miércoles, 18 de junio de 2014

Playgrounds, expo en el Reina.






Playgrounds es el terreno de juego, dice el redactor del folletito gratuito de la expo que ponen en el Reina.  Bueno, en el titular del papel pone: Playgrounds (En negrita bold) y debajo: Reinventar la plaza (en fina). Todo muy de rabiosa actualidad. De hecho en este papelito, la mitad de un dinA4 impreso a dos caras en bicolor, han metido, o embutido, la intemerata. Lo de la rabiosa moda lo digo por lo de “las plazas”, por supuesto que el redactor logra estibar los muy sugerentes nombres de Tahrir, Sol, Sintagma…-¿les suena, verdad? ¿No? Pues entonces ustedes no han sido nacidos en este mundo mundial global, (nada de los demasiados subversivos y radicales y todavía no asimilados Gamonal, Can Vies…) -¿les suena, verdad? ¿No? Pues entonces ustedes deben de ser cubanos, venezolanos o  coreanos del norte.







Y también hay mucha y rabiosa y glamurosa e intelectualoide moda en esto de escribir muchas veces la palabra capitalismo o capitalista o consumismo o alienación o socializador o utópico… sí, cuando las palabras se ponen, porque las ponen los que las ponen, de moda, es decir, sus rasgos vaciados, los específicos de la forma "flotante", la imagen "desconectada" de la verdad que pretende rectificar y la fonética "eco procedente de ni de acá ni de acullá, liminal"; que no, claro está, los de la semántica, que, oportunamente desenchufados, permanecen en la negrura y la enmarañada confusión producidas por el caótico galimatías de seudo-términos y seudo-conceptos y demás sucedáneos ornamentales.





En resumen, que un centro de “vanguardia cultural oficial” como el Reina no se puede quedar atrás. Ya digo, bien apretadito, al texto no le falta de ná, aunque por supuesto lo que más abunda es una especie de pastiche de la confusión flotante que todo lo impregna y perfuma y emborrona, de tal manera que, sí señores, todas las apariencias inducen a pensar  que aquello que ocupa las salas no es fruto del torpe sinsentido sino más bien de un aparente desorden (para los menos instruidos) perfectamente organizado en y para la turbia oscuridad.




Lo bueno del caso, dicen que es cardiosaludable, es que la mayoría de los escasísimos asistentes a estas exposiciones temáticas ni siquiera se dignan leer, los que saben, el folletito y mucho menos comprar el lujoso y costoso catálogo, se entiende los que son “de posibles” –total, pagado con dinero público, ¡cómo me gustaría conocer los costes, las tiradas y las cifras de venta!- con lo cual se consigue por un lado, culpabilizar a la chusma ignorante de su propia ignorancia e incapacidad de mirar y leer –estar a la altura de la rabiosa moda cultureta-  y, por lo tanto, (saber) ver como el saber establecido manda. Por otra, esa reducida camarilla mafiosa de “entendidos” o “expertos”, sigue escribiendo -más bien sus "negros"- sobre papel couché de mucho brillo y gramaje, chorradas ilegibles -y cuando no, inanes- incluso para ellos mismos, y sólo para mayor gloria de sus propios curriculums académicos y burocráticos y, en primer lugar, de sus exquisitas tripitas y esfínteres.






En fin,  tinglado marquetiniano-político-cultureta aparte, algunas, creo que bastantes, de las 300 obras expuestas, hasta el 22 de septiembre-2014, bien que merecen, pienso yo, una visita. Porque, qué culpa tiene Ensor, o Goya, o Solana, o Melchor María Mercado, o… que estaban tan tranquilos cada uno en su mata, que venga un rabioso “curator” y lo mande pa…


ELOTRO


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