Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 22 de abril de 2014

Un traspié a cada paso.





"El primer favor denegado anula todos los anteriores."
(Plinio el Viejo)


Dice Hobsbawm, en su magnífico libro: “LA ERA DEL CAPITAL”, que el enunciado “los trabajadores no tienen patria”, que figura en el “Manifiesto comunista” no era tan irrealista como se supone tan frecuentemente. Ciertamente los movimientos revolucionarios del siglo XIX se nutrían de una tradición “nacional”, como en Francia y aún estaban lejos, nos referimos a la conciencia política dominante entre los trabajadores y la mayoría de sus dirigentes, del necesario “internacionalismo militante de la clase obrera”. También subraya Hobsbawm, que los movimientos revolucionarios de carácter “nacional” resultaban en la época un gran paso adelante hacia ese ideal supranacional, ya que la alternativa con la que se enfrentaba en esos momentos era una escala, geográfica y política, mucho menor -regional, cantonal, provinciana…, es decir, algunos escalones más abajo- que la “nacional”. Convivían por entonces en los sectores más preparados y solidarios de los trabajadores las creencias nacionalistas junto con la puntual “solidaridad” de clase internacionalista. En la época del nacimiento o la constitución de los “estados-nación”, esas creencias “nacionalistas o de buenos patriotas”, no impedían que socialistas franceses y alemanes se uniesen contra la “fraticida” guerra franco-prusiana de 1870. Aquel enunciado comunista lo que marcaba realmente era el camino y el lugar, la escala, a dónde debería de elevarse la conciencia de la nueva clase revolucionaria, o sea, el internacionalismo, condición necesaria para poder construir una sociedad sin fronteras y sin clases. Siglo y medio después, los ricos, la clase dominante,  la oligarquía financiera y sus ubicuas multinacionales dominan, planifican, vigilan y controlan completamente la vida, en todos sus aspectos, de miles de millones de seres humanos a escala global; mientras, siglo y medio después, esos mismos miles de millones de mansos ciudadanos del mundo siguen estúpidamente (auto)recluidos en (micro)escalas -comparativamente irrisorias en cualquiera de los terrenos que analicemos: económico, político, cultural, científico, tecnológico, medio ambiental, lingüístico…  o geográfico- y enfrascados en absurdas luchas “fraticidas” hábilmente urdidas por el opresor global, aquel que demuestra no tener más bandera, etnia, cultura, lengua, tradición o religión que el “internacionalista” poder del dinero.   

La crisis/estafa que nos ha arrastrado hasta aquí, no ha tenido ni un nacimiento ni un desarrollo espontáneo, sino elaborado. Ahí os quiero ver, economistas, analistas, pensadores, activistas….

“El PPSOE gana las votaciones por culpa de quienes no votan”. ¡Cuidado con no ocurrírseme una cosa tan sencilla!

Darte cuenta, en medio de un día cualquiera, de que estás muerto y, para tu sorpresa, de que nadie duda de que no existes.

ELOTRO


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"No hay mortal que sea cuerdo a todas horas."
(Plinio el Viejo)


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