miércoles, 9 de julio de 2014

Tal vez me equivoque (2)








POP por partida doble en Madrid. ¡¡POP,POP!!


Insuficientemente dotados
para cosmonautas
elegimos el duro
tobogán de las humanidades.

(Manuel Vázquez Montalbán)


Madrid es un pueblón lleno de paletos, (eso sí, todos ellos venidos de fuera: como servidor) que cada verano se disfraza para el turismo-beodo-cultureta (hordas de garrulos que hablan en extranjero) de ciudad guay, cool, cosmopolita.

Habrá quien piense (imaginaciones mías que utilizo aquí a la manera de de Macguffin) que esta afirmación es propia de un patán quizá acomplejado e incapaz de ir más allá de una postura torpemente  apriorística y sistemáticamente negativa; practicante asiduo de una tendenciosa y adversativa “lectura” de la realidad; de alguien incapacitado “ideológicamente” para valorar y reconocer “lo positivo”, al menos en parte, en las iniciativas sociales, políticas y culturales de las instituciones y, además o al menos, en el trabajo de los demás.

Bueno, pues por mi parte (ahora como que me siento interpelado) pienso que quizá esa “no edita” apreciación crítica del improbable lector sea inexacta e injusta. Al menos en gran parte. En fin, intentaremos exponer nuestra visión crítica (y radical y realizada sobre el propio “registro” de la realidad) una vez más. A ver si hay suerte y conseguimos fracasar mejor.






En el Museo Reina Sofía Richard Hamilton y en el Thyssen “Mitos del POP”. El POP, (con la expo nos circunscribimos exclusivamente a su vertiente pictórica ya que el ciclo paralelo de cine, al que no he asistido, no lo puedo tener en cuenta). ¿Nos suministra información susceptible de metabolizarse en conocimiento? Por su parte uno de sus pioneros artistas, Richard Hamilton nos informa rotundamente de una de sus fundamentales cualidades: “El pop es un gran negocio”. Esto es un hecho históricamente comprobado y que resulta a todas luces indiscutible. Otra cosa no, pero franqueza no le falta a este avispado “artista”. Lo escribo entre comillas porque tengo serias dudas sobre la condición de artista, según mi personal criterio "poquito creativos y muchito imitativos" , de la mayoría de los “ilustradores, decoradores, estilistas y grafistas” orgullosos de su "foto-mirada-fija de la trivialidad" y encuadrados en el glamuroso e indigente, desde el punto de vista rigurosamente artístico, movimiento POP.

Y antes de seguir por este pantanoso camino me gustaría dejar claro que no incluyo dentro de ese grupo de seudo-artistas-negociantes a gente con obra seria y rigurosa como Richter, Polke, Kitaj, Equipo Crónica… que, en mi opinión, solo comparten con este movimiento la coincidencia temporal, generacional y en algunos casos amistad, y, si acaso, a los auténticos impulsores, montadores, animadores y amos del negocio POP: marchantes y galeristas y mangoneadores de grandes museos guías. Son estos últimos los que se apoderaron del "agua de dominio público que fluía desde hacía décadas y la llevaron a su acequia "privatizada". Por así definir la maniobra torticera "bendecida" por los expertos en nómina.


Junto con esa descarada usurpación de ciertos artistas que poco o nada tienen que ver con “el negociete de Leo Castelli en compañía de otros” para mayor gloria del POP, asistimos al interesado ocultamiento de artistas y obras que precedieron en varias décadas “a los originales y extraordinarios hallazgos” de los Warhol y compañía… Basta echar un vistazo a los collages de Picasso y Braque, a las obras de Juan Gris o Leger, a los constructivistas rusos, a las obras Dada o de expresionistas alemanes de entreguerras, a las pinturas o collages de Schwitters, Ernst, Arp o el norteamericano Stuart Davis…  llenos de formas y contenidos etiquetados y comercializados como rabiosamente modernos, vanguardistas y Made in POP.

Pero, aún así, seamos prudentes y dejemos una puerta abierta, y demos una oportunidad a “lo contrario” ya que, como decía aquel: “El arte se toma su tiempo”… mientras tanto… tratemos de erosionar o incluso desmontar parte del mito-timo.





En fin, de regreso a este tiempo “concreto”  y lugar “concreto” que compartimos aunque la mayoría de las veces no lo parezca, convendría quizás detenernos a observar algunos rasgos de este “fraudulento tinglado” que en opinión de algunos minoritarios críticos, entre los que falsa y modestamente me cuento, es mayormente el fenómeno POP.
Reseño una anécdota creo que significativa del “estado de cosas” de la que fui testigo en plena visita al Thyssen. Una guía “explicaba” una obra de Warhol, concretamente se trataba de uno de aquellos dibujos publicitarios de “zapatos”. La criatura respondía a una pregunta al grupito de perfumadas y “estiradas”, en todas sus acepciones, señoronas entraditas en años que, en pleno montaje de la expo surgieron dudas y pidieron información a los propietarios de la obra sobre la “significación” de los títulos warholianos, quizá frases hechas o de argot local, para su correcta traducción al castellano. La respuesta de los “expertos” consistió en el envío de numerosos y significativos mamotretos llenos de muy diversos y contradictorios significantes que ocupaban  miles de páginas. Ni que decir tiene que decidieron no tocar ninguno de los títulos originales. Así que, la lógica “experta” resultó aplastante frente a las infames acusaciones de banalidad y superficialidad intencionada o no. De tal manera que la riqueza “sustancial” de la obra de Andy, el tristísimo, quedaba avalada por “la imponente documentación experta” que ella misma ha generado y sigue produciendo hasta por asuntos tan aparentemente nimios como son los títulos de sus obras.







Así que un dibujito publicitario, trabajo a todas luces alimenticio y anterior a su obra pictórica y su éxito mediático-comercial, y para más datos caligrafiado por la madre de la tal figura cimera del POP, bastaba para descalificar cualquier cuestionamiento, fundamentado o no tanto, sobre el calibre, la dimensión y la transcendencia de las aportaciones “originales” del tal artista al tal movimiento, ya no “ismo” y este detalle no es precisamente moco de pavo, a la historia oficial del arte. Si eso es rigor que venga…
¿Exagero?... es posible, pero pienso que sólo en la forma caricaturesca de contarlo; nada de la grotesca escena que narro es falso. Y sobre las toneladas de papeles impresos sobre el fenómeno POP, a la apabullante bibliografía existente y en “proceso” les remito. Y no quiero decir que se trate sólo ni exclusivamente de Warhol, que aquí es un botón “parcial” (por otro lado una parte de su obra siempre me ha parecido muy interesante) de muestra.
A este costado del charco tenemos a Richard Hamilton con el que ocurre más o menos lo mismo. Me refiero al exagerado y descarado engorde-experto-bibliográfico de su raquítica obra… digo en cuanto a criterios de excelencia y calidad.





¿Cuestión de gustos? Puede, pero no lo creo. Como decía Paul Veléry: “Una obra de arte debe de ser necesaria o no es nada”. Y el propio Richard califica el arte POP como “prescindible”. Observen el caso concreto del sobrevalorado Hamilton y su expo en el Reina. No he conseguido ver una sola obra suya del nivel, que tampoco es estratosférico, de ese collage  (Just what is it that makes today's homes so different, so appealing?) que siempre aparece en cualquier sitio donde se hable del POP. Toda su obra desde los años cincuenta hasta su muerte en 2011, al menos la que he podido ver y no sólo en esta expo, no es más que una chusca amalgama de estilos escandalosamente subsidiarios de artistas y obras ajenas: Warhol, Picasso, Duchamp, Bacon… que para colmo acaban desmereciendo aún más, ¡sí se puede!, porque al lado de las demasiado evidentes apropiaciones… no hay nada más, ni siquiera un “vacío” digno de su nombre. Digo en las obras. Porque si tienen la ocasión de tener en sus manos el inenarrable folletito que regalan y tienen además  el humor de leerlo, entonces descubrirán que están ante la obra de: “uno de los más agudos observadores de imágenes procedentes de distintos ámbitos de la cultura contemporánea…” Y ahí es donde se te empieza a poner cara de gilipollas… ahí comienzas a culpabilizarte… ahí te das cuenta de que careces de la sensibilidad adecuada, al menos como receptor de cierto nivel, para la belleza moderna, o sea, POP y siguientes; para la problemática del “consumo”: zapatos, sopa en latas, cocacola, Marilyn, Kennedy, Estatua de la Libertad, detergentes y otros productos del líneal o de la cabecera de góndola del Wal-Mart o del Carrefour… para la mezcla conceptual e indagatoria  de lo artificial con lo natural, y la de la apariencia con la realidad… ¿aparente? No sé, eso no lo pone. Mala pata.








En fin, el caso es que el londinense sagaz y observador POP también diseñó el álbum blanco de Los Beatles, y eso no me negarán que en el mundo y el negocio del ARTE con mayúsculas son palabras mayores… (Recuerdo ahora el rotundo NO y el “a mí usted no me tutee que no le conozco de nada”, que le propinó M.C. Escher al líder de los Rolling Stone cuando le encargó, como si le hiciera un favor “artístico e histórico”, una portada para un disco del grupo. ¿Sería la que terminó haciendo Warhol? ¡Nadie a mi izquierda… POP!) y también llegó a manipular una foto de Mick Jagger esposado  cuando lo detuvieron por consumo de drogas… y otra de Tony Blair al que le puso dos pistolas…  y aún se echa de menos a Ferrán Adriá, otro “artista”, de quien el chorbopop era coleguilla y, ya de camino, comensal asiduo en El Bulli. Ya digo, el tipo estaba en todas las salsas… ¡del negocio! (Pero se nos informa que procedía de una familia de clase obrera, no se crean).






Otro día, más… que la perorata ya resulta demasiado larga… y está quedando poco POP.

ELOTRO


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“Tendrá que abandonar usted muchas imaginaciones engañosas antes de llegar a ser un bedel apto.”
(Kafka)

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