Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 1 de diciembre de 2014

JIMMY’S HALL, una película de Ken Loach.







JIMMY’S HALL, una película de Ken Loach.

“La memoria es, en el mejor de los casos, un depósito defectuoso y deformado”.
(John Steinbeck)


La primera película que vi de Ken Loach se titulaba Riff-Raff y desde entonces soy devoto de su cine: Lloviendo piedras, Ladybird Ladybird, Mi nombre es Joe, Felices dieciséis, El viento que agita la cebada… La clase obrera y sus luchas contra los opresores no suele ser muy bien tratada en el cine. Y eso cuando se dignan en permitir que asome como tal. Digo como clase, ese concepto que en nuestros días el eufemismo de “casta” aspira, burdamente, a borrar.  La clase dominante –la que mueve los hilos- nos facilita que dirijamos nuestra indignación contra las zanahorias/marionetas que nos ponen delante de nuestras narices. Mientras que el titiritero pueda ir cambiando, “en la buena dirección”, cada legislatura de títere… tenemos guiñol capitalista pa’rato…




En cada libro, en cada poema, en cada verso, siempre estamos martilleando sobre el mismo clavo, decía Pessoa. Y eso mismo le pasa, con su particular visión, a Loach con su cine. Golpea una y otra vez sobre el mismo clavo: la lucha de clases. “La idea de un espacio abierto, resistente, que destile ideas progresistas y revolucionarias en una sociedad opresora fue lo que realmente me inspiró”.

SINOPSIS: “Cuenta la historia real de James Gralton, un activista y líder comunista irlandés que se convirtió en el único deportado político de la República de Irlanda. La película comienza con la vuelta de éste a Irlanda, donde vuelve a reabrir una modesta casita para que disfrute de ella toda la comunidad. Allí organizan clases de baile, música, literatura… y los jóvenes pueden divertirse sin estar bajo la atenta mirada de los representantes de la iglesia católica. A éstos, eso no les hace ninguna gracia. Así, propietarios, sacerdotes y políticos hacen frente común (¿les suena?) para luchar  contra las ideas y las nuevas maneras que está adquiriendo la comunidad, gracias a los movimientos y a la iniciativa de Gralton”. 



Todo parece muy prosaico, ¿verdad? Pues no, la cinta es pura poesía. La dramática, y contenida pero tórrida, historia de “amor imposible” que –también- se nos narra y que atraviesa todo el film, es de una intensidad “romántica” y una riqueza emocional extraordinaria. Y la cursilería o el ñoño sentimentalismo no ocupa un solo fotograma: marca de la casa.
No olvidemos que estamos en la rural y ultracatólica Irlanda -hija de la ignorancia, la incultura y la superstición- de 1932.
Ken Loach: “Prestamos mucha atención a que el sacerdote que se enfrenta a Jimmy fuera un hombre dogmático, sólido. Está contra el jazz y condena a Jimmy Gralton al infierno. La ferocidad de la iglesia en aquella época no debe caer en el olvido”. Loach filma, también, “memoria histórica”. Y añade: “Creo que la situación de Irlanda es la misma que en muchos otros países europeos, todos estamos sometidos a los dictados del neoliberalismo. Si Jimmy viviera en la actualidad, se opondría a los grandes poderes, a las multinacionales que controlan prácticamente todo. Es ahí donde debe llevarse a cabo la lucha. Creo que si Jimmy estuviera con vida formaría parte de ese combate. Existe un punto en común entre las dos épocas: la alegría de vivir de los jóvenes de esta región de Irlanda, jóvenes que sienten una pasión por la vida que espero que la película haya sabido transmitir”.  ¡Y de qué manera, amigo Ken! Por si fuera poco, además la película resulta ser un espléndido “musical popular”, canción, música y bailes contagiosos que se hicieron sentir sobre el piso de la sala de cine.



A sus 77 años, Ken Loach nos ha obsequiado –bueno, en realidad me ha costado 3,90 euros, pero nada del euro por el “impuesto  imperio-capitalista de la güarner”- con una nueva obra maestra. Creo que tienen motivos de sobra para no perdérsela.

ELOTRO

***

 “Cada pino era él mismo, independiente y diferenciado, aunque formase parte de un bosque”
(John Steinbeck)



***

No hay comentarios:

Publicar un comentario