Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 13 de abril de 2014

Rubens, el pintor de las gordas.





Uno de los eventos consuetudinarios que acontecen en las rúas de la capital –manolo quinto el empecinado por favor- de manera consuetudinaria es la apertura al turismo entre grititos y fanfarrias de grandes exposiciones en los grandes museos con grandes alardes para pasmo de todo el orbe cristiano y los "mercados" laicos que todo lo ven y todo lo tasan.
En estas entrañables fechas la gran pinacoteca del prado alberga ahora bueno ya albergaba pero ahora más escandalosamente la mayor colección del mundo mundial del maestro de Amberes popularmente conocido como el pintor de las gordas y no se refiere el vulgo al tamaño de la brocha de pedro pablo.
Como ya ocurrió con la magna expo de Velázquez las colas bajo el frío y la lluvia son grandes largas y gordas a pesar de que la mayoría de los cuadros ya estaban ahí desde hace la tira pero lamentablemente ignorados por casi todos los ignorantes aunque eso si acompañando y consolando a las turbas de turistas culturetas y sobrealimentados que envidiaban y anhelaban en silencio la gordura de las tres gracias ya que como todo el mundo sabe siempre ha habido clases aunque ahora según el roto se llaman niveles de consumo.




En las colas que organiza Zugaza –yo creo que deberían darle el guinness de la especialidad- venden de tó menos aburrimiento te puede llegar un tipo el mismo tipo y preguntarte si esa es la cola de renoir que no lo es lo hace hasta tres veces en cuarenta y cinco minutos de reloj a la tercera le dices que sí pero igualmente se da el piro en dirección al museo de la baronesa en la acera de enfrente hay quien comenta que hace un gris que corta el cutis y quien confiesa que hace un frío que corta el forro de los cojones hay quien te estornuda con aspersor dentro tus mismas narices o fuera por toda la jeta quien intenta sacarte un ojo sin anestesia con una varilla desbocada y quien se queja de los chinos porque debajo de sus paraguas llueve con más intensidad hay quien no deja de mirar hacia delante con disimulada tristeza de gregario del pelotón y hacia atrás con ínfulas de aventajado líder de la etapa y mas allá quien se vale del móvil para torturarte con el prolijo relato del anodino culebrón de su estúpida existencia y hay también quien te mira y te sonríe y quien te mira como si te estuviese perdonando la vida en ese preciso momento pero no en realidad no eres tan importante no es a ti a quien sonríen o perdonan o miran.
Lo más gracioso es que podía haberme llevado al museo mi colección completa de navajas albaceteñas porque una vez alcanzado el control no hay control el Zugaza tiene más colas que scanners y claro pasa lo que pasa incluidos las cabezas nucleares del compañero de cola iraní que me miraba escandalizado porque el segurata le había advertido que el paraguas no pasaba a las salas y sin pérdida de tiempo debía depositarlo en consigna.
Una vez dentro nada del otro mundo las gordas las babas de los caballos y los colores y pinceladas sobre lienzo y tabla de uno de los más grandes maestros de la pintura aunque también puedes mirar los cartelitos y volver a la cola de la consigna a ligar una gripe o a hacer amigos viciosillos aficionados a las grandes y gordas colas culturetas.

ELOTRO

(Publicado en “escomberoides” el 23 / 12/ 2010)


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