viernes, 8 de agosto de 2014

Tal vez me equivoque. (12)





“Sería deseable que entre el “existente” y el “escritor” hubiese la mínima distancia posible”.
(Kierkegaard)


Nos aconsejan que desconfiemos de las imágenes (¡Y lo hacen por medio de imágenes!), y de los amaneceres apacibles, de la música que embruja nuestros tímpanos, de los mensajes y masajes de la publicidad “marca pirata”, de quien nos mira desde más abajo, de la veracidad de las pantallas apagadas, del trueque sin IVA, de los que nos ignoran pero no olvidan, de las palabras (¡Con sus propias palabras!), de las organizaciones sin homologar, de la gente  que tenemos delante a tiro de pisotón, de los congéneres que simulan perseguirnos por las aceras del centro comercial, del caos sin matricular, del vecino de baja estatura, del conocido con pobres dotes naturales…




¿Debemos confiar en el ruido estadístico, en lo que no vemos por más que miramos, ni oímos por más que prestamos oído, y no leemos, no sabemos, no creemos ni mucho menos podemos racionalizar, en lo que no comprendemos, no alcanzamos, no dominamos…en lo que sólo “parece” y nos deslumbra el ojo bueno?



¿Por eso existe una mirada de marciano. Por eso no existen los  marcianos. Por eso debería de existir una sociedad de amigos de los marcianos? ¿Y quién la patrocinaría? …al menos un gesto, ¿a qué viene el miedo?… algo de luz que ayude a disolver las tinieblas… ¡Canta, gallo, canta!





¿Así en general? Señores “consejeros”, ¿por qué debemos confiar en ustedes quienes quieran que sean; y en sus inaprensibles generalizaciones? ¿por qué ese empeño inmoderado en no concretar razones, motivos, argumentos? ¿nos quieren en permanente estado de desconfianza, recelo, mosqueo contra todo y frente a todos, con qué objeto?



Y a todo esto, ¿Están ahí? ¿No saben? ¿No contestan? ¿Desconfían de las preguntas… ajenas, esas que no han sido previamente cocinadas por vuesas mercedes? ¿Sienten sus oídos asediados? Ustedes, que tienen estudios, ¿por qué no dudan? En lo que se nos alcanza (o nos alcanzan)… ¿por qué todo lo que de verdad importa acaba resultando inalcanzable… antes del juicio final?




Pienso que un día de estos, y convendría que fuese antes de que se pongan en fuga, habrá que proceder al destripe de esas  “inofensivas preguntas” con las que nos bombardean, entre vibrantes rebuznos de trompetas y timbales, los amos de la desinformación. Quizás en las propias vísceras escondan algunas pócimas mágicas que, la alquimia y la hechicería digital,  transmutan en la (no)respuesta “globalmente” (no)deseada. Y en este ofensivo simulacro de normalidad, ¿qué ocultan el párpado caído y el ropaje del luto y la pena y la tanta hostilidad para contra la razón documentada, por cierto conseguida a trancas y barrancas? Y estimulan las respuestas formulándolas en “empatía” con el encuestador, digo, con y por el patrocinador.




Aún revestido por ellos de una costra infecta y repugnante, uno puede preguntar y preguntar y preguntarse, y no ser un infame. Hay más preguntas sin respuestas en el indiferente cielo y en la dislocada tierra de las que habitualmente soban y soban y vuelven a sobar sus adulteradas encuestas. De ahí la suma eficacia del llamado “golpe de encuesta”, del que no se tira nada, se aprovecha toda la “matanza”. Como solía ocurrir con la letra pequeña de lo tomado y lo prestado, es en las profundidades de los muy intencionados rodeos y preámbulos donde el redomado granuja oculta su abyecta intención. Claro que, ¿quién no los iba a decir, a pesar de las emanaciones pestilentes made in Dinamarca, a los que compartíamos aquel cielo callado y sus nubes tranquilas y los vientos en calma… con cada “familia terráquea” en su cáscara de nuez, entretenida con sus mojigangas o sesteando con placidez frente a la tele, con “mando” los más sobrados de talento?

En la red de las encuestas las preguntas son el cebo. Preguntas que se amoldan a las respuestas. Respuestas que muestran la enmascarada faz de la pregunta. Preguntas que han incubado el embozado semblante de la respuesta. Anzuelos enlucidos que excitan el apetito y que se acaban disputando a cara de perro compulsivos juiciosos e ignorantes. Tras la disputa, los victoriosos mordedores del anzuelo son agasajados. El halago siempre rinde beneficio. Y por el otro costado, humilla, lo que también renta. Las cucamonas y las lisonjas no alcanzan a los “perdedores”, que se desfogan maldiciendo, dicen los que dicen, como viles rameras. Los abstencionistas ni eso, han sido sacados del "Paraíso" de las encuestas, son imágenes desconfiables, invisibles..




En fin, como habrán podido comprobar, aquí sólo se habla de los resultados de la encuesta, de cómo le ha ido a cada uno en esa feria, de cebos, de anzuelos, de redes… de consejos publicitarios. Nada que ver con el sufrimiento innecesario que dicen existe hoy en el mundo. Las preguntas, las respuestas, las encuestas, ¿Son campos conectados con la verdad, la falsedad o el sufrimiento?

En fin, por nuestra parte, todo lo que hacemos es sólo para hacerles pasar un rato divertido. Lo nuestro, lo que además nos da que comer “mientrastanto”, es entretener…les.


ELOTRO


"Lo primero que aprende un escritor maduro es que uno no escribe lo que quiere sino lo que puede"
(Gabo)



***    

No hay comentarios:

Publicar un comentario