viernes, 21 de marzo de 2014

Un traspié a cada paso.







“Se puede cantar incluso desde la ceniza,
desde la propia descomposición.”
(Claudio Rodríguez)

Nada más entrar me llamó la atención la coló de subido granate de sus mejillas, y además pude observar que en los bigotes de mi turgente cocinera portuguesa aún quedaban migajas de donuts y en la comisura de sus encendidos labios lo que parecían restos de leche mas seca que grasa a pesar de la salivilla. Pero tras unos minutos de intensos morreos (téngase en cuenta que: “En 1848, el servicio informativo más rápido de que disponía un grande – el de la banca Rothschild- era incapaz de llevar las noticias de París a Viena en menos de cinco días) y cuando ya estábamos en puro éxtasis de acometidas y achuchones, ejem…, se podría decir que más allá del bien y del mal, la lusa tunanta, entre gemido lascivo y gemido afiebrado, desembuchó su versión: …que,  que no, que no había estado toda la tarde sola bailando la mazurca y que… bueno, que el churrete…no se trataba de restos leche, exactamente. Así que me dije, entre jadeo caviloso  y jadeo elucubrante… chaval, no te enerves, ten luces y pon en práctica tu astucia: sólo porque la gorrinilla llevada de un calentón haya cometido una chiquillada no vamos a tirar por la borda lo mejor del busilis; preocúpate de las flores, no de sus asuntos, y… pelillos del bigote, del bigote de quién sea, a la mar…

A veces la literatura se parece a la realidad, pero sólo cuando le trae cuenta tenerla en cuenta. Ya saben, el viejo cuento de la cuenta de la vieja avara.

La financiación de PODEMOS es un tema intrascendente que no “podemos” trascender… Además, todo el mundo sabe que, en cuanto “podemos”, al vicio y, claro está, el electoralismo engendra más electoralismo o lo que es lo mismo: tiras de la cadena de tus principios irrenunciables por la urna. Y eso sin contar propinas.

Dicen que los tontos no tienen misión alguna en la vida y que, en sí mismos, carecen de objeto. Pues bien, seré un tonto a sabiendas. Me basto para sumar objetos y me sobro para restar sujet@s. ¡Aire!

¿Cómo prefiere el señor que desinforme sobre el problema: en taza opaca, vaso transparente,  resuelto o disuelto?

Oscureciendo su pasado, sacan brillo a su presente y, por las mismas, nos emborronan el entendimiento. No, si tontos no son los hideputas.

Mis ojos ya no son creyentes, se niegan a creer lo que ven y lo que no ven. Ni tan siquiera miran. Total para lo que hay que creer… que diría un ciego. Ellos igual de nihilistas, pero con gafas.

El yayo y la güelina, después de la tira de años de apareamiento, eso sí (como si se da el caso puede atestiguar el vecindario), sin opción a cópula: aún se aborrecen como el día que se conocieron. En descargo de ambos debemos de anotar que la opción de fuga tampoco estaba a su alcance corto …y largo les debía de dar pereza. En ausencia de amor y folleteo, lo que sí les unía era cierta complicidad morbosa a la hora de practicar esa filosofía que vive de no filosofar y que, capricho de los vientos, acaba naufragando en olor de multitudes precisamente allí donde menos se piensa.  Por ejemplo: para ellos, “contra natura”, es eso de que el pez grande joda y explote al pez chico. Y, por cierto, la estúpida atomización de los peces chicos tampoco aciertan a explicársela. ¿Copular por copular, sin odio, sólo por explotar? Eso no les parece que pueda ser propio de la naturaleza humana. Adquirido puede…pero, ¿a qué precio?

ELOTRO
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“No soy inteligente, como se comprende,
pero me complace saberme uno de tantos,
y en ser vulgarcillo hallo cierto descanso.”
(Gabriel Celaya.)


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