Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 30 de marzo de 2014

(Inside Llewyn Davis) de Ethan y Joel Coen.







Las miradas significativas suelen fijarse en cosas insignificantes; (un puñetero gato del que desconoces el nombre: y luego el muy mamón resulta que atendía “a lo gato” por Ulises) hasta que una de las dos, mirada/cosa, ríe y pierde pie. Y caen. Y una de las dos muere (demasiada suerte), o no, tras melancolías infinitas sobre la propia insignificancia (de cara a la cuenta corriente). La muy puta no abortó. ¿te dijo a ti algo sobre el cambio de rumbo? ¿te devolvió la pasta del atraque? Mercante: mercader, comercio, permuta, trato y comunicación con otra.
Y ya poco importa que cierres los ojos, y suenen las cremalleras de las braguetas y se abran todas y agarren lo primero que caiga entre sus muslos. En plena caída: perdone, ¿va a querer bolsa?... y eso qué moto es?  Cura? Ya tengo goma y jeringuilla y chofer/ criado que declama poesías y no da tabaco. Quién da más?
-Disculpe, necesito saber…
-Usted, usted necesita saber? aspira a comprender, a aclararse o a ejercer de despótico ilustrado en el Village con alguna yegüita recién llegada de Arkansas o qué puñetero uso piensa dar a su sapiencia? De verdad cree que funciona, que esa mierda servida en copla o encuadernada hará de un vencido un vencedor? ...recuerdo lo que dijo un poeta alemán, un tal Heine, aquel que cayó desmayado ante la Venus de Milo en el Louvre,muy apreciado por un tal Marx, judío como él: “La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”
Y caer, caer, caer, y en eso pasas el tiempo (babeando las baldosas del meadero).
Sabes que nada va a resultar fácil.
Ni todo.
Mutilación tras cada servidumbre. Y ahí no acaba todo. (Menuda “Odisea”.)
Ni nada.
Lo lleva dentro, (..y a cuestas) dicen de él. ¡Joder que cruz! Dice él.
Y no lo dicen sólo los amos, también y sobre todo, los esclavos esquiroles con vidas más o menos aparentemente satisfechas o francamente lamentables.. Servidumbres, qué se le va a hacer,  de la trepa.
¿Dentro?, decíamos, ¿Por el frío, por el calor, por el tedio? El óxido tal vez?
En la punta de la lengua, con la punta de la lengua, lengua doblemente viciosa, doble filo mellado. Chillona. Lengua desdentada que no logra decir y menos desdecir. Que no está en funciones, ni de tarde, ni de noche.
Ni lo intenta, dicen de ella.





-Francamente, no veo dinero ahí. Vuelve al puente, tío. De gratis el consejo.
Y en la cabeza humaredas ingratas que se elevan sobre un fondo marino, aceitoso; no digo óleo, digo aceitoso. Aceite de freidora, quemado una y mil veces. “Nunca ha sido joven y nunca envejece”. Puro vitriolo.
De visita llegó por el aire, una palabra, un arma acostumbrada a pisar la calle. A resolver crucigramas en domingo. Y a distinguir gato de gata. Está claro de dónde, de qué clase, procedes. Y resulta meridiano hacia adónde vas (Mira el dodotis de tu papá y haz cuentas y cuenta atrás). Siempre justo antes o junto después y no se trata de un simulacro. No es justo? Es justo? Muchacho, esa estúpida pregunta aquí no tiene respuesta: esto es la Marina… Mercante.
Un día puede, otro no. Tanto da fu que fa. Y si a mano viene: hasta el codo. Cosas del juego, de los dados y demás aboliciones. Y no conceden prórroga, todo por nada y nada por todo en lo que dura el fósforo. 
¿Tan pronto?
Pronto dices, pero si hace siglos que han pasado la gorra… un fósforo, una vela, un cirio… tanto da. Tiempo no da. Y no eres más que un mierda para el insufrible coro de los mediocres, de los meramente (y,y,y…) existentes.





Y hace frío, y no basta un condón, y el tango se baila en pareja, sí, pero sólo uno “lleva” o “se deja llevar” la nave… e la nave va… y no, no era un ensayo de orquesta… al menos, no es lo que ella, la víctimizada adúltera, (en el fondo el fondo del asunto le importa un higo, el suyo, que no suda gratis, ¿acaso hace mercancía del virgo?) afirma…y no se trata de parole, parole, parole… se trata de pasta, pasta, pasta… al dente, al tridente, al reino de Neptuno… y no había ninguna salida en Nueva York, y no encontró ninguna salida en Chicago… entre Peter Seeger y Dylan ¿el revés?… (no había puente o no podemos considerar puente cómo?) no había tiempo, no había espacio, (¿Y este es el puto país de la abundancia!) no quedaban amigos, colegas, compañeros de viaje de esos que compartían gustos, rechazos, conversaciones, ejercicios autodestructivos, sofás, risas, ilusiones y fracasos… no había salida hacia las grabaciones de la mano del gran descubridor/ productor de tus sueños, o vivir o sobrevivir –algo, sólo una mierda por encima de existir- de la música (qué música?) o el éxito (económico?) si acaso… y el consiguiente abandono del voto de pobreza. Y todo, exteriores que huyeron e interiores consumados, en una semana de 1961… justo cuando los tiempos empezaban a sonar, a cambiar respuestas, con guitarra eléctrica… Cohones con las odiseas que nos cuentan los Cohen. Otra obra maestra que se meten para la buchaca.




 (“Vivo para servir, exponga sus deseos”, es una frase que tomo al vuelo de un peliculero que la pone en boca de un “siervo/artista”. No se me ocurre que nadie de la industria del celuloide haya podido desear “financiar” una película como “Inside Llewyn Davis” (No más de 20 espectadores en la sala el día de máxima afluencia, miércoles con precio reducido). El tipo de cine que hacen los hermanos Cohen, no abunda, es excepcional. Aunque bien es cierto que alternan encargos que obedecen claramente a ese tipo de demanda comercial “fabricada” por los departamentos de marketing y publicidad. Es sabido, aunque no siempre percibido, que el artista crea/produce “mercancías” en colaboración (subordinada) con la irracional industria cultural, y bajo sus leyes y reglas de supuestas “ofertas y demandas” tan racionalmente organizadas por el Dios Mercado.
Supongo que es precio a pagar por la realización de films como: Barton Fink, Fargo, El gran Lebowski, El hombre que nunca estuvo allí, Un tipo serio… todas ellas obras muy jugosas (¡y divertidas!) no digo pedantescamente “profundas”, aunque algunas de ellas resulten más complicadas de “penetrar”, por ejemplo la muy peculiar cultura judía, sino llenas de ingredientes –musicales, religiosos, sociales- que, en cierta medida, pueden ayudarnos a “leer y comprender” un poco mejor este puñetero mundo en el que nos han nacido y que es inexcusablemente  donde tenemos que lidiar, unos con o contra otras, con las demandas o necesidades que tenemos o se nos hacen, o eso creemos, y que no podemos o no sabemos satisfacer. En fin, el caso es que dentro de las películas de los Cohen acierto a reconocer claves de la sociedad o el micro-mundo en que vivimos o sobrevivimos  o sumisamente soportamos o en el que simplemente terminamos por enloquecer (Esos perdedores de sus películas no son perdedores por "afición" o "de" película). Y por eso la mayoría de sus obras, y bienvenida esta última, las sigo disfrutando cada vez que se tercia.) 

ELOTRO




***

viernes, 28 de marzo de 2014

He decidido largar por esta boquita.





He decidido largar por esta boquita.
(Desplieguen las orejas y tápense la nariz…)


Si lanzan una somera miradita alrededor, sobre todo en dirección al selecto escaparate  “de triunfadores y gentes instaladas en los escalones del  éxito”,  constatarán cómo la hipocresía y el cinismo campean a sus anchas y, lo que es más significativo, se exhiben sin ningún recato. En otras palabras: tan alto como claro se presume y se alardea de “desvergüenza e inmoralidad”. Es lo más “in”, dicen, lo que más se lleva entre los privilegiados tocados por la fortuna.
Ciertamente y sin ningún esfuerzo se puede constatar la distancia existente, es decir la absoluta incongruencia, entre lo que dicen los sinvergüenzas “in” –la teoría- y cómo lo dicen y lo que  hacen –la práctica- y cómo lo hacen.

Y no se trata, lector, solo de la clase política, desde la cima del Estado hasta el más modesto concejal, -éstos al fin y al cabo disponen de la indecorosa coartada, pero coartada al fin,  de tener que ganarse, cada cierto tiempo, el voto del estúpido rebaño electoral- sino de toda una serie de estamentos sociales que, de una u otra forma, precisan ofrecer, (por lo “rentable y lo popular”) una imagen pública favorable, es decir, “legitimadora” de su destacada y lucrativa posición.







En esta ocasión, nos ceñiremos al campo de los llamados “artistas”, gentes del arte y la cultura propiamente dicho, y lo haremos con manga ancha, para que quepan todos los “creadores”: Pintores, músicos, cocineros de diseño, diseñadores de cocinas, cineastas en ciernes, cuentistas sin cuentos, poetas de monocultivo intensivo, locutores noveleros, expertos lenguaraces en lenguas difuntas,  medio-malditos-multimedia con carnet y sin obra civil, y otros “creativos” de pacotilla… en fin, todos los que se lo montan “de artistas”.

Hablamos, claro está, solo de los que están bien apoltronados en el escaparate y hacen –unos más y otros menos- caja. El que más y el que menos, es, en lo fundamental, un auténtico parásito social, esto, que les puede sonar muy duro e incluso ofensivo, es aceptado en cambio por todos ellos, en la intimidad,  claro, como una realidad “objetiva” -de la que por supuesto cada uno por separado se considera la “subjetiva” excepción de la regla-.
Sin mucha resistencia y tras varias copichuelas y algún que otro canapié, cómo no, a nuestra costa; suelen admitir que se trata de “oficios” directa o indirectamente subvencionados y que, por tanto, chupan todo lo que pueden (viciosa y reminiscente actividad mamatoria), cuando les toca, de la teta del Estado,  que, a cambio, solo les pide que produzcan piezas llenas de: ruidosa, esplendorosa e ilegible vacuidad. 






Se les cataloga de “parásitos sociales” (ya era hora de que se callaran ciertas cosas), quizás con excesiva severidad, porque esta gente no se ocupa de producir “cosas” que por decirlo de algún modo satisfagan necesidades -reales o artificiales-  comúnmente consideradas (por las gentes de orden) básicas, primordiales, esenciales desde el punto de vista material/vital, o sea, directamente conectadas con las necesidades de estricta supervivencia y mantenimiento de las constantes vitales, digamos, (y disculpen que no se me ocurra otra locución tan particularmente repugnante) animalescas, como, sin ir más lejos, la manduca cruda (sin especias ni nombres rimbombantes ni nada).
Ellos por su parte, los llamados “parásitos”, suelen alegar que, aunque no alimenten materialmente los cuerpos, -sí el suyo y el de los suyos a cargo-  dan, en cambio, de comer al “coco” y al espíritu -lo nutren con sus obras llenas de belleza, misterio, emociones... y doctrinas y propaganda- de cada uno de los miembros, no totalmente “incultos”, del rebaño social que, sin su “arte”, serían menos dóciles de “coco” o, por el lado metafísico, morirían de inanición “de espíritu” y abrumados por el exceso de preguntas sin forma y la falta de respuestas sin contenido.
De lo que deducen, y no carecen de cierta lógica, que tal contraprestación, de indudable “interés social y político”, invalida en gran parte la hiriente calificación de “parásitos sociales”, al menos en lo que a cada uno de ellos respecta por separado.



Llama la atención en los miembros de estas tribus, lo bien dotados que están (lengua afilada y vista de lince) para despellejar, hasta dejarlos literalmente en carne viva, los cuerpos de sus compañeros de profesión (aunque no le hacen ascos a ninguna otra especie); que no tengan, eso sí, la fortuna de formar  parte de su “bando o cuadrilla” (todos ellos, como no podía ser de otra forma, individuos de muy menor talla).
 Si un miembro de la cuadrilla, o sea “uno de los nuestros”, es premiado por el Estado o algunas de sus administraciones o instituciones subordinadas (es decir, con el dinero de todos), por un jurado elegido a dedo en votación de dedos unánimes: ¡Chapeau!
Ahora bien, si cualquiera de esas mismas instituciones y sus jurados elegidos a dedo, comete el delito de premiar a algún miembro (por supuesto, este sí, pringoso oportunista y adulador del poder) perteneciente a otra tribu rival, “banda”, “cuadrilla” o “facción” o simplemente a un (una) extraño y solitario y desorientado infeliz que pasaba por allí (esto pasa poco pero pasa), entonces…  ante tamaña provocación dictatorial y arbitraria, no queda otra que hacer tronar la artillería pesada y vejatoria, ofensiva, lacerante, injuriosa, desacreditadora, y enmierdadora… para que quede bien claro quienes son los nauseabundos practicantes del cinismo y la hipocresía…




Si el viaje y la conferencia y la estancia y los gastos de hotel y las dietas caen de nuestro lado… ¡Chapeau!
Si un día aparece un “artista” (por ejemplo Santiago Sierra, “que no es de los nuestros”, ¿lo cogen?) que dice NO, que rechaza un sustancioso premio concedido por “el gobierno socialista” y lo hace exponiendo las razones que sustentan su decisión… entonces, el mismo poeta ecologista y anticapitalista (que no duda en alagar a su “Gabilondo” ex rector y ex ministro) lo tacha de cínico e hipócrita… y añade que sus posiciones le producen náuseas… ¿Cinismo, hipocresía, náuseas?
Curiosos esos viajes, esas conferencias, esas lecturas, esas exposiciones, esas reseñas elogiosas, esos premios, esas becas, esos encargos institucionales… capaces o no de provocar náuseas dependiendo del agraciado (o desgraciado) final.
¿Será que el problema no es “el sistema” sino la balanza de pagos que tiene conmigo?
¿Es bastante (hipocresía y cinismo) por hoy?


ELOTRO


***


miércoles, 26 de marzo de 2014

“Retrato de Caballero” (Diego Velázquez)





Obra invitada en el Museo del Prado, “Retrato de Caballero” (Diego Velázquez)

La pintura estaba atribuida al “círculo” de Velázquez. En 2009 lo envían al taller de restauración del Metropolitan… y a la vista de lo que queda, después de la limpieza, Jonathan Brown, sumo sacerdote, lo certifica como original de Velázquez.
Gesto que significa un retorno, una vuelta al pasado, ya que hasta 1963 “los expertos” lo tenían por un Velázquez genuino. Las explicaciones de tanto ahora sí ahora no, tienen mucho que ver, ¿se imaginan con qué?, pues sí, con la pasta, con don Dinero, con las leyes del Mercado.

Para satisfacer los “criterios” de los coleccionistas compradores, el dueño del cuadro en 1925, un tal Joseph Duveen, calificado como “el marchante más importante de su tiempo”, ordenó hacer una “restauración” que dejó al “Caballero” hecho un Ecce Homo, (y perdonen el chiste fácil…pero llevo cincuenta años escuchando, para estos casos, esa expresión en boca de mi abuela primero y a mi madre después) en esas condiciones, cuarenta años después no había “experto” que pudiese afirmar con un mínimo de rigor que aquella “cosa” era un Velázquez original.
Ahora, liberada la obra de los “pegotes y demás aportaciones” ordenados por el tal Duveen, a mi entender un auténtico talibán, lo que era estático se ha vuelto dinámico, lo oscuro y uniforme, claro y vibrante e incluso se ha podido comprobar algo muy típico y habitual en el maestro sevillano: una rectificación importante realizada sobre la marcha –Velázquez nunca dibujaba previamente un boceto en la tela-, la posición de la cabeza. Señala el folleto editado por el Museo otra característica velazqueña que no se yo hasta que punto está al alcance de cualquier observador ocasional: “la sensación que transmite de haber sido hecha sin esfuerzo”… en fin, no sé, no sé, habría mucho que hablar…





Dato curioso: Han colgado el cuadro junto al titulado “Las Lanzas”, por aquello de especular con la posibilidad de que ambos caballeros “puedan” ser autorretratos del maestro.
Servidor piensa que no, ni de coña. El personaje de “Las Lanzas” y el que aparece en “Retrato de Caballero” solo se parecen en el bigote…y algo en el escorzo y la mirada, algo. Y no hay más que ir dos salas más allá y comprobar frente a “Las Meninas” que, con Velázquez solo comparten el bigote… ah, y las magistrales pinceladas, claro.

ELOTRO


***

lunes, 24 de marzo de 2014

La grande belleza?




La grande belleza?


En “La gran belleza” todo es grande – menos la editora enana- pero yo no veo “la belleza”, ni siquiera chica, por ningún lado. Para troncharse de risa si no fuera porque....
-Tú siempre llevando la contraria al personal,¡qué vicio!. Pues de obra maestra está ya catalogada… lo dice “todo” el mundo.
Si tú lo dices. Me la he zampado enterita, más que miope debo de ser ciego. ¿Dónde la gran belleza? Me hago un lío cuando Sorrentino admite la “ineludible” influencia de Fellini y su “La dolce vita” o “Roma”. Será que no era mi día, que no he saboreado adecuadamente la “peli”, y  que sólo la he engullido, como los pavos, sin más. No sería la primera vez.
Pero como que no. Y mira que me había gustado “Il divo”, del mismo director y con el mismo actor prota, allí hacía de un Giulio Andreotti inmenso,  Toni Servillo.
Pero, pero, “La grande belleza” me parece una gran cagada. Lo digo como lo sentí al verla y como lo siento ahora que días después escribo esta nota. De verdad, no es por llevar la contraria a tanta gente a la que  respeto y con la que comparto muchas afinades… y que habla, ohhhh!, maravillas de esta “peli”.
Si acaso, salvo la escena de las divertidas acrobacias balompédicas del futbolista retaco en calzoncillos. Esta sí, digna de Fellini. Y algunos momentos fugaces…
Sin embargo, el tratamiento “sarcástico”, que ni cosquillas les hace, de la CuriaVaticana, no admite ningún parangón con el maestro. Corramos un tupido velo sobre el cardenal de Sorrentino y sus recetitas gastronómicas… ni crítica ni belleza ni puta gracia. Y tampoco me creo que el turista japonés se haya desvanecido bajo el influjo de “tanta belleza”. Para mí que estaba “cocido” de sake o sencillamente cae víctima del conocido síncope nipón del estrés “turístico”. “Exceso visual”, sí, pero de síndrome Stendhal, ni mijita. Así lo veo yo… en la “peli” de Paolo.
La “peli”, de larguísima –e irritante- duración –y no precisamente porque nos muestre cómo crece la hierba- no fluye, va a empujones. Y mira que me jode decirlo pero qué necesidad había de tantos paseos nocturnos con esa  estética e iluminación “de anuncio publicitario”… y tantos trajes “a medida” conjuntados con pañolito en el bolsillito del pobre “observador” Jep Gambardella… incluso los que califican la “peli” de obra maestra hablan de 30 minutos de más… a mí, me sobra casi completa… y de verdad, no es por llevar la contraria a la peña entusiasta de no sé qué…
El personaje del maletín con las llaves palaciegas, ¿No les parece una burda copia degradada del clochard de “Los amantes del Pont Neuf”? ...y sin movernos de la película de Leos Carax, sólo recordar la visita nocturna al Louvre de Juliette Binoche…  en fin.
El personaje de la monja centenaria la verdad es que no creo que nadie sepa por dónde cogerlo… este momio que por un lado recuerda muy lejanamente a la llamada Madre Teresa y que por otro aparece como otro triste estereotipo de cartón fallero del que la “peli” de Paolo anda sobrada… acaso el inmoral/contraste entre las “señoras ricas” y la “santa pobre”, ¿no quedó mil veces mejor contrastado/desvelado en la “Alice” del señor Allen? …y esa escena de la lujosa terraza frente al Coliseo romano, con todas esas aves zancudas esperando el soplo/silbato de la centenaria monja… no les recuerda aquella escena de Spielberg, con supuestas serpientes igual de artificiosas, en uno de los tebeos para adolescentes de la serie Indiana Jones…
Y, por terminar, la mirada de repaso retrospectiva y supuestamente autocrítica que constantemente explicita, o eso trata, el cínico, desmotivado y desorientado “observador” Jep Gambardella en su “viaje personal”, me parece de una indigencia extrema, en sí misma y más si la comparamos –comparo porque la “peli” está abarrotada de citas cinematográficas y aplico la misma medicina- aún salvando las distancias, con el profundo, valiente y doloroso proceso autocrítico en el que se aventura el anciano protagonista de “Fresas Salvajes” en la película de Bergman.
Bergman admiraba “La dolce vita”, de Fellini. Allen admira “Fresas Salvajes” de Bergman. “La grande belleza” me parece una obra fallida -¿cuál es su aportación? ¿qué nos descubre? ¿qué nos permite conocer y comprender? Y no me digan que puro y bello entretenimiento porque no recuerdo haber cambiado más veces de nalgada en una butaca en toda mi vida- que empeora sustancialmente cuando se la compara con cualquiera de las obras en las que se ha inspirado o, lo que resulta más penoso, con las que ha tratado, torpe y pretenciosamente en mi opinión, de “dialogar”, digámoslo así, de tú a tú.
En fin, como dice el prota, a cierta edad uno ya sabe que no debe de perder más tiempo haciendo cosas que no le interesan, ni le apetecen ni le  gustan…

ELOTRO




***

viernes, 21 de marzo de 2014

Un traspié a cada paso.







“Se puede cantar incluso desde la ceniza,
desde la propia descomposición.”
(Claudio Rodríguez)

Nada más entrar me llamó la atención la coló de subido granate de sus mejillas, y además pude observar que en los bigotes de mi turgente cocinera portuguesa aún quedaban migajas de donuts y en la comisura de sus encendidos labios lo que parecían restos de leche mas seca que grasa a pesar de la salivilla. Pero tras unos minutos de intensos morreos (téngase en cuenta que: “En 1848, el servicio informativo más rápido de que disponía un grande – el de la banca Rothschild- era incapaz de llevar las noticias de París a Viena en menos de cinco días) y cuando ya estábamos en puro éxtasis de acometidas y achuchones, ejem…, se podría decir que más allá del bien y del mal, la lusa tunanta, entre gemido lascivo y gemido afiebrado, desembuchó su versión: …que,  que no, que no había estado toda la tarde sola bailando la mazurca y que… bueno, que el churrete…no se trataba de restos leche, exactamente. Así que me dije, entre jadeo caviloso  y jadeo elucubrante… chaval, no te enerves, ten luces y pon en práctica tu astucia: sólo porque la gorrinilla llevada de un calentón haya cometido una chiquillada no vamos a tirar por la borda lo mejor del busilis; preocúpate de las flores, no de sus asuntos, y… pelillos del bigote, del bigote de quién sea, a la mar…

A veces la literatura se parece a la realidad, pero sólo cuando le trae cuenta tenerla en cuenta. Ya saben, el viejo cuento de la cuenta de la vieja avara.

La financiación de PODEMOS es un tema intrascendente que no “podemos” trascender… Además, todo el mundo sabe que, en cuanto “podemos”, al vicio y, claro está, el electoralismo engendra más electoralismo o lo que es lo mismo: tiras de la cadena de tus principios irrenunciables por la urna. Y eso sin contar propinas.

Dicen que los tontos no tienen misión alguna en la vida y que, en sí mismos, carecen de objeto. Pues bien, seré un tonto a sabiendas. Me basto para sumar objetos y me sobro para restar sujet@s. ¡Aire!

¿Cómo prefiere el señor que desinforme sobre el problema: en taza opaca, vaso transparente,  resuelto o disuelto?

Oscureciendo su pasado, sacan brillo a su presente y, por las mismas, nos emborronan el entendimiento. No, si tontos no son los hideputas.

Mis ojos ya no son creyentes, se niegan a creer lo que ven y lo que no ven. Ni tan siquiera miran. Total para lo que hay que creer… que diría un ciego. Ellos igual de nihilistas, pero con gafas.

El yayo y la güelina, después de la tira de años de apareamiento, eso sí (como si se da el caso puede atestiguar el vecindario), sin opción a cópula: aún se aborrecen como el día que se conocieron. En descargo de ambos debemos de anotar que la opción de fuga tampoco estaba a su alcance corto …y largo les debía de dar pereza. En ausencia de amor y folleteo, lo que sí les unía era cierta complicidad morbosa a la hora de practicar esa filosofía que vive de no filosofar y que, capricho de los vientos, acaba naufragando en olor de multitudes precisamente allí donde menos se piensa.  Por ejemplo: para ellos, “contra natura”, es eso de que el pez grande joda y explote al pez chico. Y, por cierto, la estúpida atomización de los peces chicos tampoco aciertan a explicársela. ¿Copular por copular, sin odio, sólo por explotar? Eso no les parece que pueda ser propio de la naturaleza humana. Adquirido puede…pero, ¿a qué precio?

ELOTRO
***

“No soy inteligente, como se comprende,
pero me complace saberme uno de tantos,
y en ser vulgarcillo hallo cierto descanso.”
(Gabriel Celaya.)


***

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un traspié a cada paso.






Vi cómo lo improbable, lo no plausible, a menudo lo “imposible”, se hacía realidad.
(Francis Scott Fitzgerald)


No hay “contexto” malo que no contenga “algo” bueno o “algo” malo que no sea contenido por un “contexto” bueno. O sí, pero ése sí o ése no que llevas adelantado.

Si sacas “algo” de contexto, ése “algo” se transforma en  “otro algo”. Luego conviene mirar si conviene restar, dividir, multiplicar o sumar el contexto de “algo”.

Un escritor debe moverse entre el lector previsible y lo intransitivo lo menos posible. Por la cuenta de la vieja que le trae. (Falso Millás)

Sigo aquí, desanudando y volviendo a anudar, por ver si consigo hacer un nudo que nadie me pueda deshacer.

“De lo primero que se quita la gente en épocas de crisis es de quitarse. Ya te quitan y te lo quitan ellos” (Falso Millás)

“Es increíble la trasparencia y sinceridad con que los gobernantes tratan a los gobernados. La verdad pura y dura se ha convertido en moneda corriente, confirman la evidencia. Ese trato resulta muy enloquecedor  y a la gente de mi generación nos retrotrae a situaciones anteriores de afirmación/negación de la realidad realmente existente. Hoy en realidad y sobre la realidad solo existe y reina la verdad (salvo en Venezuela, Cuba, Corea del Norte…) de tal modo que no queda huequito, habrá que apechugar,  para el YO, ni ELOTRO”.  (Falso Millás)

Dicen unos que lo que afirma niega y lo que niega afirma. Y añaden otros que tal bailan, que  lo que embarulla, decanta. Tanto da a los de siempre o quita a los de siempre. Añado yo.

El PPSOE vota juntito para que la Mezquita de Córdoba pase a las manos privadas y los bolsillos privados de la Iglesia católica y para apoyar a los golpistas venezolanos financiados por la CIA y condenar al legítimo presidente Maduro. No se les puede negar un pasado franquista irreprochable.

Roca Yunyent a MVM en 1984: “Desde la OTAN podemos luchar por romper la política de bloques desde dentro. (Hoy este pájaro guasón, ejerce por estos días de abogado de la infanta mango(na).

La culpa de que las votaciones del Régimen PPSOE las ganen los corruptos la tienen los que no votan dicen los que votan siempre a los corruptos. La mejor manera de luchar contra “estos” corruptos es votar a los “otros” corruptos. Cualquier cosa menos luchar, al margen de las vías muertas oficiales, en los barrios, en las fábricas, en las universidades… y no votar como Dios y el Régimen mandan y así regalar la victoria a los sempiternos corruptos.

ELOTRO

“Sin duda que la vida entera es un proceso de quebrantamiento…
(EL DERRUMBE, F. S. Fitzgerald)


***

lunes, 17 de marzo de 2014

Un traspié a cada paso.





"La verdadera gloria consiste en hacer lo que merece escribirse y en escribir lo que merece leerse."
(Plinio el Viejo)


Una cosa es la realidad realmente existente y otra el inexistente deseo del inmigrante que, para colmo, carece de la papela de residencia a este lado de las cuchillas de las vallas.

¿Por qué la Troika condena a las clases populares al miedo de la inseguridad: de vivienda, de trabajo, de pensiones, de asistencia social? Pues porque no se ha dado cuenta o porque no le salen las cuentas o vaya usted a filtrar por qué…

Necesitamos un discurso –me dijeron- que no parezca inane, ni vacío, ni banal, ni alienante, ni gratuito, ni embrutecedor…entérese: ¡que no lo parezca!

ELOTRO y YO, ambos seres igual de averiados,  tenemos poco que ofrecernos mutuamente. Por eso somos inseparables; hasta “nuevo orden” se entiende.

Nos creemos al margen de todo, incluyendo los márgenes y sus involuntarios lugareños.

El capitalismo nos niega, hace como que nos olvida y no nos deja estar.

Recordar la juventud desperdiciada es una buena manera de desperdiciar la etapa de madurez, y, del mismo modo, podrás en su momento desperdiciar la vejez.

Bárcenas y sus nostalgias literarias: En aquellos días la vida era como la carrera de “Alicia en el ppaís de las maravillas”: había ppremios en sobres con euros negros ppara todos.

Permítanme agregar a manera de posdata: ¡Hola! (Soy hombre que piensa lento, y luego, escribo).

Uno debiera ser capaz de ver que las cosas “parecen no tener remedio” y, sin embargo, estar determinado a cambiarlas. (F.S.Fitzgerald, levemente manipulado)

Dices tú de amigotes mafiosillos… En el libro de Manuel Vázquez Montalbán, “Mis almuerzos con gente inquietante” (1984), Rodolfo Martín Villa (por cierto, hijo de ferroviario afiliado a la UGT) cuenta que, a partir de 1980,  solía acudir a cenas con antiguos compañeros de Colegio Mayor Universitario: “Los nombres de los seis comensales le dirán algo: Cuevas, el actual presidente de la patronal; Eugenio Triana, ex miembro del PCE y actual alto cargo del PSOE; Rafael Conte, crítico literario de El País; Barrionuevo, uno de mis sucesores; Rosón y yo”.

Martín Villa (franquista con Franco y con el Rey) en 1984: “La depuración de los llamados cuerpos represivos era imposible. Se empezaba por la policía y ¿dónde se terminaba?”
-Vaya, vaya… ¿Y para cuándo dices que está programada la obsolescencia del franquismo?  
-El franquismo sigue aquí porque no existe la posibilidad de hacerle pasar a mejor vida. ¡Franquismo sin Franco, mejor imposible!

ELOTRO

“Vivir es velar."
(Plinio el Viejo)


***

sábado, 15 de marzo de 2014

Ocurrencias






De fin en fin y tiro porque me toca.

Nunca me convencieron los “finales” felices. No logro, además,  “leer” los “finales” tristes. Prefiero los relatos cortos aunque rebosen de excesos y largos aunque resulten escasitos, tristes de troncharte y felices a lágrima viva, pero sin “fin”, que por ahí no paso. Aunque se titulen (esto con el único “fin” de abundar) “El final al fin de todo fin” y desde el principio sepas (o te sepan) cómo acabarán el chico y la chica, o el chico y el chico o la chica y la chica o el maduro ciego y la menor vidente o la vieja verbenera y el mancebo hogareño. Aunque en la historieta salgan alcobas y se folle menos que poco. Aunque no pase, lo que es pasar, nunca nada de nada en ningún sitio o pase de todo a todos todo el tiempo en todos los territorios (los ignotos inclusive) y no se pronuncie un solo taco ni se diga una sola verdad sobre, es sólo un ejemplo, quién es el bueno (no tiene, o sí, por qué serlo todo el tiempo) y quién el malo (en este caso tampoco importa una mierda la duración del ciclo) y por qué (o sutiles insinuaciones que no hirieran, en su caso, ni a los más tibios socialdemócratas con mano -se entiende- en premios y subvenciones).
Aunque ignoremos (adrede o a sabiendas del mecanógrafo omnisciente) dónde está situado (esos no-lugares tan poco comprometedores y tan pintorescos), en qué época, dentro o fuera de qué calendario o qué coño o qué churrinita es el que corta el bacalao. Aunque fuese un relato abstracto, blanco sobre blanco, de esos de: ¡que arree el lector!




No puedo tragar nada que concluya con un “final” (sólo ellos “poseen” el poder de “nombrar” y “colocar” la meta: el innegociable “esto es todo”) , del color que sea, que me obligue (las maneras no son irrelevantes, ellos prefieren las más aparentemente afables, en las que por contra subyace la más agresiva hostilidad) a aceptar el trazado de la línea (figurativa o abstracta) que subraya y acuna el resultado definitivo antes de haber principiado, en mis partes, a digerir la canónica derrota (a todas luces y sombras omnipresente e inevitable) del que (desde tiempos inmemorables e incluso ancestrales) es “contado” (silenciado) y “no cuenta” (no puede, no le dejan, alegan que no le corresponde por ley de mercado mas que ejercer el papel de extra sin frase –se entiende- que “diga”) nada. Y claro, es del género bobo esperar que sea de la mano de “ellos”, los detentadores del poder y sus siervos (con sus reglas, sus tabúes, sus límites, sus sacrosantos intereses…) de donde provenga la decisión de orear los “asuntos” sistemáticamente barridos debajo de la alfombra y ponerlos, “al fin”, bajo los focos y sobre el tapete para a continuación someterlos a la indagación, el escarbe, el análisis, la removida, la exploración y “en fin”, “la explicación racional de las cosas” que a “nosotros”, los sometidos, los silenciados, los explotados, nos interesa, más allá, faltaría más, del “Obby” de cada uno.  






De tal manera que, ese no por hábil menos amañado “final”, busca ser (y lo acaba imponiendo) el continuo principio del continuo no-empezar, lo que también podríamos llamar “el silencio ininterrumpido” del “contado”, que figurar figura (no les queda más cojones, por lo de la verosimilitud, digo) pero  que como tal “no cuenta”. En resumidas “cuentas”, la derrota eterna; y a pesar de lo que suelen poner en las solapas, tomen nota: el mismo arquitecto, Dédalo arriba Dédalo abajo, el mismo laberinto, el mismo hilo, el mismo final, a plazo (o distancia) fijo. Aquí sí, (estimados y fieles clientes) sin “fin”.

(No, si tontos no son.)

ELOTRO



***

jueves, 13 de marzo de 2014

Egon Schiele, otro que tal...







Egon Schiele

Schiele. El dibujo, la pintura como ejercicio de búsqueda, de conocimiento, de uno mismo y de los otros y de los bichitos y las cosas no pintadas. Pero, ¿por qué buscar caminos alternativos si ya existen bien trazados, señalizados e iluminados? ¿Qué empuja a cierta gente a despreciar la “seguridad” del camino sin sorpresas, ya cartografiado, bajo cubierto, detrás del abanderado, sin misterios, en línea recta tras el estandarte, sin riesgos? Quizá también para Egon fuese una manera de enfrentar (ante tanta cosa hostil, inescrutable, inmensurable e inaprensible, preguntas seguramente raras e innecesarias para los que “tienen los pies en el suelo” y la cabeza en lo que hace caja) los interrogantes que nos persiguen y acosan, introducirse en los pliegues que quedan “fuera de foco” de la realidad no contada, en sus entretelas y por ver que sale o por dónde suena o calla o escupe “aquello”;su silencio negro, su pus, su griterío sordo, sus porqués. Una variante del rascarse, hurgar en las costras y en los signos, a veces hasta el rojo sangre. Casi siempre hasta sangrar.





Si no, ¿para qué?, si no, más de lo mismo, seguir sobando el archimanido molde, satisfacer la expectativa, cobarde, previsible y bien enraizada, del que domina; abundar en lo bonito “sólo bonito”, en lo “diver”, en lo “entretenido”, en lo “no me hagas pensar”, en lo “decoroso decorativo”, en “lo sin sombra”, sólo luz en los escaparates, mucha luz, botijos, bañeras, caños, fuentes, ríos, mares de luz; de esa luz que deslumbra, que vela, que ciega, a base de continuos empellones de “sólo luz”. De esa luz bajo la que no pasa nada, que no permite, desea ni quiere que pase nada. Nada de herir “sus” sensibilidades. Nada de faltar a lo que han establecido y predican y legislan y nominan como decoro y buen gusto. Nada de nada. Pero, por el contrario, “esa luz”, permite generosamente la floritura inane, el énfasis hueco, el artificio deslumbrante. Luz sobre luz que ilumina luz. La luz blanca del vacío, plana, sin texturas, sin accidentes reseñables, sin nada reseñable, luz innombrable. El horror.





Hay ya demasiada oscuridad en el mundo para que yo añada más con mis obras. Dicen que dijo uno de los alegres abuelos, probablemente el que más, impresionista. Sabemos que este alegre y luminoso decorador de salones, antes de porcelanas, pintó una vista espléndida (atrevida perspectiva, pincelada ágil, colores imposibles…) de un baile popular en unos terrenos del extrarradio parisino donde, sombras de la historia, poco tiempo antes, mejor no recordar, no remover, olvidar, se había fusilado a miles de jóvenes “subversivos” (de esos que no encuentran cosa mejor que hacer que cuestionar el orden establecido, obsesivamente e incomprensiblemente generación tras generación) y que posteriormente fueron enterrados, allí mismo, en primorosas fosas comunes sobre las que ahora danzaban (antes colgadas en los salones ahora en los museos) los protagonistas del “alegre y luminoso” lienzo, en el que, por cierto, no aparece rastro (no caben, no pueden caber, no figuran en los ingredientes canónicos) de aquellos ni siquiera como espectros; pero estar, están, vaya si están, aunque no se les muestra, en la sombra se les intuye, eso sí, bajo la costra luminosa.





¿Pensaba Schiele, cuando decidía en las alegres e imperiales mañanas vienesas, “pintar retorcidas negruras” en, por ejemplo, quién podría ser el futuro comprador (su mercado) de su pintura preñada de lacerante oscuridad, opaca, desasosegante, hiriente, desafiante y agresiva, triste y atormentada además de obscena?
¿En qué, prohombres de la política o las finanzas o en qué “salones burgueses” estaba pensando cuando se autorretrató 150 veces, algunas de ellas, como lo oyen, con la polla encabritada?
¿Por qué asomarse, arrogantemente, a los negros y hediondos pozos de la miseria, la locura y el dolor tratando de hacer estallar en mil pedazos valores avalados por siglos de civilización?
¿Qué salida, comercial se entiende (¡hay que comer, dios santo!), tiene un retrato de un cadavérico prisionero ruso luciendo sus pestilentes harapos penitenciarios?
¿Y qué salida que no sea la cárcel: pintar niños y niñas desnudos, con miradas desafiantes, procaces y poses turbadores? ¿Para colgar, quizás, en el dormitorio junto al reglamentado crucifijo?
¿Por qué atacar, desconcertar e insultar la mano que “te daría”, a buen precio, de comer si aceptaras, aunque no fuera de buen grado, eso tanto daría, “el canon” del alegre rebaño oficial de pintamonas?





El abuelete alegre sabemos que con el importe conseguido tras la venta del alegre baile al ritmo de la alegre orquestina consiguió algunos alegres francos que le permitieron la alegre compra de una alegre casa lo suficientemente amplia y alegre como para alojar en ella su alegre estudio del que salieron sin parar alegres lienzos de distintos formatos pero de temáticas invariablemente alegres y generosamente retributivas. Todavía hoy, más de un siglo después, el lienzo no deja de supurar beneficios monetarios y entusiasmo, positivismo y alegría de vivir por todas las esquinas de su bastidor.
O tienes olfato para los negocios o no lo tienes. O sabes como funciona “este mundo” o no lo sabes. O dejas tus hermosos sueños y tus bienintencionados escrúpulos a un lado o muérete de asco. Y, a pesar de los innumerables e insistentes avisos, los hay tontos del culo, que no sordos ni ciegos, irracionalmente obstinados, estúpidamente románticos, irremediablemente ilusos, idealistas que se autodenominan “materialistas”, que se mueren de asco y fracaso, diga el certificado médico lo que diga: gripe española, vaya por dios, a los 28 años.


Eso sí, los pragmáticos “sin escrúpulos” de la posteridad también consiguen de estos “geniales muertos de hambre” el milagro de sacar tajadas muy pero que muy jugosas por medio de “reivindicar”, cuando ya ha pasado el peligro, al genio incomprendido por una “sociedad bienpensante” demasiado conservadora para poder apreciar “los valores” que aportaba el “arte” lamentablemente “adelantado a su tiempo” ("El arte no puede ser moderno, lo que tiene que ser es eterno" Egon dixit) del otrora pintamonas “arrogante e iluso”.
Y vuelta a empezar el ciclo eterno…del negocio.
Se entiende o…

ELOTRO (Alegre)


***



martes, 11 de marzo de 2014

Ocurrencias





Un punto. Cero. Más. Que cojea. De fuga. Atónito. Mudable. En la superficie. Solo. Detenido. De vista. Con abertura. Ausente. Verosímil. Ciego. Confuso. Tachado. De dolor. Soñado. Para la caída. Indefinido. Como Isla. Para salir a flote. Callado. Donde volver. De dolor. Perplejo. De encuentro. Cardinal. De desvío. Irrefutable. Para la huida. Puntilloso. De luz. Como luna. Seguido. Debajo de otro. De ceder. Despojado. De no ceder. Erguido. Indócil. Sin sentido. De espera. Infinito. En la mirada. Circular. Sobre el horizonte. Ignorado. Final. De comienzo. De vuelta. De nada. Cíclico. Débil. Desmañado. Herrumbroso. Gastado. Vacío. Para perderse. En ti.

ELOTRO



***

domingo, 9 de marzo de 2014

Ocurrencias





-Vale, reconozco que más a menudo de lo que me gustaría mis pensamientos no concuerdan con mis palabras, que siempre caminan cansinamente y muy por detrás,  ni éstas con mis acciones, resollando las pobres y aún más retrasadas, y que a su vez  tampoco tienen nada que ver con mis sueños, que siguen arrastrándose rezagados y jadeantes allá por el “sesentayocho” y mucho menos con mis deseos, anclados en las decimonónicas utopías del comunismo libertario, y ya no digamos con mis intereses, los últimos de la fila de la fila de los últimos; pero qué quieres que te diga, “es lo que hay”.
 Aunque quiero pensar que en mi caso, ése “es lo que hay” no me parece que sea exactamente como el que “pinchan” y “repican”  los altavoces de los emprendedores. Me pasa que frente a este panorama, y ante este océano de ricitos de lana sumisa y su pestilente perfume bovino, estoy considerando la posibilidad de darle un puntapié al reclinatorio y desertar de la manada. A tomar por culo el pastor y su báculo y su mitra y sus dóciles bestias. Y dibujar, a mano alzada y de un solo trazo, un túnel, un túnel guapo, profundo, ya sabes, directo hacia las nubes y hundirme como un rayo de hielo en sus islas de fuego. Aún no me han arrebatado toda la llama, las fuerzas ni las ganas de darles alcance. Y en un haz los encordaré. Y emprenderé el viaje, un tablón me basta, y toda la tripulación seré; ¿No nos amenazan con las tinieblas exteriores?, pues hacia las tinieblas exteriores, sí, ¡exteriores! ¿comprendes? Al otro lado de las rejas de neón, de neón sí, pero rejas, y fuera de muros y consignas,  y lejos de las babas de sus perros…
Porque, ya te digo, verme integrada en esta mierda de “siste” me parece muy fuerte, tía… tía?
¿Oye…tía…estás ahí…¡Maru!..¡tía!…estás ahí…? Tú también o tampoco? ¡Qué fuerte, joder, joder, joder…


ELOTRO



***

viernes, 7 de marzo de 2014

Un traspié a cada paso.





(Luis López Benito)



Hemos de reservarnos una trastienda muy nuestra, donde establecer nuestra verdadera libertad y nuestro principal retiro y soledad.
(M. Montaigne)


Un silencio que rompe los tímpanos. Nuestras derrotas se miran. Somos prisioneros y prisión. La mentira tiene dueños.

Nos hace visible lo invisible e invisible lo visible, pero ¿Y si no percibimos ni lo primero ni lo segundo cuando miramos al que nos mira?

Unas minúsculas nubes negras pasan por delante del inmenso sol. Y ganan.

Fernández “Opulentos” y Fernández “Oputarras” quizás no sean lo mismo pero sí son sinónimos meapilas.

¿Es cierto que los picoletos de Ceuta le han disparado una medalla de fogueo en la teta izquierda a una muñeca de madera inmigrante y virgen llamada Timoshenko “la trenzas corruptas”?

Dicen los votantes del Régimen PPSOE que la culpa de que siempre gobiernen los del  Régimen PPSOE la tienen los que se abstienen y no votan al Régimen PPSOE, ¡Qué arte tienen los muy baladrones!

Por qué llaman “producto” de la “situación” a un “producto” que existía y maquinaba mucho antes de la aparición de la citada “situación”. Y que, por cierto, de producir, producir, lo que se dice producir, todavía no ha dado señales productivas…

Los que no votemos a Izquierda Unida no podremos presumir de haber llevado a la secretaria de Empleo de CCOO a una poltrona europea. Qué se le va a hacer.

El FMI no resulta tan fiero cuando lo pintan como cuando te quita el trabajo, la casa, la tarjeta sanitaria, la educación o te birla tus ahorros de toda la vida que te habían “colocado” en “preferentes”…

Todo el “destrozo”, llamémoslo así, que está llevando a cabo con tanta saña como eficacia la oligarquía empresarial y financiera, es tan “legítimo” como “legítimo” es que ellos, los amos de todo lo que se menea o no, son los “legítimos dueños del Poder”.

Reconozcamos que no es fácil conocer que vivimos en plena “Sociedad del desconocimiento”.

¡No lo pienses más! La televisión te lo da todo amasado y listo para digerir. Tú ves a Évole, pero el autor del “mensaje” es Lara. ¿Qué apartamento en Torrevieja ganas sabiendo eso?

En el Régimen PPSOE el sucedáneo reemplaza siempre al original. Y viceversa cada, más o menos, 4 años. Es lo que hay. Lo que tú votas.

Se trata de reivindicar la dignidad individual y colectiva, se trata de distinguir entre vínculos solidarios libremente elegidos  y ataduras impuestas de explotación.


ELOTRO

***

“El deseo es lo que hace que la vida no tenga sentido si produce un cobarde”.
(Michel Foucault)



***