viernes, 12 de septiembre de 2014

MIL VECES BUENAS NOCHES, de Erik Poppe






MIL VECES BUENAS NOCHES

Bueno la película la ha dirigido Poppe y el tal Erik figura como su “autor” pero… la película existe, es decir, se rodó, gracias a que Juliette Binoche, (tras el fracaso del plan A que pretendía un film completamente escandinavo) leyó el guión y aceptó el trabajo (¡Y acudió el dinero al plan B!). Lo cuenta el propio realizador en la papela que regalan a la entrada del multicine (y que por cierto veo expuestas en las mesas y tablones de anuncios de la biblioteca pública de mi barrio). O sea, como decíamos en la anterior entrada sobre la Deneuve, una peli de Juliette Binoche.


“JULIETA: Mil veces, buenas noches
ROMEO: Mil veces malas, por faltar tu luz”

Sí, Shakespeare es una mina inagotable. Y además apropiarse de su talento, en este mundo gobernado por piratas defensores de “sus” derechos de ladrón, sale gratis. Erik Poppe debe de ser un tipo listo curtido en mil batallas: fotógrafo de guerra o “¡¡zonas de peligro!!”, fotografía de cine, fotógrafo publicitario, director de anuncios publicitarios, realizador de films… y sobre esta peli nos dice que es una historia casi autobiográfica. El tipo miente como un bellaco, sin arte.





Miente cuando dice que nos muestra “el sufrimiento de miles de personas en el tercer mundo”; y lo que verdaderamente muestra es el “sufrimiento” que los mismos fanáticos tercermundistas (moros y negros), se entiende que  las distintas facciones criminalmente enfrentadas, se autoinfligen a falta de cosa mejor que hacer. Ni una sola imagen o palabra sobre las causas, origen, móvil, fundamento, de la violencia, en Kabul, en Kenia,  se nos muestra. Erik no parece tonto, debe de sospechar que esas aclaraciones sobran, que delatarían “el mensaje propagandístico”, que “esas explicaciones ya están suficientemente  enraizadas en las ‘cultivadas’ mentes de los espectadores que, al fin y al cabo, son los que pagan el multimillonario caché de la Binoche, y, claro, el suyo que tampoco es moco de pavo y la propina que se suele embolsar el fondo buitre que financia “el producto”.

Y sigue mintiendo cuando declara: “me siento un testigo, un narrador en una situación privilegiada, que se dirige a un público con ganas de informarse” y plantear un dilema moral y ético “entre lo que se debe y no se debe contar”. Pero, ¿de qué dilema nos habla este tipo?, yo creo que más bien nos toma por idiotas, al menos, dos veces, cuando rueda y cuando publicita la cinta. Cómo puede haber dilema cuando lo que nos muestra (“lo que sale en la pantalla”) es una inextricable nebulosa tan abstracta y oscurecida (¡falta tu luz, Julitte!) que no hay por dónde cogerla, por dónde empezar a analizar “qué” se nos está planteando en la pantalla. Sin embargo el señor Poppe llega a afirmar que: “nos ofrece los acontecimientos reales y los argumentos de las distintas partes”, y esto es lo que considero más ruin e insultante. Lo único que le ha quedado claro a servidor tras el visionado resulta ser aquello “que no” cuenta, o sea, lo que escamotea a sabiendas, el brillante cuento (que no arde porque es de pega) del señor Poppe.
Y no es que yo critique “lo que no está en la obra” y por lo tanto “no es intención ni responsabilidad” del autor sino que trato de denunciar la vileza de hurtar los fundamentos del asunto y luego declarar con todo descaro que su intención es plantear “un dilema” ¿dilema, entre “qué” y “qué”? Él dice que entre lo que se cuenta o no y las maneras, pero su propia película le desmiente. Como desmiente su declarada intención de “perturbar” y concienciar” al espectador. ¿O acaso el dilema se reduce a elegir mirar (porque lo de publicar es de otra película) las fotos de niños negros o moros destripados y comidos por las moscas o a Paris Hilton “pillada” cuando sale del coche sin bragas? Ya digo, este pájaro nos toma por gilipollas.




Pero seamos, por una vez, benevolentes. En realidad el listillo ha utilizado, de telón de fondo, el pintoresco decorado de Kabul y Kenia con sus verdugos y víctimas moritos y negritos incluidos, para contarnos lo dura y sacrificada –coño, que le tiene que dar las buenas noches a sus niñas por Skipe (y la descarada publicidad de Appel debe de haber sido sin querer)- que es la vida de una fotógrafa, eso sí, de alto nivel adquisitivo –por lo oído trabaja para Nueva York, pero queda claro que el que decide si se publica o no y cuándo y cómo, es el Pentágono -¿será un alias?-, que digo yo porque debe de tratarse del que en última instancia estipendia-, no mora, no negra, casada con un Romeo –en realidad un Odín, apolíneo y barbudo-, guapetón, rubio, alto, un padrazo aunque algo cobardón, no moro, no negro, que ejerce de biólogo marino, y madre de dos niñas -una peque y otra adolescente- tan caprichosas como estomagantes cuando abren el pico (por cierto, los supuestos dibujos que hace la niñata adolescente los ha debido de hacer uno de esos amanerados profes de dibujo que publican esos librillos titulados: “Así se dibuja a lápiz” o al carboncillo, o al pastel… que ahí, ¡sí!, la verdad, suelen acertar con el tartazo).

Y va a ser eso, que el bueno de Erik sólo pretende hacer una reflexión sobre su peligrosísimo (Leo que 35 periodistas han perdido la vida en lo que va de 2014 en el mundo. Por el otro lado de la vida  mil veces menos cool y  sólo en España, los trabajadores muertos en accidentes de trabajo suman en el mismo periodo de tiempo la cantidad de 500 (abundan los de la "constru" y, lástima, ningún estadístico, y no sé si incluyen a los moros, negros o sudacas sin papeles), “unos dos y medio” -¡calculan a dedo los hijoputas!- al día, ¡según las estadísticas!) y sacrificadísimo curro, y lo difícil que resulta: ¡Conciliar la vida (la misión digna, íntegra, decente) laboral y (el amor) familiar! 




Pues sí, señores, ese es el dilema que plantea la peli de Erik (eso afirma él y dice que se lo han confirmado numerosos reporteros de guerra amigos), y yo, que por lo visto en la pantalla y leído en la papela publicitaria, sigo sin enterarme, pidiéndole (¡una vez más!) peras de análisis marxistas  al infalible (dogma) del olmo capitalista.

 Escribió Machado: ¡Cuantas veces hemos visto una comedia mala sañudamente lapidada por una crítica mucho peor que la comedia!

Confío que no sea este el caso.

ELOTRO



***

1 comentario:

  1. Increíble y qué dilema de peli! ¿Cómo lograr el equilibrio entre los afectos y la pasión profesional? Es complicado ¿no lo creen? Mil Veces Buenas Noches , aborda esa tirantez entre lo que se debe y lo que se quiere hacer es el eje principal del film de Poppe. Y en ese desarrollo, el director noruego plasma de forma correcta, respaldado por la gran actuación de Binoche, la cotidianeidad de los reporteros de guerra: las situaciones a las que se enfrentan y el deseo de que, el captar una imagen, no sea sólo eso sino el hacer visible a una persona o momento, sin permitir que pase inadvertida. En definitiva este film tiene la capacidad de atrapar al espectador. El inicio y el final son dos momentos claves que le aportan un cierre narrativo a la historia, pero no es suficiente porque esa expectativa no se mantiene durante toda la película.

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