Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 26 de abril de 2014

“La biblioteca del Greco”





Hace 400 años que murió el Greco y la primera muestra que organiza el Museo del Prado, muy interesante por cierto, se titula “La biblioteca del Greco”.


Parece ser que  el Greco era todo un pintor “intelectual” –llegó a escribir un tratado de arquitectura cuyos contenidos y paradero se desconocen-, aunque autodidacta, un tipo que leía –alardeaba de su conocimiento del griego, lengua materna, y, por lo que se puede comprobar en los originales expuestos, que gustaba de subrayar y llenar de notas tanto críticas (Sobre todo le llevaba la contraria a Giorgio Vasari en su “Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”) como laudatorias,  los márgenes de los libros. Poseía libros de temáticas muy variadas-arquitectura, perspectiva, ciencias, historia…-, aunque los comisarios destacan que escaseaban llamativamente los libros religiosos –procedía de una familia de fe ortodoxa-. Y añaden de pasada que en ese aspecto la conducta de nuestro “altanero” pintor era muy “relajada”.

“Cuando el Greco murió en Toledo el 7 de abril de 1614, tenía entre sus enseres 130 libros.” Y según el inventario de bienes parece que nuestro “intelectual”, orgulloso de sus raíces culturales, tenía el lema de menos Platón y más Aristóteles.  Poseía también: “obras clásicas de Homero, Apiano Alejandrino, Jenofonte y otras consagradas a Alejandro Magno, héroe de la historia helena y paradigma de mecenas de las artes por su protección a Apeles, de quien el Greco pudo considerarse una moderna reencarnación.”



Metamorfosis en Italia. Fue en Italia donde se operó la: “definitiva transformación –empezó como pintor de iconos en Creta- que sufrió la pintura del Greco tras pasar por Venecia, Roma y otras ciudades italianas. Fue entonces cuando, a través de una labor autodidacta muy intensa mediante el conocimiento de la obra de otros artistas, el contacto con hombres de letras y la lectura, asimiló la práctica y la teoría artísticas dominantes. Entonces comenzó a considerar la pintura como un discurso autónomo que trascendía la representación moralizante de los asuntos inspirados en la mitología, la historia y la historia sagrada.”(…) “el Greco consideró que la pintura podía imitar lo visible, pero también lo imposible, es decir como una herramienta para explorar las maravillas de lo real y representar asuntos mitológicos o los misterios religiosos”

“Aunque el Greco defendió la hegemonía de la pintura respecto a la escultura y la arquitectura, en su época era común considerar a esta última como la más destacada entre las artes por su vinculación tradicional con las artes liberales y porque su conocimiento era indispensable para llegar a ser un hombre universal. Así debió de considerarse el Greco, quien diseñó la arquitectura de algunos de los retablos en que se instalaron sus pinturas y escribió un tratado arquitectónico cuyos contenidos y paradero se desconocen. Estos motivos explican la presencia en su biblioteca de varios ejemplares del tratado de Vitruvio y los más importantes que se publicaron en su tiempo como los de Sebastiano Serlio, Vignola o Andrea Palladio.”

“exposición muestra cómo, aunque dedicó buena parte de su producción a la pintura religiosa, el Greco no dedicó una sola de sus reflexiones a ella y apenas tuvo once libros relacionados con la religión que, más allá de lo que debió de ser su propia fe religiosa, debía de consultar para adecuar sus pinturas a la doctrina y al decoro”.



En definitiva se trata de enfocar la figura de el Greco desde “otros” puntos de vista, menos habituales para los no iniciados y sin embargo imprescindibles para conocer y aprehender en toda su amplitud la aportación de un artista tan excepcional,  abundando en datos que enriquecen su figura y el contexto histórico en el que tuvo que desenvolverse, y que nos pueden ayudar a comprender mejor el conjunto que forman su vida y su obra dentro de su época. (A modo de ejemplo: El conocido como: “Retrato de un médico (¿)” de el Greco es muy probable que se trate del retrato de  el doctor Rodrigo de la Fuente, amigo del artista y médico muy famoso en Toledo que  además fue mencionado por  Cervantes en una de sus obras… a esos eslabonamientos me refiero…).
Lo dicho, si en vez de quedarnos en la superficie, por muy profunda que sea, rascamos un poquito o palpamos algunas texturas o miramos en los recovecos de los pliegues… es más que posible que se abra un abanico más rico en posibilidades de entendimiento y disfrute…que es de lo que se trata, ¿no?


ELOTRO (El texto es un conglomerado de párrafos del folleto, entrecomillados, y algunos hilvanes o pegotes del “apropiacionista” de siempre).

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