Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 8 de diciembre de 2015

Lenin en Berna




“La dominación del capitalista sobre el obrero es la de la “cosa” sobre el hombre, la del trabajo muerto sobre el trabajo vivo, la del producto sobre el productor, ya que en realidad (…) se da exactamente la misma relación que en el terreno ideológico se presenta en la religión: la conversión del sujeto en el objeto (…) La fetichización hace que las cosas funcionen como sujetos y los sujetos como cosas”

(Marx)


Como de costumbre tengo la mesa llena de libros, propios o  procedentes de préstamos de las Bibliotecas Públicas, en los que intermitentemente y no sin cierta intención, voy picoteando… ya sólo leo del tirón sin intercalar otros libros la ficción. La ficción que logra engancharme, fenómeno que cada día, debe de ser la edad, es más infrecuente. Esa es otra novedad en mi conducta lectora, abandonar las obras que me decepcionan en las primeras páginas, página quince: ese cada día más estomagante Vila-Matas,  treinta o cuarenta y nueve, como en concreto me ocurrió con el tal Olmos, (que tanto me gustó como bloguero y que sigue pareciéndome un lector muy inteligente, y un crítico muy de fiar) que ya es la segunda vez que lo intento y me resulta tan “visto”, tan previsible, me aburreeeee…  su para mi infumable “Alabanza”…



Pero a lo que vamos: leyendo “Nuestro Marx” (disponible pdf en la red) de Nestor Kohan, una interesantísima investigación sobre “El Capital” y alrededores: de entonces y de ahora, he ido a dar, aunque creo recordar que no por primera vez, con un filósofo marxista de origen gaditano llamado  Adolfo Sánchez Vázquez, exiliado como tantos otros brillantes intelectuales republicanos en México desde 1939, donde ejerció como escritor y profesor y precisamente murió en 2011, a los noventa y seis años de edad. Autor muy recomendado por Kohan y del que se pueden ver algunos videos en youtube y descargar gratuitamente varias obras en la red.  Pues leyendo un interesantísimo artículo suyo, “El concepto de praxis en Lenin”, en el que cuenta que fue en Berna/Ginebra, durante su exilio entre 1914-1916, donde Lenin estudió en profundidad y con detenimiento, una obra capital, “La Ciencia de la Lógica” de Hegel.




(Y aquí me van a permitir abrir un corto paréntesis para introducir la cita de otro gran autor, Elías Canetti  y otro interesantísimo libro, “La lengua absuelta”, donde entre muchos recuerdos cuenta que, paseando con su madre  por el centro de Ginebra (o era Berna?), pudo ver tras los cristales de un café el peculiar rostro de rasgos mongoles de un individuo que sentado junto al ventanal, leía y escribía con autentica avidez, luego supo que aquel lector que tomaba abundantes notas -¿Los cuadernos filosóficos?- era Lenin.)

Es entonces, nos dice Sánchez Vázquez, cuando Lenin se desprendió de la fuerte influencia, o por mejor decir, pudo superar el materialismo “vulgar”, y liberarse del cordón umbilical que aún le unía a su maestro “en marxismo” Plejanov (con el que políticamente ya había roto años atrás).




Lenin, como ya hiciera Engels en algún capítulo del “Anti-Dühring” elaboró en su libro, “Materialismo y empirocriticismo” (Que por cierto a Manuel Sacristán le parecía, con diferencia, su peor obra) una concepción filosófica general en la que se pierde el papel cardinal que a la “praxis” asignaba Marx. Para Marx se trata, se nos dice, de la unidad de hombre y naturaleza, de sujeto y objeto que se da en y por la “praxis”, como actividad práctica humana transformadora de la realidad natural y social.



Lo que distingue el materialismo de Marx del que en la obra citada, digamos premarxiano, asumía Lenin, es la relación sujeto-objeto, hombre-naturaleza, conciencia-mundo, por mediación de la “praxis”. Tal es la distinción que Marx hace con el materialismo anterior: que ve el “objeto” como algo exterior o simple “objeto” a contemplar al margen de la actividad del sujeto.

El autor de El Capital concebía el mundo como “praxis”, o sea, como actividad subjetiva y objetiva a la vez. Por eso veía el “objeto” como producto social de la práctica humana.  

Y es así como de la mano de Hegel, Lenin se interesa por la “dialéctica” como método de conocimiento del movimiento de lo real, particularmente de la sociedad y la historia. Y hace suya esta idea maestra de Hegel: “El conocimiento se va desarrollando de contenido en contenido… el resultado contiene su propio comienzo y el desarrollo de este comienzo lo ha enrriquecido con una nueva determinación”. De la que concluye: “El proceso de conocimiento incluye la práctica humana y la técnica. De la percepción viva al pensamiento abstracto, y de éste a la práctica: tal es el camino dialéctico del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva”. Y Lenin concluye: ”Si no hay pensamiento sin práctica, tampoco hay práctica sin pensamiento, ya que es una actividad humana dirigida a un fin, consciente”. (…) “La práctica es superior al conocimiento (teórico), posee no sólo la dignidad universal, sino también la de la realidad inmediata”.

El estudio de Hegel llevó a Lenin a afirmar que sin haber aprehendido la Lógica de Hegel resulta imposible entender en toda su riqueza y cualidad revolucionaria “El Capital” de Marx. A lo que podríamos añadir por nuestra parte que sin el estudio de Hegel realizado a conciencia por Lenin en Berna, no hubiesen sido posibles obras como “El imperialismo, fase superior del capitalismo” o “El estado y la revolución”. Ni quizás, al menos en la forma que conocemos, la gloriosa Revolución de Octubre de 1917…

Bien, esto se alarga en demasía, dejemos pues para otra ocasión el resto de lecturas…

ELOTRO


“El “historicismo es el principal antídoto metodológico contra la tentación metafísica”
(Néstor Kohan)



***

2 comentarios:

  1. Monje: “¿Y usted no cree que la verdad, si es tal,
    se impone también sin nosotros?”
    Galileo Galilei: “No, no y no. Se impone tanta verdad
    en la medida en que nosotros la impongamos. La victoria de la razón sólo puede ser la victoria de los que razonan”
    Bertolt Brecht: Galileo Galilei

    Esta cita encabeza "Nuestro Marx", el libro de Nestor que tú me recomendaste leer y que estoy leyendo.

    Salud

    PD. No se alargaba en demasía, de hecho me ha parecido muy breve.

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  2. “Andar hasta salir de mí mismo”
    (Peter Handke)

    El libro de Kohan ayuda precisamente a eso, a salir de uno mismo, del cómodo círculo de “lo habitual” de lo ya más o menos “pensado”, conocido y que por tanto no nos exige un esfuerzo o ejercicio de enfoque, de profundidad de campo, de punto de vista, de encuadre nuevo, diferente, no apriorístico… en fin, a mí me ha abierto la puerta a nuevos autores y temas… y me ha permitido actualizar lecturas, viejas y menos viejas… espero que a ti también te resulte de provecho.
    Y gracias por leer el blog, se agradece saber que alguien te lee comparta o no tus gustos y criterios, porque lo de las visitas sin huella, sin aportación alguna… como que no sirven para una mierda. Bueno sí, sirven para confirmar que (sobre)vivimos en la era de la (in)comunicación global.

    Salud y comunismo.

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