Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 16 de diciembre de 2014

Godard: “Adiós al lenguaje”





“Nada está crudo en el lenguaje, todo lo que se dice está cocido”
(Pascal Quignard)
…y ya si hablamos de “medios y mensajes”, ni te digo…
(ELOTRO)


Me he tragado, “con los oídos atentos y los ojos alerta”, la última película de Godard, “Adiós al lenguaje”. Y he recordado aquello de que: “hay alimentos que se vuelven contra sus devoradores”, y les aseguro que no sólo en forma de agudos dolores de barriga.

“Con el lenguaje va a pasar algo” recita uno de los protagonistas de una película donde, creo yo, impera la “ausencia de lenguaje”. Ausencia ésta que provocó, pienso yo, un importante goteo de desertores de la sala. No recuerdo haber presenciado un éxodo igual. Esta propuesta, “de final de trayecto”, fastidia a muchos hasta el extremo de abandonar airadamente la butaca diez minutos después de haber pasado por taquilla. Aunque el lenguaje cinematográfico de Godard en esta película ha sido rodado en 3D, se nos muestra proyectado en 2D; por lo tanto los asuntos del andamiaje técnico ni los toco. Otra ausencia, probablemente ajena a la voluntad del octogenario “genio”, es decir, de distinta naturaleza u origen.




Más ausencias: ni poco, ni mucho, ni “demasiado significante”, ni en orden ni bajo desorden: “un navío sin timón, a merced de las caprichosas olas”. A lo largo de toda la cinta no encontré momento alguno para ponerme en consonancia con ella: y que conste que yo no la culpo, ni, claro está, me culpo. Por lo que a mí respecta fue un visionado completamente discordante. No encontré asideros ni agarraderas, imposible la complicidad. Y el vecino de butaca roncando. Y el caso es que lo he intentado, no sé si Godard, por su parte, también, pero no ha habido manera. Ni roce afortunado ni contacto alguno.

Dejad que os diga: Dos hombres, una mujer y un perro. Y gritos, ladridos, llantos e imágenes tan híbridas como las numerosas y escogidísimas “citas” literarias y filosóficas y musicales… lenguaje cinematográfico híbrido también e hiper-intelectualizado, y no entero, deslavazado, interrumpido, quebrado, escarpado, farfullado, fraccionado… vamos, ¡tó roto! El lenguaje y los vínculos, todos los vínculos: los que atraviesan al perro con la corriente de agua y con los genitales del cagón peludo y soltero y con el coño depilado de la mujer enculada y con las hojas secas mojadas y con los coches y las luces intermitentes y... Incluso los no natos con los espectadores huidos o, en mi caso, resistente “en espera de lo que se ignora”.

No he disfrutado de principio a fin de ninguna oportunidad de placer. No he encontrado el “lugar desde el que se mira” este film. No he conseguido captar ningún significante. Este Godard -¿de retórica desarticulada, incierta, ahogada, ampulosa?- no me atrapa, no me emociona, no me conmueve y, lo que para mí es aún más triste, no revela ni dice nada, no me llega. El “lenguaje cinematográfico” de Godard ha mudado, y mucho, sobre todo en esta su última película, y los efectos de la muda son, en mi opinión, devastadores con su cine, que se muestra espeso, oscuro, inextricable. Ya saben que yo no voy al cine a “entretenerme” ni mucho menos a “evadirme”, y lo que opino, aprendido de entre otros del propio Godard, del auténtico significado “alienante” que esconde lo que se nos vende como “evasión y entretenimiento”. Y no, tampoco me ha turbado o incomodado lo más mínimo ni me ha resultado especialmente hostil, simplemente me ha dejado indiferente, con la mirada ensombrecida  y, todo hay que decirlo, con unas monedas de menos. La película, para lo que se estila, es de muy corta duración, y sin embargo resultó un larguísimo y aburridísimo tiempo de espera. Ilusa espera, además de tediosa, absolutamente infructuosa.




No digo que, como contemplador de esta peli, no pueda ser yo el que carezca del adecuado “entendimiento”, pero, sinceramente, no creo que sea el caso en este caso. Leo, a posteriori, que abundan los apologistas fanáticos y los detractores que se mofan de esta cinta de Godard, así que mi opinión tampoco va en este caso completamente a contracorriente. Ya cansa la dependencia de la “narco-soledad” crítica.


ELOTRO

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“Me he dispersado en un mundo cuyo ordenamiento ignoro”
(Agustín de Tagasta)


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