Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 25 de enero de 2015

¡Olvidad el pasado!...




¡Olvidad el pasado!... allí sólo queda la experiencia que tenemos a nuestras espaldas…
(ELOTRO)

Esa es la consigna que recibimos por tierra, mar y aire y de manera constante, insistente e incesante a través de los omnipresentes medios de propaganda del Sistema también conocidos como medios de desinformación.

Incluso los orgullosos herederos de los criminales franquistas-nacionalcatólicos, recuerden que el PP aún hoy sigue negándose a condenar la dictadura franquista y, lo que es más delictivo, por el contrario sí aporta fondos públicos para la repatriación e identificación de los voluntarios, o no tanto, fascistas que lucharon junto a los nazis y contra el comunismo ruso enrolados en la  División Azul. Pues bien un tipejo que atiende al nombre de Pablo Casado y que, oh casualidad!, ocupa el puesto de portavoz electoral del PP, rebuzna:  "Los de izquierdas son unos carcas, todo el día con la fosa de no sé quién".

A setenta y cinco años del final de la Guerra Civil provocada por el golpe militar fascista y a cuarenta años de la muerte del tirano criminal, resulta que aun quedan los restos de más de ciento cincuenta mil españoles “que perdieron la guerra frente al fascismo internacional”, sin identificar que fueron  torturados, asesinados y fusilados y arrojados en cunetas y fosas comunes  de toda España. Y, en la actualidad, los cachorros de los asesinos fascistas instalados con su gomina y su chaqueta “democrática” en el poder, siguen homenajeando por activa y por pasiva  a sus papaítos y abuelitos, los auténticos verdugos y asesinos… que no sólo ganaron la guerra sino también la “Inmaculada Transición”. Es lo que hay.





Ir al bies de lo que ocurre… según se cuenta en los medios de desinformación y propaganda. Todo involuntario, por supuesto. Pues eso, que puestos a olvidar el pasado que los prolongadores del franquismo quieren que olvidemos ando sumido en la lectura del magnífico  ensayo-biografía de Gregorio Morán titulado, “El maestro en el erial”, donde el maestro no es otro que el poliédrico José Ortega y Gasset. Con su habitual seriedad documental y extremada agudeza crítica, Morán nos dibuja un completo panorama del “erial cultural autárquico” que fue el franquismo, y lo hace utilizando de hilo conductor la biografía de Ortega. Un libro que me parece imprescindible como complemento a aquel otro del mismo autor sobre la historia de grandezas y miserias del PCE: la historia político cultural del franquismo y el antifranquismo. Tengo pendiente su última obra titulada “El cura y los mandarines” que completa el cuadro desde el año 1962 hasta el 1996. Todo se andará.

Por lo pronto dejo por aquí algunas citas de Ortega tan curiosas como inquietantes picoteadas del libro:
Ortega en 1949: “Lo primero que hay que hacer con la ilegitimidad es… tragársela. Luego ya veremos.” Como se puede apreciar, el tono de don José suele ser (no olvidemos su pensamiento poliédrico) muy taxativo, muy varonil, muy de certezas… quizás por ello tanto José Antonio Primo de Rivera como, posteriormente, el falangismo campante y dominante, con cartera ministerial hasta la derrota nazi del año 1945, le tuvo como privilegiada fuente nutricia ideológica, con la salvedad claro está de su vertiente agnóstica y laicista. Pero, apunto yo, en la actualidad, por contextualizar y al hilo de la frasecita, ¿PODEMOS pensar en la Deuda actual?

Y ahora dos botones de muestra:
“En la política que ahora viene ‘derechas’ e ‘izquierdas’ son cantidades muy secundarias y, en cierto modo, inexistentes”. “Derechas e izquierdas no son todo el mundo. Derechas e izquierdas son unos cuantos fantasmas mancos del pasado”, (Ortega en 1925). Observen la fecha y juzguen ustedes.




Por cierto, si en 1945, Ortega y Gasset, 2ª categoría de escalafón, se embolsaba 25.000 pts-año, tras más de una década sin asistir a clase, no sé el porqué de lo de la beca de Errejón… en fin.

Sobre el temita de PODEMOS y las coincidencias “ideológicas” con el ideario de la Falange de entonces debo de reconocer que, tras la lectura de este libro, he podido apreciar que muchas de las ideas que endosamos graciosamente a los falangistas proceden, tras ciertos retoques más o menos torticeros, de una de las caras más  “reaccionarias” del filósofo “de las duquesas”.
Madrid 1946, Ortega y Gasset, siempre egregio, acampado de mirón en una terraza de Gran Vía, pregunta a sus devotos compadres: “¿Qué se ha hecho de aquellas duquesas tangibles?”. Para abundar en esta faceta chulesca y machista recomiendo encarecidamente la lectura del interesante y divertidísimo libro de Antonio Orejudo, “Fabulosas narraciones por historias”.



Su concepto de “cultura y civilización” llevaba a Ortega a despreciar a los “negros” y, en la buena dirección, a elogiar y fascinarse con la Sudáfrica del “apartheid”. Puestos a despreciar también lo hacía con los “judiazos”, como calificó a Spinoza y Marx. En 1946 Ortega y Gasset reprocha a Menéndez Pelayo haber descubierto ‘en la madurez la filosofía escocesa del sentido común’ (y para colmo en los prostíbulos), vamos que lo reprobaba por alcohólico y putero. Y yo me pregunto, ¿Existía ya el güisqui “DIC”, filosofía del sentido común franquista en versión original segoviana? Porque lo de los palacios de putas por descontado.

Ortega, que cuando se trata de pelotear aristócratas se arrastra de la manera más lacayuna, prologa un libro –de lujo, de tirada firmada y numerada- sobre el arte de la caza del conde de Yebes: “los aristócratas tenían antaño los trabajos más duros de todos: guerra, responsabilidades de gobierno, cuidado de sus propias riquezas”. Ahí queda eso para la posteridad.
Y, en otro orden de cosas y  aprovechando que Cicerón pasaba por allí, nuestro metafórico autor escribe:
…aplaudimos  (la censura) cuantos no simpatizamos con la ‘libertad de insolencia’ ganzúa que suelen emplear para conseguir sus fines los intelectuales sin talento”.  (José Ortega Y Gasset, 1941)
Y más: “Amigos, no tenemos escape. La misión del escritor, del bípedo con pluma, es la de elevar hacia lo alto todo lo inerte y pesado” (Ortega en 1935)





Y terminemos con otro numerito ilustrativo de la época: Esa greguería-performance de Ramón, año 1949, ya columnista del diario “Arriba”, regresando a España desde Argentina, recibido apoteósicamente, y él, vitoreando a pleno pulmón: ¡Viva Franco y Perón!

ELOTRO

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“El ser nunca es yo solamente, es siempre yo y mis semejantes”
(Bataille)


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4 comentarios:

  1. Del libro de Hilari Raguer, "La pólvora y el incienso", (pág. 399-400)

    «BORRACHERA DE NACIONALCATOLICISMO
    La actitud de la Iglesia española en la posguerra fue de una grave inconsciencia. Me limitaré a algunos ejemplos concretos y significativos.
    José Mª de Llanos, siendo estudiante jesuita en Granada, presenció una pintoresca visita del general Millán Astray:
    "El entusiasmo ante Millán Astray era común, y el aplauso cerrado. El decía de la pasada cruzada y sus maravillas. Un escalofrío nos sacudía a la abigarrada clericalidad juvenil. El Imperio, según el general, estaba a la mano y constituía un deber. Más de una hora con no sé cuantos gritos y aclamaciones. Había que terminar lanzando los himnos. Primero el de los legionarios; era el suyo, de él; después, brazo en alto, el Cara al sol. Pero tenía que haber más. "Ahora el de vuestro san Ignacio, el capitán; pero también brazo en alto, a lo fascista". Entusiasmo. Por último: "Y ahora, eso que cantáis, que tanto me gusta, eso del amor y no sé qué..., amor y amores... Bueno, pero ¡de rodillas!, brazo en alto". Asombro, pero satisfacción. Cerca de doscientos clérigos, incluídos algunos teólogos de más de sesenta años, se postran, alzan el brazo y, con Millán Astray como primera voz, nos arrancamos fervorosos con el Cantemos el amor de los amores... (...). A su despedida, lo acostumbrado: el teologuillo que se acerca: "Mi general, le vi una vez desde las trincheras, he hecho la guerra durante los tres años, ¡a sus órdenes!" Y Millán, que tira de la cartera y saca mil pesetas -¡de entonces!-: "Toma, para que te emborraches".»

    Salud

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    1. Te agradezco la pista sobre este libro del que no había oído hablar. Da escalofríos leer estas cosas. Y comprobar "el pasado" de más de uno: El padre Llanos, por ejemplo, de confesor de Franco al Pozo del Tío Raimundo codo con codo con los chabolistas... cada día tengo más claro el gran potencial revolucionario que tiene el conocimiento de la historia, ninguna persona decente puede quedar indiferente ante tanto crimen y tanta infamia... no nos queda otra que luchar contra el olvido...

      Salud

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    2. En lo que a mí respecta, ni quiero ni puedo olvidar. Mi compañera, historiadora, hace años que centró su trabajo en la recuperación de testimonios y de documentos perdidos en el anonimato o secuestrados en los herméticos archivos estatales. Hay menos gente de la que desearíamos combatiendo el olvido, pero más de la que los fascistas al mando quisieran. La funesta Transición se erigió como muralla blindada entre el presente y el pasado: hay que derribarla.

      Salud

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    3. Tienes toda la razón cuando citas los documentos "secuestrados en los herméticos archivos estatales". De eso se trata, de ocultar o sencillamente de hacer desaparecer las "pruebas del delito", de esto último sabe mucho Martín Villa, personaje vil y abyecto como pocos pero, todavía intocable.

      De la lucha contra los "custodios" de los archivos oficiales, civiles y militares, cuanta historias muy instructivas el amigo Miguel Sánchez-Ostiz, al que le cuesta más de una amenaza o presión consultar algún documento que "teóricamente" esta al libre alcance de cualquier ciudadano o investigador. En fin, aunque sea a duras penas, consiguió poner en pie esa extraordinaria obra que es "El Escarmiento", y ahora esta culminado su continuación: "El Botín", un buen retrato del golpe franquista y el saqueo posterior.

      Salud.

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