domingo, 1 de junio de 2014

Apuntes de un dilettante cualquiera… / Cómo íbamos a saber...





Había estado buscándola por todo París. No porque creyera poder encontrarla, sino porque le parecía terrible tener que renunciar.
(Marcel Proust)


Cómo íbamos a saber que aquella gente que aparentaba tan bien no saber lo que decía sabía escamotear tan eficazmente lo que callaba? Habla y distrae, parecía la función que les habían encomendado. No, no preguntes otra vez quiénes. Aquí ya se viene distraído de casa. Hoy todo el mundo sabe lo que quiere, todo el mundo huye del aburrimiento, corren y corren sin parar siquiera a recuperar el resuello, aún con el bofe fuera. Destino: el prometedor entretenimiento. Eso sí, ya mascado y listo para digerir en biberón. El entretenimiento no es necesariamente incompatible con el conocimiento. El aburrimiento sí. De ahí el trasiego “patrocinado”. ¿Por quién? No, no preguntes otra vez quién. Aquí ya se viene distraído de casa. El entretenimiento te deja boquiabierto, o por mejor decir, sin ganas de cuestionar o rebatir. Eso es, te deja engullir y con la boca cerrada. Y tragando, como en piloto automático o en modo de consumidor compulsivo, entregado, agradecido. Nada que ver con lo que ocurre allá abajo, en la aburrida e inapetente realidad. El aburrimiento, no te miento, no es real, es sólo una apariencia “interesada” de la realidad. Por otra parte el entretenimiento puede que tampoco sea una realidad digamos “pata negra”, pero sin duda es una apariencia más amable, sabrosa y olorosa –por no hablar del exclusivo y fantástico envoltorio- y, total, por sólo un euro más. Mercantilizando que es gerundio, y un proceso, y un movimiento continuo que no debe parar, porque si para, el dinero digo, se cae -deja de producir plusvalía-, como el ciclista que deja de pedalear. El que algo quiere algo le cuesta, ¿No? Bueno, pues ellos te lo ofrecen a un precio y en unas condiciones que no puedes -¡de ninguna de las maneras!- rechazar. No, no preguntes otra vez quiénes. Aquí ya se viene distraído de casa.
Y, ¡caballero! con la pasta por delante y el carné en la boca. La corbata, si eso, puede alquilarla en el guardarropa. ¡Aquí no se fía!
Una cosita: ¿Te has preguntado cuántas veces al día te solidarizas, de hecho y en modo subalterno contante y sonante, con los intereses del capitalismo?


Resultados en el estado español de las elecciones Europeas-2014. Gana Botín con el 46 %, pierde la abstención con el 54 %. (Es el juego, las reglas y el árbitro…¡Estúpido!)

La misma cosa (cambiante o dual) que descompone puede componer. (El viento, su ausencia). Y, en otro orden de cosas, el sistema capitalista, que, según Marx, es muy capaz como fuerza productiva de ser al mismo tiempo fuerza destructiva.

Un “yo” consciente y pensante capaz de percibir y reaccionar frente a estímulos exteriores que ponen a prueba su resistencia o su flexibilidad o su entendimiento o su capacidad de empatía o  de improvisación o cualquiera de sus otros posibles talentos, disposiciones o aptitudes sabidos o por conocer.

ELOTRO

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No se hace un clavo con un clavo, sino con un hierro. O vida cómoda y pésima obra o vida pésima y obra hermosa.
(F. Leger)


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