Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 3 de julio de 2014

Subrayados (entre líneas) de una escorada lectura de “La mujer zurda” de Peter Handke



-Todo lo que uno no conoce desaparece.

-¿Antes o después?

-El oír aullar una vez de noche a los lobos fue casi un consuelo.

-¿Casi?

-¿Soy distinta de otras veces?
(…) …una mujer ante la cual uno no quiere representar ningún papel.

-A veces.

-¿Y tú? ¿Qué te vas a poner?
(…) ¡Ay de ti si te lo digo!

-¿Callas?

-…la vida consiste únicamente en imitar la televisión.

-¿Puedes elegir canal?

-¿Realmente has vivido alguna vez sola?

-¿Fuera del matrimonio?

-Déjame que te acompañe, por lo menos.

-¿Sólo a la cama?

-…unos cuantos electroshocks te harían volver a la razón.

-¿tienes idea de cómo te escriben electroshock?

-¿Y yo? ¿Crees tú que yo no existo?

-¿Necesitas dinero?

-…lo que uno sabe sobre la gente, en el mismo momento deja de ser válido.

-¿Como meter un dedo en un agujero del jersey?

-Como cambiar los muebles de sitio.

-¿Sin más?

-Necesitamos a alguien que descanse un poquito de la carrera del mundo; dicho en pocas palabras, que fantasee.

-¿Hora de empezar a beber solo?

-…hasta que no se ha despertado del todo.

-¡Como me gustaría poder ver entre líneas!

-¿No suena nunca el teléfono en esta casa?

-¿Cómo? Si no hay entre líneas.

-Y además la botella está vacía. ¡Y las cortinas no están corridas!

-¿No te corras papá?

-¡Señora! Servidor podría ser su hijo… y casi hijo de su hijo!

-Me voy a permitir hacer sonar su teléfono…

-¿Me amenaza usted?

-¿Quiere ponerme a prueba?

-Espero de una mujer que me ame por lo que soy y por lo que voy a ser.

(¿Se habían cambiado entre ellos los vestidos?)

-Tal vez haya ahí una nueva belleza que sencillamente nosotros aún no sabemos ver.

-¿Son plantas carnívoras?

-¿Toma usted pastillas?

(Se rascó con fuerza las raíces de los cabellos, con toda la mano, hasta que ésta se manchó ligeramente de sangre).

-El hombre con el que sueño será el que ame en mí a la mujer que ya no depende de él.
-¿Y que amaría usted de él?
-Esa forma de amor.

-¡Vosotras, las mujeres, con vuestra mezquina sensatez!

-…me encuentro mortalmente cansada de tan pocas ganas que tengo de estar en compañía. (…) En compañía se hace todo tan anodino…

-Estoy esperando tu pero.

-En el libro que estoy traduciendo sale una cita de Baudelaire que dice que la única actividad política que él entiende es la rebelión. Al leer esto pensé de repente: la única actividad política que yo entiendo es la guerra sin cuartel. (…)
¿Sigues sin ver los colores?

-Lo que ocurre es que nunca me han enseñado a verlos.

-Soy de la opinión de que debería usted aprender a correr de verdad, a correrse de verdad… tan torpe no es…

(El niño asintió con la cabeza –no mondada del todo-.)

-Es bueno conocer alguna vez a una mujer que no sea un fantasma maquillado.

-¡Entonces así es como ven los niños a los mayores!

-¡Ah, cuando digo una cosa, en seguida quiero retirar lo que he dicho!

-Estoy ardiendo por usted, en mí todo está al rojo por usted…

(Fue hacia la mujer dando grandes zancadas y la abrazó)

-…he experimentado cómo muchos obstáculos, uno tras otro, iban perdiendo consistencia, hasta que sólo queda usted.

(“Como una hélice es el dolor,
sólo que con él no se va a ninguna parte
y la hélice no hace más que girar”.)

***

Así, todos juntos, cada uno a su manera, siguen viviendo la vida cotidiana, con o sin reflexión; todo parece seguir su curso habitual, del mismo modo que, incluso en los casos extremos en los que todo está en juego, se sigue viviendo como si no pasara nada.

Las afinidades electivas

***

ELOTRO (Culpable confeso del destrozo)



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