Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 1 de enero de 2015

el hábito es un gran calmante...





"El aire está lleno de nuestros gritos, pero el hábito es un gran calmante”. (Samuel Beckett)

Efectivamente el aire es un gran contenedor, sobre todo de ruido. Nada del tópico: “de todo un poco”; de lo que más y con diferencia cuantitativa y, por lo tanto, cualitativa: ruido. Ruido embrutecedor que ofusca, idiotiza y paraliza; ruido que desnaturaliza,  embota, anestesia e insensibiliza. El aire, podríamos decir, es el terreno de juego, nada neutral sino convenientemente encenagado de ruidos, ruidos que todo lo impregnan, que todo lo penetran, que todo lo colorean y perfuman y distorsionan. No hay emisor, mensaje o receptor que pueda escapar al tóxico del ruido, el ruido es el ingrediente rutinario, la sombra habitual, la compañía inevitable. De tal modo que no todo es ruido pero sí todo suena a ruido, huele a ruido, sabe a ruido, posee la textura y la temperatura del ruido, viste los contenidos con las equívocas formas del ruido. Ruido omnipresente, infectante, nivelador, igualador, aplanador, y esencialmente adulterador. No existe boca, mensaje u oído que no sea inoculada, asaltada o penetrada, cual Caballo de Troya,  con su correspondiente dosis de ruido, que, una vez alojado en el interior de los organismo o mecanismos , pasa de ser excipiente a principio activo desencadenante y dominante. El ruido: único nutriente realmente existente a nuestro corto alcance (entre tanto ruido ensordecedor). Y somos (y devenimos) lo que comemos… y de lo que se come, se cría, pues eso… ruido, ruido, ruido invisible, insonoro y calmante…ea, ea, ea… a mimir.




“No es para que nos contesten a una pregunta por lo que nos hemos puesto en camino, sino para que en el silencio del lugar de los antiguos oráculos, cada uno descubra cuál es su pregunta.”
(Peter Handke, “El juego de las preguntas” )

No es poca cosa, dar con la pregunta. Y ya se sabe, toda pregunta lleva implícita su respuesta. De ser así, de una sola tacada hallaríamos pregunta y respuesta. No es poca cosa, no. Sabemos que la vida es demasiado corta incluso como periodo de aprendizaje. Necesitamos conocer, conocernos; interrogar e interrogarnos sobre el qué, el cómo, el dónde y el cuándo; Precisamos comprender, comprendernos, abrir caminos, respuestas, hacia alguna parte. Un vivir de pie, en lucha, lejos de esas  vidas “colaboracionistas” que se resuelven en mera formalidad neutral. Vivir de forma completamente deliberada. Descubrir frente a cualquier muro un magnífico punto de apoyo, al modo de las plantas trepadores: “soñar el sueño imposible, luchar contra el enemigo imposible, correr donde valientes no se atrevieron, alcanzar la estrella inalcanzable, ese es mi camino” (Cervantes, Don Quijote)




“No puedo huir del diario. Es allí donde me tengo que explicar porque es el único lugar donde puedo hacerlo.” (Franz Kafka)

Uno manda balones concretos y sin embargo recibe melones abstractos. Lanzas preguntas definidas y obtiene respuestas imprecisas, ¿O no es así? ¿O no es desde ahí? A veces falla el cebo, que no añade consistencia, que no es de recibo, que no cosecha respuesta, ni siquiera un remedo. Hay preguntas y lugares que no se dejan engatusar, no obedecen a convenciones, ante la sugestión propagandística, demuestran un desdén altanero, no se arrastran ante cualquier dictamen farfullado, no se andan con chiquitas,  requieren, o más bien exigen,  respuestas sísmicas… que fructifiquen en algo así como la espuma que queda después de la marejada.



Una del joven Beckett: “Tengo que seguir escribiendo, no puedo invitar a un editor a que se limpie el culo con menos de una docena de relatos”.

Pues nada, al lío, si hay que rebuscar, se rebusca. Hay que escribir lo que sea de lo que sea. Hay que darles la razón a esos “plumillas o artistas superiores” que ironizan chuscamente sobre el hecho de que cualquier indocumentado de menguadas dotes intelectuales pueda poseer, ya me entienden, su propio blog, su propio diario o cuaderno de apuntes, su humilde hueco en la universal plataforma difusora por lo digital, donde poder pegar o garabatear sus cositas originales o copiadas, ya sea acerca de sus inquietudes, sus asombros o sus filias y fobias, sus sueños y pesadillas, su aprendizaje de la decepción o sus tropiezos, a su enano nivel se entiende, con el horror o la belleza… o su modesta pelea con las preguntas y las respuestas propias o ajenas… todo ello bajo la despreciativa y sarcástica mirada de los capos del oficio, de los que viven y se lucran del oficio, esos tan serviles como prominentes voceros de las milongas y cuentos de hadas que interesa divulgar al poder y por los que son estipendiados con generosidad por parte de los pulcros y escasísimos amos de la desinformación y la propaganda. Que, por cierto, ocupan por derecho propio contante y sonante, el 99,99 % de la red del espectro ruidoso galáctico y subterraqueo.

ELOTRO



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4 comentarios:

  1. ¡A las grietas!, antes que la cirugía plástica las elimine.

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  2. Tengo un amigo, un "pesimista del pensamiento, aunque optimista de la voluntad", que afirma "con énfasis de certeza" que las llamadas "grietas" del sistema capitalista son todas ellas "auto-inflingidas", que nosotros, al enemigo de clase, no hemos logrado hacerle ni cosquillas... que así no PODEMOS...
    Salud

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    1. Concuerdo con tu pesimista, aunque voluntarioso amigo. Aunque, las grietas a las que yo me refería son esos espacios, cada vez más escasos, a los que aún no ha llegado el publicitario y anonadante ruido.

      Salud!

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