambiemos de parecer”
-Y en IU y PODEMOS andan…¡los mejorcitos!


Con “el capitalismo explotador con rostro humano”, “el buen corazón de los imperialistas” y “la sociedad de la desinformación”, ¡Nos apañan!



Eso d q Israel haya vuelto a avisar a los suyos un día antes d la matanza…recuerda la lectura gramsciana d Maquiavelo: El príncipe, Del arte d la guerra.

Las “noticias” deberían tener hueso, como las aceitunas, para así poder contar cada día las mentiras que nos hemos tragado.

 “…si el fin que uno se propone es elevar el tono y nivel intelectual, y no el de hacer simplemente desierto en torno de uno”.
(Antonio Gramsci)


Cuando por fin parece q PODEMOS salir de las generalidades nebulosas con Anguita hemos topado: Siglas NO, OTAN Sí…señor, Sí SEÑOR!


Dices tú de eufemismos, las cosas por su nombre y el lenguaje del opresor:
¿Por qué llamamos explotadores a los emprendedores?

No parece muy marxista eso d descalificar el 15M, así, en general. Generalización q se usa para vomitar sobre los comunistas, en concreto.

El falseamiento del Holocausto por parte de Netanyahu, ¿no os recuerda la bárbara mitificación nazi-fascista de la Historia? Pues mirar a ver.

Lukács es la polla, habla de novela histórica y explica cómo penetra el capital en la clase obrera y crea parásitos (CCOO-UGT) y burócratas.

Curiosamente el “ala oportunista” de los partidos y sindicatos “ni de izquierdas ni de derechas”, nunca se sabe si es la izquierda o la derecha.

¡Sorpresón en las aulas! Los anticasta, con Pablito en la papela, reconocen tener principios: SOCIALDEMÓCRATAS.
-¿Existirá bibliografía?

“Todo escritor es hijo de su época”, dice Lukács.
- Por muy puta que sea ésta, añado yo.
- Otra cosa es sacarle brillo con trapos literarios, dice ELOTRO.

Dices tú de propósitos:
“Me está costando una fatiga enorme preparar mi próximo error”.
(Bertolt Brecht)

(1 ) Manuel Sacristán: “No engañarse con las cuentas de la lechera reformista ni con la fe izquierdista en la lotería histórica.”

(2)…atenerse al hilo de la lucha de clases sobre el fondo de un programa al que no vale la pena llamar máximo, porque es único: el comunismo”.


Como Felipe y Zapatero, Pedro Sánchez promete a los que le voten que va a meterle mano al Concordato de una puta vez y adiós a la edad media.

“La consciencia no se forma por el brutal estímulo de las necesidades fisiológicas, sino por la reflexión inteligente”
(Gramsci)

PODEMOS no es un partido ni de “Señores” ni de “Siervos”, sino “Esclavo” de su “Amo”. Ni “Oral” ni “Anal”, “Transversal”, por el puesto.

PODEMOS es el partido de la minoría… APLASTANTE!
(Bueno, uno más)

 “La libertad nunca está al alcance inmediato de la mano. Debe conquistarse a partir de la lucha”.
(Hegel)

ELOTRO


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domingo, 15 de noviembre de 2015

“El sentido común y el infierno” Italo Calvino / Antonio Gramsci



A vuelapluma

“Si queremos comprender de qué modo el pasado se ha convertido en presente, hemos de comprender también nuestras completas relaciones con ese pasado, que incluyen tanto la necesidad histórica de transformarlo, como el deseo de mantener, de establecer e incluso inventar una continuidad”
(Eric Hobsbawm)

“No lo saben, pero lo hacen”
(Carlos Marx)

Dice Gramsci que “el sentido común es la filosofía de los no filósofos. Una concepción del mundo absorvida acríticamente por el hombre medio” y añade: "el sentido común vulgar (...) es dogmático, ávido de certezas perentorias" (…) “El sentido común, dice Gramsci, es un nombre colectivo como "religión"; no existe solo un sentido común, pues también éste es un producto y un devenir histórico” (…) “El ‘sentido común’ de una sociedad determinada, está hecho de la sedimentación de diversas concepciones del mundo, de tendencias filosóficas y tradiciones que han llegado fragmentadas y dispersas a la conciencia de un pueblo. De ese ‘sentido común’ se tomarán referencias y ordenamientos que justifiquen o reprueben los actos de la vida pública y privada”.  (…) “el sentido común dominante es el sentido común de las clases dominantes”.

Pero a lo que vamos en esta breve nota es a destacar esta otra afirmación: ‘Dentro del sentido común, hay estratos sanos, que bien podrían llamarse ‘buen sentido’. De manera que el ‘buen sentido’ podría llegar a ser el nivel óptimo porque comprendería una elaboración de una conciencia autónoma y crítica de las condiciones materiales y, en su caso, de lucha por la hegemonía. El buen sentido sería filosofía de la praxis (nombre con el que Gramsci se refería al marxismo en sus escritos en la cárcel, por obvios motivos de censura).

Y leyendo estas reflexiones de Gramsci, la existencia dentro del “odioso” sentido común de una parte del todo cualitativamente distinta, potencialmente autónoma y crítica y denominada “buen sentido”, que se contrapone en sus propias tripas, al convencional y totalizador “sentido común”.

Pues ahí mismito fue cuando recordé esta otra cita de Italo Calvino: “…la primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.”

Me pareció que estos dos italianos comunistas, Calvino abandonó el PCI en la década de los sesenta, razonaban de manera muy parecida, de manera dialéctica, con sus respectivos -cada uno con su “poética”- análisis concretos de las  situaciones  concretas y con su certera visión de las contradiciones existentes, de la lucha, del cambio, de la vida, en el seno de lo real del “todo”, sea éste el sentido común o el “infierno”. Y se me ocurre que es más que probable que Calvino hubiese leído estas reflexiones de Gramsci y…en fin. Que eso, y los múltiples interrogantes que abre, quería dejar anotado.

ELOTRO

“La filosofía de la praxis es el ‘hitoricismo’ absoluto, la mundanización y terrenalidad absoluta del pensamiento, un humanismo absoluto de la historia.”

(Antonio Gramsci)



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miércoles, 11 de noviembre de 2015

A vuelapluma



Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.
(Carlos Marx)

En algún sesudo y muy reconocido marxista he leído, refiriéndose a la dialéctica, algo así como “…y vaya usted a saber lo que es eso”. Según Gramsci: “la dialéctica es una lógica en sí misma, esto es, una teoría del conocimiento” y añade: “…hay que remontarse a las fuentes culturales para identificar el valor exacto de los conceptos, porque bajo el mismo sombrero puede haber cabezas diferentes” e insiste: “Identidad de términos no significa identidad de conceptos”.

Ya lo creo, y quizás por eso el sesudo Manuel Sacristán, que además era un gran admirador de Gramsci y poco partidario de polémicas fútiles y ociosas, invitaba a “concretar”, en todos los campos, de forma precisa, con juicios probados y decisivos.

Porque efectivamente bajo el mismo sombrero podemos encontrar la cabeza de Heráclito, Platón o Aristóteles; o quizás la de Fichte, Hegel o Marx o Plejanov, o aquella “dialéctica enriquecida” que nos legó Lenin, Lukács dixit… la que por lo leído en Lenin y Gramsci no encontraríamos nunca es la de Nikolai Bujarin, adialéctico hasta el tuétano: véase sin ir más lejos su famoso manual ‘Ensayo popular’ lleno de juicios superficiales, acríticos, mecanicistas y extremadamente genéricos.

En fin, la necesaria “historicidad” que nos permita conocer “el valor exacto del concepto “dialéctica” en cada cabeza o grupo social y momento histórico “concretos”. Y que nos permita “distinguir las cuestiones de terminología de las cuestiones sustanciales y viceversa, lejos de la confusión ‘abstracta’ característica del diletantismo filosófico”.

Para los griegos antiguos, la dialéctica, era una técnica o método de conversación (para Platón método de investigación por el procedimiento socrático de pregunta-respuesta) basado “en las cosas que se empujan unas a otras oponiéndose”, o sea, en la unidad de los contrarios, en la contradicción, que reconocían y valoraban como de naturaleza dinamizadora: en constante proceso de superación sintética de tésis y antítesis  (el automovimiento del que posteriormente habló Marx, para quien la dialéctica era la esencia de la materia y de la historia). El propio Engels escribió que: “Los ‘instrumentos intelectuales’  no han salido de la nada, no son innatos al hombre, sino adquiridos, se han desarrollado y se desarrollan históricamente”. Insistía Lenin: “Asimilar todo lo valioso de la anterior evolución y elaborarlo críticamente”. Y Marx : “Solo conocemos la realidad en relación con el hombre y, así como el hombre es devenir histórico, también la conciencia, y la realidad y la objetividad son un devenir…” O sea, un proceso dialéctico, racional, lógicamente coherente, que no descuida ningún argumento positivo o negativo que tenga algún peso para posibilitar la redondez del razonamiento (no la incesante remasticación de “frases hechas”), nada que ver con conceptos fijos, fosilizados, inmutables en el tiempo, y catalogados; ni con secuencias mecanicistas y repetitivas, ni con falaces fenómenos y “devenires” cuyos mecanismos los hacen fácilmente previsibles.

Lukács escribió: “Lo que diferencia decisivamente al marxismo de la ciencia burguesa no es la tesis de un predominio de los motivos económicos en la explicación de la historia, sino el punto de vista de la totalidad. La categoría de totalidad, el dominio onmilateral y determinante del todo sobre las partes, es la esencia del método que Marx tomó de Hegel y transformó de manera original para hacer de él el fundamento de una nueva ciencia“. Así: “El dominio de la categoría de totalidad es el portador del principio revolucionario de la ciencia”; pues la consideración de la totalidad propia del método dialéctico es la referencia al conocimiento de la realidad como acaecer social.

La dialéctica, un ‘instrumento intelectual’ que nos permite utilizar lo racional frente a lo místico, contraponer la ciencia a la superstición. Y así explicar y comprender en su totalidad la compleja y contradictoria realidad en la que interactuamos, en la que estamos inmersos para, en definitiva, poder iluminar y guiar nuestra acción, nuestra conducta, para incidir en la historia  haciendo más eficaz nuestra praxis transformadora. Que es, desde el punto de vista revolucionario, de lo que se trata.

ELOTRO

En el comienzo fue la acción
(Goethe)


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domingo, 1 de noviembre de 2015

Ferlosio, Martín-Santos, López Salinas… (y 2)






“Crítica quiere decir cultura”
(Antonio Gramsci)

“Los errores existen desde siempre y están a la espera de que los cometamos”
(Arnold Zweig)

Como autor del post (Ferlosio, Martín-Santos, López Salinas…) que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a pagar…


-En literatura,  ¿sólo ves política?
En la medida en que lo “político” es aquello que se ocupa de lo “comun”, en el terreno de la praxis social, el de las relaciones sociales en constante proceso dialéctico y determinadas por las relaciones de producción vigentes: la economía, la cultura, las leyes, la religión, la ciencia, la tecnología, el urbanismo, el medio ambiente, en fin… todas las actividades humanas “sagradas y paganas”…
Y, por otro lado, compartiendo plenamente el aserto de Sartre: “La literatura es, ante todo, un hecho social”: respondería que sí.

Lo que nunca veo o detecto, desde mi punto de vista arriba expresado, es ausencia de “política”. En una sociedad dividida en clases con intereses antagónicos, y por tanto en lucha constante de contrarios, ningún “hecho social” me parece, por activa o por pasiva, que pueda resultar desde un punto de vista objetivo, ajeno o “neutro”.  Por tanto, consciente o inconscientemente, el autor de una obra intelectual  siempre tiene o adquiere  una responsabilidad y un compromiso “social”.



-¿Qué puede haber de auténtica “realidad” o de “verdad” objetiva, en un arte que produce ficción con la mentira y la ilusión?
Decía Picasso que la pintura utiliza mentiras para decir la verdad. Si eso es así o no, la práctica es el criterio de la verdad. El cubismo, por ejemplo, es, entre otras cosas, un truco para superar o dislocar algunas de las formas tradicionales de reflejar la realidad, al permitir en un mismo plano bidimensional, la representación plástica desde diversas perspectivas visuales de distintas y contrapuestas “caras” de la “realidad”. Y, con otras instrumentales “mentiras”, el propio invento del “collage” llega aún más lejos en la representación (montaje irreal) de la “realidad”. O acaso, en la esfera de la literatura y casi en un “tiempo” paralelo, no resulta igualmente revolucionario y superador de los límites clásicos, el llamado “monólogo interior”, “otra cara” de la realidad o “microrealidad” del sujeto, (elemento de la totalidad integradora) que Joyce  empleó en su Ulises (ojo, en  1922).

Realismos que resuelven el litigio entre realidad e irrealidad (¡¿Novelas realistas en las que la realidad no aparece?!), cada uno a su modo y manera. Y por supuesto, realidad seleccionada y aislada y dispuesta, por el autor y a su antojo. Realidad pura y total, verdadera y auténtica, sólo hay una, me temo. En ella, quizá enteramente cognoscible pero seguro que inabarcable, nos movemos todos “las personas concretas”. Algunos procurando no perder “contacto”, desde el punto de vista materialista, con el planeta Tierra.



-¿Aporta “La mina” algún hallazgo “nuevo u original” desde el punto de vista de la innovación estilística, estructural o temática?
No, no me lo parece en absoluto. Su gran aportación, a mi entender, tiene que ver con aquello que decía Brecht sobre los clásicos del realismo:”…que atienden a lo cotidiano y, por lo tanto, al cambio”. En ese atender lo cotidiano, claro que desde una visión del mundo muy concreta y manteniendo una relación dialéctica con esa cotidianidad siempre en ininterrumpido movimiento y transformación, consiste la labor del autor a la hora de seleccionar, dar forma y reflejar la “parte de realidad” (para el Régimen franquista evidentemente incómoda, y por eso “inédita”), que nos muestra, afirmando contra los relatos legitimadores del “statu quo” de la entonces omnipresente y aplastante “literatura hegemónica”, que la “realidad” con autenticidad vital, como mínimo, también es así (aunque, a decir verdad, “era aún más así”, falta, y se puede imaginar el porqué, el último tramo del proceso de concienciación, la respuesta de los mineros -tal y como se daba “al otro lado del espejo” y en esos mismos momentos con el nacimiento de las Comisiones Obreras en las cuencas asturianas-, la cristalización de la lucha).
 Tanto Ferlosio como Martín-Santos me parecen autores, en el conjunto de sus obras, más dotados que Armando López Salinas, si hablamos específicamente de “fabricar” lenguaje y andamiaje o, en su caso, ingeniería literaria.

Dicho esto, el experimento, cronológicamente hablando no precisamente vanguardista, de “realidad objetiva” llevado a cabo por  Ferlosio en “El Jarama”, me parece, además de plomazo, fallido, eso como poco. Y algunos “abusos de juegos verbales intelectualistas” insufribles y pedantes de Martín-Santos (que era un tipo culto e inteligente pero también, y bien que lo deja traslucir, un ególatra y narcisista estomagante) en “Tiempo de silencio”, una muestra del “aldeanismo oscurantista” que, incluso los intelectuales más al día y viajados (estudió en Alemania, donde compartió residencia universitaria con Manuel Sacristán) equipaban, por lo que se ve sin pizca de rubor.



-Si, “realmente”, los personajes de “El Jarama” eran, ignorantes casi virginales, anodinos, triviales, aburridos, insustanciales… la novela que escribe Ferlosio no es “responsable” de la lamentable y soporífera “realidad” que refleja, ¿no?

Yo critico el tostón de novela, no la manifiesta estupidez de sus personajes. Con personajes estúpidos, y microrealidades en micromundos,  he leído logradas novelas. Sobre el experimento de “realidad objetiva” que realizó Ferlosio, y que en cierta medida él justifica en una nota, “A la sexta edición”, leo en otros que consistía, de manera figurada, casi en una “aséptica” transcripción literal de unas cintas magnetofónicas que hubiesen sido registradas durante ese domingo que pasaron los jóvenes empleados madrileños y los clientes lugareños en la venta junto al Jarama. Pues sigo pensando que, intenciones renovadoras incluidas, descalabro absoluto. Insisto en que leída la novela ahora y aquí. Aunque, entonces y allí (y todo escritor es hijo de su época), ya he anotado que el propio Ferlosio dio la espalda de manera inmisericorde a su propia obra. Eso además.

ELOTRO


Manuel Sacristán: “Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es sólo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no sólo intelectualmente”.



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