jueves, 26 de marzo de 2015

El arte de Suiza, más allá del blanqueo.



“Cuando oigo hablar de la evolución de un artista, me parece verlo de pie entre dos espejos, frente a frente, que reproducen su imagen hasta el infinito. Contemplamos las imágenes sucesivas en uno de los espejos como si representaran su pasado, y las imágenes sucesivas en uno de los espejos como si representaran su pasado, y las del otro como si fueran su futuro; mientras que la verdadera imagen sería su presente. No nos damos cuenta de que son todas iguales sobre planos diferentes.”
(Pablo Picasso)





Emil Nolde, pintor expresionista alemán, simpatizante del  nacionalsocialismo en su primera etapa, fue luego condenado como artista degenerado por el “Régimen Nazi” y sus obras engrosaron la lista de la exposición-subasta “Arte degenerado” celebrada en Munich en 1939. El Kunstmuseum Basel, considerado el primer museo público municipal de la historia del arte, inició su colección en el siglo XVII, aprovechó aquella golosa oportunidad que le brindaban los nazis para incrementar, por cuatro perras, sus ricos fondos con obras y artistas “degenerados” que hoy figuran en  los primeros lugares de las listas de cotización internacional y copan los libros de historia del arte occidental del siglo XX.






Como el Kunstmuseum Basel ha cerrado por obras y por suerte tenemos de director del Reina Sofía a un tipo muy bien relacionado y que además, a diferencia de los anteriores, habla inglés, pues ha conseguido, se supone que por un módico precio, que los suizos nos presten por unos meses lo mejorcito de su colección de arte moderno y contemporáneo.









Desde Böcklin y Hodler, pasando por Picasso, Braque, Gris, siguiendo con Corinth, Kirchner, Beckmann, Kandinsky, Klee… y después de un largo etcétera de lujo, terminando  con los expesionistas abstractos americanos y el POP y, entre otros, con On Kawara y “lo que ves es lo que ves”… ya saben, obras geniales de artistas geniales o exitosos que así colocaditas sala tras sala en plan cronológico acaban fatigando, estragando y embotando al más pintado… se impone, a mi parecer, por tanto, el método reduccionista, reciclador y reutilizador: seleccionar previamente, esto es, dotar de una coherencia personal, recorridos de artistas o periodos, y así poder dedicarles un mínimo suficiente de tiempo de observación y reflexión  y, aún con el hambre no saciada, abandonar cagando leches el atiborrado contenedor de genios y genialidades y, por ejemplo, dar posteriormente un higiénico paseo por los alrededores (Parque del Retiro, Botánico, Barrio de las Letras, trayecto hasta los pasteles de “La Mallorquina” en la Puerta del Sol…) para procurar digerir adecuadamente la ingesta visual y (con)textual. Y así, insistir en tantas visitas como sea necesario. Ya sé que mi propuesta no está al alcance de la mayoría de la gente, pero sí lo está para los privilegiados “parados”, que andan sobrados de tiempo y aún disfrutan en los museos públicos de entrada gratuita. No todo va a ser alcoholizarse, deprimirse, pegarle a la parienta y a los hijos o suicidarse.









Por cierto, en el Museo del Prado, la cosa la han montado de forma muy distinta, y la han llamado “10 Picassos del Kunstmuseum Basel”. Han colocado diez genialidades del genio en la “Galería Central”, en el centro de la tal. Son obras “icónicas” de las sucesivas épocas del maestro, que abarcan más de sesenta años, desde 1906 hasta 1967. Aquí el peligro de colapso puede venir si miramos por el rabillo del ojo la representación del cuerpo femenino plasmada por Rubens o el Veronés, cuando estamos situados frente a los rotundos picassos de 1967. En fin, ojito con la visión periférica, aunque el choque se reduzca a los aspectos formales, ya que se trata de obras igualmente representativas del discurso patriarcal dominante entonces y ahora.








Para terminar un pequeño detalle capitalista sin la menor importancia:  Junto con el folletito de la expo, te entregan una papela publicitaria para participar en un concurso; se trata de ganar un fin de semana espectacular en Basilea, el más pudiente de los Estados Helvéticos. No todo va a ser, viajar a Ginebra o Zurich para trasegar dinero negro, negociar con marchantes e intermediarios subasteros u otras mafias.
“La ciudad cuenta también con un hermoso centro histórico, una deliciosa oferta gastronómica y el río Rin que invita a pasear e incluso a bañarse”, nos informa SWISS y viajebasilea.

Ya ven, sí se puede… eso sí, no seamos gansos, sólo con pasta gansa, a lo Bárcenas.

ELOTRO



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2 comentarios:

  1. Magnífica exposición. Confiemos que este tipo tan bien relacionado, que habla inglés y que dirige el Reina Sofía se porte mejor que el recién cesado director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), que ha tenido que dimitir, gracias a la presión popular ejercida en las redes sociales, por hacer de censor en vez de director, por intolerante al prohibir que se exibiera una escultura donde se representaba una sodomización en cadena: en un extremo un perro, en medio una luchadora feminista boliviana y al otro extremo el ex-rey borbón recibiendo y vomitando.
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. El sujeto bien relacionado que habla inglés (información de alcance aportada por el marido de la subdirectora del Prado que a su vez es gerifalte de la National Gallery), además creo que fue anteriormente director de la Fundación Tápies y… en fin, todos miembros de una mafia de burócratas que administra el inmenso negocio del “arte”, clásico o contemporáneo que eso tanto les da, ya que todo es “mercancía” en sus manos y de “ingenierías financieras” si que entienden estos artistas del “bisnes”…

    Visité el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) hace muchos años, al poco de ser inaugurado, no digo que salí corriendo de allí, el continente y el contenido me resultaron inhóspitos, inmediatamente porque creo que en realidad mi visita duró poco más de media hora. Aquel macizo pegote blanco me dejó helado y, por qué no decirlo, asqueado. He vuelto muchas veces a Barcelona y no se me ha ocurrido volver a pasar por allí. No sé, pero no me extrañaría que toda esa polémica sobre la expo y el Borbón y la censura fuese un montaje, un simulacro para hacernos creer que la “opinión popular y las redes” pueden conseguir cambiar las cosas en el reino del “mercado”. Dudo mucho que al dimitido o cesado le sustituya alguien decente y que ame el arte y la cultura por encima del “bisnes”. Los museos “de la transición” habría que quemarlos todos con esos “directores, administradores y curator’s dentro”… y si acaso, si algo merece ser salvado de la quema, salvar el fuego que decía aquél…

    Un saludo.

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