Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 7 de abril de 2015

“Timbuktu”




“Los espectadores de cine, como los avestruces, son animales realistas, sólo creen lo que ven”, dicen que dijo  Godard. Pues ésta avestruz no se cree la película “Timbuktu” (Tombuctú) dirigida por Abderrahmane Sissako, y no se la cree porque sólo podemos ver que los yihadistas, gente malota armada hasta los dientes que lapida a hombres y mujeres que “viven en pecado”, prohíbe jugar al futbol y la música, obliga a las mujeres para cubrirse hasta el último centímetro de piel  a usar calcetines y guantes… en fin, les hace la vida imposible, cuando no los mata directamente, allí en Mali, Mauritania, el Sahel… Pero nada se nos cuenta sobre quienes son estos islamistas radicales y fanáticos asesinos más allá de su intolerancia religiosa, de dónde proceden o quienes los han reclutado y seleccionado, instruido, o cómo se han podido hacer los amos de la región, quien les financia el arsenal (Kaláshnikov a punta pala) y les permite o les facilita su expansionismo criminal… y con qué inconfesable objetivo “geopolítico” ("La criminalidad ineficiente y puramente egoísta que ha envuelto la obra civilizadora en África", escribió Conrad)… sólo se nos muestra el fracaso, la frustración y la resignación  (es decir, el componente individual y psicológico, pero ni una sola pincelada de la esfera social o del entramado sociológico y sus tensiones, las razones del "consentimiento" o la posible resistencia colectiva latente o incipiente) de un pueblo trágicamente sometido a la barbarie… como la aterrorizada gacela que abre y cierra la cinta en su angustiosa y desesperada huida.

En definitiva, el cine, como la literatura, es sólo un modo de leer o ver la realidad, y aquí parece evidente que se nos escamotea una buena parte de “lo real” (problemas de alcance entre lo explícito –digamos significante- y lo implícito –digamos significado-), y eso, intencionado o no, no ayuda a comprender. No digo que la película no refleje o reproduzca la realidad, digo que nos la muestra limitada, mutilada, a todas luces incompleta y, por tanto, inaprensible.

En fin, película de registros cuando menos confusos (en las formas y en las sustancias) por no decir turbios y de muy bajo interés cinematográfico. A mi parecer.

ELOTRO



“El juicio moral se encuentra en la selección y la disposición”.

(Raymond Williams)


***

3 comentarios:

  1. No he visto la película. Aún así, comparto la argumentada crítica de EL OTRO, de la cual deduzco que la película, sin duda involuntariamente, sí refleja fielmente una(otra) realidad cotidiana: la del burdo y arbitrario maniqueísmo mediático.

    Salud

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  2. Hay un pequeño detalle que me pasó inadvertido cuando seleccioné el cartel anunciador de la película para ilustrar el post. Ahí se puede leer que la película es la candidata al premio del festival de Cannes, la Palma de Oro, preferida por el diario de derechas (simpatizante de la UMP, partido miembro del Partido Popular Europeo), francés “Le Figaro”. Gente experta en “seleccionar y disponer”, lo que les conviene en primera plana, y lo que no les conviene, ni siquiera aparece. El juicio ético-moral que decía Raymond Williams y que puede comprobar cualquier persona mínimamente informada que visione la cinta. (Ya supongo que los lectores de Le Figaro o La Razón o ABC o El País no lo verán así pero…)

    Salud.

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    1. No me gusta el cartel. Si por lo que me sugiere fuera, con seguridad no vería la película. No dudo que en el desierto acontezcan momentos más idílicos incluso (y más auténticos) que el reflejado en el cartel, pero si es eso lo que la película quiere mostrar, prefiero leer Las Mil y una Noches. O mejor aún, releer por enésima vez El innombrable, cuyo autor, dicho sea de paso, no era nada proclive ni a palmas ni a enes doradas.

      Salud

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