Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 7 de enero de 2015

Bajo el signo de la parodia.





“ ‘fuera del limbo no hay elíseo’. Amargo, porque implica que la felicidad sólo puede existir de forma paródica (como limbo, no como elíseo, otra vez un cambio de lugar)”.

Giorgio Agamben (Profanaciones)


Y qué pensar de esa valla infestada de cuchillas que impide “el cambio de lugar”, aunque no la visión (¿a modo de campo elíseo?) de esas cuidadísimas praderas de césped, y sus hoyos, y sus banderitas, y sus coches eléctricos y sus deportistas equipados con todo tipo de palos, hierros, vestimentas y ortopedias a la moda. Claro que el “no-lugar” desde el que se puede disfrutar de tan idílica y sugestiva “imagen-escaparate” tampoco es, ni desgraciadamente puede ser , para sus acosados y apaleados ocupantes, el cómodo e inocente “limbo”.

¿Una muestra más de “la imposibilidad de aproximarse a aquello a lo que se busca unirse”? Aquel que por fin salta la valla y logra introducirse “en el paraíso”, ¿Es capaz de deslindar, de no confundir, territorio limbo de campo elíseo o, por decirlo más prosaico y situarlo en un plano más pedestre, lugar “irreal” (insoportablemente real) de no-lugar aplastado por la hiperrealidad? No olvidemos que toda parodia es un palimpsesto de una preexistente rapsodia. Ah, ooohh, los rapsodas homéricos!

Sigamos con el juego de las preguntas, que tituló Handke. Convertir la pena más grande en motivo de regocijo, ¿es una forma extrema de parodia? Se nos cuenta que la parodia puede también ser “seria”, siempre que lo sea desde su lugar propio, aunque no debemos de olvidar que el “lugar” de la parodia es el revés del “lugar” de la rapsodia. Ahí está, entre miles de ejemplos, El Quijote, la novela picaresca, el cine de Azcona o Buñuel, los chistes de Gila… para refutarlo o confirmarlo paródicamente. O el desdoblado discurso político oficial y opositor y cultural y contracultural hegemónico. Y sobre todo los medios, paródicos todos, de desinformación y sus diversas y pulidísimas parodias –además de las manifiestas, las escondidas- que a su vez se auto-parodian dialécticamente en todos y cada uno  de los canales y círculos que conforman la red paródica de emisión-repetición-recepción. Ya lo ven, como para deslindar, el “melos” del “logos”, está el patio de la incomunicación… (Aquí carcajadas paródicas irrefrenables y enlatadas, por supuesto).

Lo inenarrable, ¿sólo puede ser narrado desde esa voz que no nos pertenece por entero, desde la parodia? ¿Se puede conducir -o arrastrar- a buen puerto una narración desde la atracción y repulsión de lo contrario: lo sagrado desde lo profano, el amor desde la sexualidad, lo sublime desde lo ínfimo, lo general desde lo particular, las filias desde las fobias, el eros desde la castidad, el ágape desde la abstinencia extrema o, incluso intercambiando sus funciones, viceversa? ¿Nos permite la parodia, su sutil, ostentoso y eficaz camuflaje, confesar por labios interpuestos, inconfesables –ni siquiera a nosotros mismos- deseos insatisfechos, nuestra patológica relación con lo perdido y no hallado?




La llamada primera fotografía: (Ejemplo de palimpsesto paródico del) Boulevard du Temple, obra de Daguerre. Nos informan que a la hora en que Louis Daguerre tomó desde la ventana de su estudio esta placa pululaba por el boulevard muchísima gente, pero era gente que no fue advertida de la lentísima “toma”, por lo tanto, no posó y se movió y, claro, no salió en la foto. De ahí la famosa parodia del rapsoda felipista:  Arfonso (Da)Guerra.
Tras el involuntario reduccionismo “técnico” (un riguroso y selectivo vaciado de espacio), quedó “retratada” la parodia, y no creo que sea esta una lectura ilegitima: el burgués y el limpiabotas, cada uno en su papel.

Y esa valla que (nos) acuchilla, ¿de qué vigente rapsodia procede? ¿O preferimos fingir que nunca existió?


ELOTRO


***
“El que convive y tolera y consiente la corrupción, la completa”. 
(Víctor Erice)


***

No hay comentarios:

Publicar un comentario