martes, 3 de febrero de 2015

¿dónde están las fuentes? ¿Secas? ¿Tapiadas? ¿Heladas?






“…se escamotea sutilmente la demostración (la tesis o argumento base en cuestión) y se la presenta como dada.” No preocuparse, nueve de cada diez politólogos, pican. El décimo politólogo es cuñao de Ana Patricia Botín y viene ya mirindao de casa...  (ELOTRO)


Picoteando en algunos libros consigues, no digo siempre, aclarar ciertas confusiones que, en tu mansa ignorancia, ni siquiera sospechabas poseer (¡Éramos pocos y…!) antes de picotear en el susodicho.
A modo de ejemplo: leo que está muy extendida la confusión, supongo que entre los entusiastas aficionados a la semiología, entre “indicio” y “síntoma”. Dos conceptos, se nos dice, distintos e independientes, aunque puedan llegar a estar bien o mal relacionados o conectados. Sin duda podemos percibir “indicios” sin necesidad de haber observado o simplemente detectado con antelación o simultáneamente  “síntoma” alguno. De la misma manera y en sentido contrario, es posible toparse (¿en bragas? ¿desarmado?) con un incontestable y tangible “síntoma” sin antes haber sido percibido con anticipación o sincrónicamente el más mínimo “indicio”. Cierto que suena a bobería retórica (“prêt-à-jeter”, “para tirar”) y muy probablemente lo sea sobre todo si uno es incapaz de encontrarle a estas palabras, conceptos, signos, señales, símbolos… alguna aplicación útil en el concurrente terreno empírico o, por qué no, en el análisis del pasado más o menos histórico. Si es que se frecuentan tales territorios, claro. Ahora que lo pienso también puede servir para hacer nuestras propias listas binarias de personas o acontecimientos. Que si fulanita fue un indicio, que si lo ocurrido aquella noche fue todo un síntoma, que si PODEMOS, que si Suresnes, que si Lampedusa…en fin, la consabido función de la tragedia como indicio que deviene en comedia como síntoma. Para no aburrirse aceptando pulpos como animales de compañía.






Tantos caminos que llevan el nombre de viejas fuentes sólo que ¿dónde están las fuentes? ¿Secas? ¿Tapiadas? ¿Heladas?
(Peter Handke)

Tiene razón Handke, ya aburre tanto “vuelva usted mañana”. Las fuentes nutricias se han hecho inaccesibles, por H o por B, ya no están a nuestro alcance. No sabemos a ciencia cierta si han fenecido o, sin dejar recado, han cambiado de domicilio, han huido.

El caso da para pensar, no sirve de nada dar patadas en el vacío. No podemos negar que, independientemente de la vigencia o caducidad de sus respectivos  valores alimenticios, eran un cobijo. Si no espabilamos la pérdida se puede volver un dolor inconsolable. Eran nuestros infalibles surtidores de preguntas y respuestas, implícitas o explícitas, adecuadas o inadecuadas. De sus bocas y caños salía también silencio a borbotones, silencios oscuros, dubitativos, ásperos, desquiciantes. Así que todo nos lo daban hecho, pensado. Nuestra fuerza se ha transformado en debilidad, ya no tenemos preguntas, nunca supimos formularlas. Claro que ¿para qué? El Catecismo preguntaba, “¿Quién es Dios?” y renglón más abajo respondía, “Dios es nuestro Padre”. Ahora que hemos perdido las muletas, las chuletillas, las consignas… nos enfrentamos a una minusvalía sobrevenida y nunca sospechada. ¿No se vuelve uno tonto de tanto preguntar/responder así? ¿Y si la pregunta sólo era el eco de nuestra callada por respuesta?

Descubres que en el mundo no se puede poseer nada, ni tú ni nadie, tangible o intangible, consciente o no, caminas desposeído de todo. Decididamente hemos quedado en hombres y mujeres sin preguntas, estropeados para toda compañía, las viejas fontanas desaparecidas nos han aguado la fiesta, ya nadie nos puede ayudar con preguntas, y mucho menos con preguntas que ayuden, nada de ¿me quieres? o ¿en qué estás pensando?… se acabó el jugar a las preguntas marcadas consigo mismo, nada de preguntas edulcoradas, climatizadas, desinfectadas… por otro lado y de asombro en asombro, ganas la fuerza del que comienza de nuevo, y tal vez sea un triste delirio pero, si acaso, poder preguntarle en su cara al cabecilla… dejar de representar el papel asignado, de realizar preguntas/respuestas fingidas, y pasar a formular preguntas que nunca hayan figurado en Catecismo alguno, preguntas sin obediencia protocolaria y que exhiban solemnemente su tono interrogativo, preguntas fuera de guión, preguntas que no se deseen contestar, preguntas que no faculten atajos ni rodeos miedicas, preguntas amables, como para romperle la cara…
y las bebidas que corran a cuenta de los abstemios, no cabe otra respuesta en el hígado.


ELOTRO (&Handke)


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"La mejor manera de hacer que los sueños se hagan realidad es despertar."

(Paul Valery) 


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