Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 12 de febrero de 2015

¿Y si nos dejamos instruir por la realidad?





“Me concedía mis compensaciones… el placer de hablar de afectos, intensidades, experiencias, experimentaciones…”
(Gilles Deleuze)

“Suelo representar al ser humano como el simio bipolar, los humanos tienen las mejores y las peores tendencias. Si son buenos, son más altruistas que cualquier especie que conozco y, si son malos, son peores que cualquier especie. Yo no haría una definición del tipo: somos intrínsecamente malos o intrínsecamente buenos”. (Frans de Waal)

Lo intrínseco según dice el diccionario es lo esencial. Supongo que esto también vale para la “gentuza de clase más baja que la nuestra” (Pablo Iglesias-PODEMOS). Por el contrario, el idealismo de Kant le llevaba a pensar que la esencia de las cosas era incognoscible. Y “…en cuanto a la responsabilidad o la irresponsabilidad, nada sabemos de tales nociones. Se las dejamos a la policía y a los psiquiatras de los tribunales.” (Deleuze & Guattari)

“No todos los utopistas modernos han pensado en una sociedad sin Estado, aunque sí la mayoría. La paradoja de la historia del último siglo es que aspirando a una sociedad sin Estado se han construido Estados que han acabado destruyendo lo que de civilidad había en la sociedad. Eso lo han visto muy bien los distópicos del siglo XX. Habría que aprender esa lección. También la utopía ha perdido la inocencia con la que nació en Europa en la época moderna. Vuelvo a lo de la autocontención: más que propugnar una sociedad sin Estado, la utopía concreta del siglo XXI debería pensar en fabricar los bozales necesarios para contener a la bestia, sea ésta Leviatán o Behemoth”  (Paco Fernández Buey)




Las dos caras, como mínimo, de las cosas, la bipolaridad o ambivalencia constituyente de las encontradas y tensionadas conductas íntimas y sociales:  En palabras predialécticas de Heráclito: “Hay que buscar una nueva armonía a través de esas tensiones”. Y abundando: “…lo humano se nos aparece como un reino de la ambivalencia radical, donde bendición y maldición van juntas”. (J. Riechmann). Y otra cucharada de bipolaridad excelsa: “Lope de Vega  era un rastrero con el Duque de Sessa y por ello se transforma de Fénix en pajarraco”. (José Luis Moreno Pestaña)

Sepan que fue en USA, donde si no, y en 1916 donde se crearon las primeras empresas de “Relaciones Públicas” para influir, corregir peligrosos desvíos, en la opinión pública y así poder entrar, en aquella ocasión concreta, en el negocio de la  Primera Guerra Mundial. (N. Chomsky) Objetivo, sangriento sí, pero “esencial”, exclusiva y vulgarmente mercantil.


Pero eso, ¿cuenta para nosotros?

La plebe, dice la élite intelectual, es incapaz de entender nada por sí misma. De ahí que el rebaño bobalicón y desconcertado tenga que ser “cocinado” por las “orientadoras” encuestas del CIS. Y así, cada convocatoria a las urnas se convierte en un caso que ni pintiparado para comprobar una vez más que la primera, las intermedias y la última carta que siempre nos permiten jugar es la misma: “Liberar la carga de conocer y decidir en los líderes”. ¿La lógica que hay detrás?: las cosas deben funcionar como Dios manda. Claro que la cara oscura también tiene una propuesta: ¿Y si nos dejamos instruir por la realidad?




Dejarse instruir por la realidad, como si la realidad no tuviera también dos caras. Como poco. Aristóteles dijo que debemos actuar y pensar: “Como arqueros que tienden a un blanco”, pero ese enunciado da por resuelto la esencia del asunto: el blanco concreto al que dirigir nuestras flechas. Pero hemos quedado en que somos benditos y malditos y estamos rodeados de objetos e inmersos en acontecimientos igualmente ambivalentes. Así que no es tan fácil determinar la línea de conducta y la toma de partido  por la que inclinarse. Si aceptamos, vuelvo a insitir, que nos constituyen dos polos y solemos oscilar, por H o por B, entre ambos… en fin, falta saber cómo funciona esa bipolaridad en una determinada situación concreta, y como maquina…en connivencia con qué y en desavenencia con quién…

-“Intentar algo, fracasar, derrumbarse… ¿una secuencia de orden paranoico?”
     -Sólo si queda fijado, tal que así, en tu mente.

ELOTRO


***

2 comentarios:

  1. "Al contrario de lo que suelen preceptuar los diccionarios, incoherencia y contradicción no son sinónimos. Es en el interior de su propia coherencia donde una persona o un personaje se van contradiciendo, mientras que la incoherencia, por ser, más que la contradicción, una constante del comportamiento, repele de sí a la contradicción, la elimina, no se entiende viviendo con ella. Desde este punto de vista, aunque arriesgándonos a caer en las telas paralizadoras de la paradoja, no debería ser excluida la hipótesis de que la contradicción sea, al final, y precisamente, uno de los más coherentes contrarios de la incoherencia.”
    José Saramago

    Creo que podemos situar esta cita en el contexto de tu publicación, pues es inevitable que de la polaridad que señalas surjan contradicciones e incoherencias.

    Salud

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  2. Muy pertinente la cita de Saramago. Claro que en párrafos cortos resulta muy complicado matizar adecuadamente algunos conceptos y, lamentablemente se cae en las odiosas, por falaces, generalizaciones. Desde luego con las contradicciones (como bien especificaron en sus obras tanto Hegel, como Marx, Lenin o Mao, por no retroceder hasta Platón y Aistóteles y sus respectivos conceptos de dialéctica) existen de muy distinta naturaleza, las hay complementarias en distintos grados y, claro está, antagónicas… como por ejemplo los intereses del explotador y el explotado en el sistema capitalista…

    Y sobre la incoherencia, siempre se me viene a la memoria Vázquez Montalbán. Decía el gran Manolo que lo que más le encabronaba era que algunos conocidos le elogiaran por su enorme coherencia… como si fuese un acto heroico, decía él, armonizar el discurso teórico con la vida práctica. En fin, cuando lo corriente es la “construcción” de la hipocresía burguesa de los vicios privados y las virtudes públicas, y en último caso el perdón mediante el sacramento (de oscuro y oportunista origen medieval) de la confesión de los pecados…

    En fin, como interroga el título, ¿Y si nos dejamos instruir por la realidad?... digo la realmente existente, no la que difunden los farsantes que nos mangan y nos mangonean.

    Salud.

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