Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Una peli de Catherine Deneuve.







Contra los desengaños del mundo y las fatigas del trabajo, e invirtiendo el viejo refrán, deberíamos decir: “quien bien te quiera te hará reír”
( Ramón y Cajal)


He visto una peli de Catherine Deneuve. Bueno, así es –algunos de los improbables lectores que a su vez ya estén entraditos en años lo recordarán- como se decía cuando no éramos tan listos ni teníamos que aparentarlo e identificábamos las películas preferentemente con los actores que la protagonizaban ( o de romanos, o del oeste, o de miedo, o de...). Se trata de una peli dirigida por un tal Pierre Salvadori –dicen que famosillo más allá del rellano de su escalera- que se titula “En un patio de París”.

Entre las cuatro películas que había para elegir –la de Juliette Binoche que la pasaban más tarde queda para otra ocasión- en el multicine elegí esta porque su pase era inmediato (el cansancio y la caló) y, en segundo lugar por la Deneuve. Últimamente la Deneuve me persigue. Hace unos días estuve viendo en youtube “Bailar en la oscuridad”, en la que tropecé por primera vez con la Deneuve bien entrada en años. Me gustó mucho. A mí la Deneuve nunca me había gustado. Como decía el cómico inglés: “Su gesto anuncia hielo entre las piernas”. Supongo que Mastroianni se encontró un volcán (pero claro, fuera de la pantalla). Hitchcock también se enamoró fetichistamente de ella, según le confesó a Buñuel, bueno, en realidad de su falsa pierna de palo, en la buñuelesca Tristana de Galdós. Esa pierna cubierta por una media negra también me ha perseguido estos últimos días. Un amigo entrado en años y en incipiente derrumbe físico y con problemas serios de varices y trombos y la intemerata… andaba por los pasillos de la T4 con picores y demás… se subió un poco el pantalón y me dijo: mira, la pata de palo de Tristana. En fin, eso es de otra película. La Deneuve que vive en el patio de París tiene el mismo peinado de todas las deneuves que he podido ver en fotos y pelis durante mi vida. Pero esta Deneuve que es una mujer algo gordita, bajita, más bien cabezona y llena de “grietas” y jubilada: es “una mujer arrancada de la vida real” –Deneuve dixit-. 



El director, que también firma el guión, dice que construye sus personajes cinematográficos sobre la base de la “observación” -como afirmaba de los suyos Josep Pla-, de la gente real. Y la real gente que aparece en este “patio” está muy sola o, por el contrario, está buscando refugio, sin acabar de romper todos los vínculos, en  estar sola. Es gente que anda ansiosa y muy preocupada, y con razón, por lo que lee -en el caso del vecino ciego le leen- en los periódicos o ve en la televisión o escucha en la radio,  y acaba deprimiéndose, enloqueciendo  y obsesionándose con esas “Pequeñas fisuras que aparecen en la pared (y en cada uno de los vecinos: un “colgado” ex-futbolista –“rendido a los golpes de la suerte”- ladrón de bicicletas en los escasos ratos que anda despierto; un místico sin techo de origen ruso y pasado de malote ahora fanático de una secta y que ejerce de okupa en el patio  en compañía de un doberman con eczemas; un ciego solitario y desanimado se supone que por lo que oye y las grietas que palpa en la vecindad; un majara obseso que escucha ruiditos -¡y quién no!`- y ladridos de doberman y se dedica él mismo a ladrar y aullar en la madrugada; un portero, ex-músico que ha dejado atrás trabajo, amigos y pareja –“sin mala intención, pero el dolor es el mismo”-, y que solo desea -¡mataría por ello!- estar solo y comer y dormir y doparse con buena farlopa  y…) que acaban convirtiéndose en grandes grietas”. Una comedia negra -llena de personajes que van desgranando confesiones hirientes,frustraciones y deseos, personajes poco verosímiles y muy verdaderos, bondadosos y crueles y generosos y traidores consigo mismos y con sus congéneres- con toques divertidos y ecos muy, pero que muy oscuros (¡En el meollo de la ciudad de la luz!). Una película como hecha adrede.


ELOTRO

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“Casi siempre la alabanza otorgada por los demás representa el eco de las alabanzas que les hemos prodigado. Hacer justicia de balde es una de las cosas más peregrinas y admirables.”
( Ramón y Cajal)


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