lunes, 19 de octubre de 2015

“El Jarama” / de Ferlosio






“-¡En el mañana…! –decía Miguel echando atrás la cabeza-. Demasiado nos estamos ya siempre atormentando la sesera con el dichoso mañana. ¿Y hoy qué? ¿Qué lo parta un rayo? Di tú que el día que quieras darte cuenta, te llega un camión y te deja planchado en mitad de la calle. Y resulta que has hecho el canelo toda tu vida. Has hecho un pan como unas hostias. También sería una triste gracia. Ya está bien; ¡qué demonios de cavilar y echar cuentas con el mañana puñetero! De aquí a cien años todos calvos. Esa es la vida y nada más. Pues claro está que sí.”

(Rafael Sánchez Ferlosio, “El Jarama”)

De la reciente lectura de esta “nombradísima” novela-realista-social  de Sánchez Ferlosio me ha quedado la penosa sensación y la consiguiente valoración de que, leída hoy por hoy, resulta  un tostón infumable, una trama ramplona  llena de verborrea vacía y cursilona y de personajes planos, por muy corales que sean,  acartonados y un poquito tontunos, la verdad sea dicha. No me extraña que el propio autor, que seguro sabía mejor que nadie de su fracaso-naufragio, renegara de ella, le mostrara olímpicamente la espalda, al poco tiempo de su más que exitosa publicación en la España franquista… y, también a mi modo de ver se explica, sobre todo por lo inane del por otra parte resultón engendro, que haya sido convertida por las muy oportunistas “autoridades competentes y decidientes” del Régimen franquista, primero, y de su triunfante prolongación,  Régimen 78, después,  en un texto canónico –que se estudia en los institutos- en las oficiales y oficiosas  “Historias” de la literatura española, por supuesto no-stalinistas (El autor de la nota se refiere en esta ocasión y en concreto a la así bautizada por el diario “El País”: “Historia social de la Literatura española en lengua castellana” obra de los conocido agentes estalinistas infiltrados todos ellos en universidades USA: Carlos Blanco Aguinaga, Julio Rodriguez Puértolas e Iris M. Zavala). En fin, tampoco estoy diciendo que todo en la novela sea basurilla irrelevante, pero casi…

Y el casi de este “naufragio” en el susodicho río lo conforman, según mi opinión, algunos “pecios”, de los que soy acérrimo, que, como se dice de la mierda, siguen a flote en tales penosas circunstancias. Sin ir más lejos el que encabeza esta apresurada notita de lectura: esa hábil y extendidísima maniobra del amo, de lo espiritual y lo material, que además tiene el sable y la sartén por el mango “el perfecto hijoputa” y cuyo viejísimo y no por eso menos eficaz truco viene consistiendo, dicho en plata y perdonen el reduccionismo, en cobrar por adelantado y aplazar, postergar, demorar... sin límite la entrega del sueño o mercancía contratada-prometida o un justiciero juicio final-post mortem que, ¿más vale tarde que nunca?, ponga, por fin y después del auténtico fin, las cosas en su sitio… ¡Cagüen La Mar

Como llevo años leyendo y releyendo con sumo gozo y supongo que con algún otro provecho a don Rafael, he tenido primero la equívoca sensación y luego la cuasi certeza de reconocer en ciertos párrafos el mismo “aforismo”, o por mejor decir, las primeras versiones o tanteos, de lo que fueron, la novela es de 1955, futuros textos aforísticos más cortos, precisos, acabados y pulidos, en todos los sentidos. He leído que, tras la publicación y el éxito obtenido por “El Jarama”, Sánchez Ferlosio se retiró durante quince años a estudiar gramática… ya tendría gazuza, ya.

Para terminar les transcribo unas líneas anotadas por Ferlosio para la sexta edición de la novela:

“Como quiera que a lo largo de los nueve años que la presente novela lleva a merced del público han sido no pocas las personas que, creyendo hacer un cumplido a mi propia obra, me han dicho ‘lo que más me gusta es la descripción geográfica con que se abre y se cierra la narración’ (…) es mi deber consignar aquí de una vez para siempre su verdadera procedencia, devolviendo así al extraordinario escritor a quien tan injusta como atolondradamente ha sido usurpada, la que yo también, sin sombra de modestia, coincido en considerar con mucho la mejor página de prosa de toda la novela. Puede leerse, con leves modificaciones, en: Casiano de Prado, ‘Descripción física y geográfica de la Provincia de Madrid, Imprenta Nacional, Madrid, 1864, páginas 10 y 11”.

Rafael Sánchez Ferlosio

En fin, “mi criterio por lo menos es ése, ¿eh?; mi criterio”.

ELOTRO



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2 comentarios:

  1. la leí hace muchísimos años y me gustó, quizás he hecho bien no volviendo a releerla años más tarde.

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    1. Precisamente por eso quise subrayar el “leída hoy por hoy”. En mi caso particular, ahora que tanto releo, no es ni muchísimo menos la primera vez que quedo absolutamente desconcertado y obnubilado al revisitar alguna novela o película o poema… en fin, la obra en cuestión sigue siendo la misma pero se encuentra en distinto contexto; mientras que el lector o mirón ya es otro y también en otras circunstancias y con más pasado, más, en cantidad y calidad, “historicidad”… “el tiempo también pinta” que decía Goya. Y borra, y emborrona, podríamos añadir…

      Salud

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