Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 26 de marzo de 2014

“Retrato de Caballero” (Diego Velázquez)





Obra invitada en el Museo del Prado, “Retrato de Caballero” (Diego Velázquez)

La pintura estaba atribuida al “círculo” de Velázquez. En 2009 lo envían al taller de restauración del Metropolitan… y a la vista de lo que queda, después de la limpieza, Jonathan Brown, sumo sacerdote, lo certifica como original de Velázquez.
Gesto que significa un retorno, una vuelta al pasado, ya que hasta 1963 “los expertos” lo tenían por un Velázquez genuino. Las explicaciones de tanto ahora sí ahora no, tienen mucho que ver, ¿se imaginan con qué?, pues sí, con la pasta, con don Dinero, con las leyes del Mercado.

Para satisfacer los “criterios” de los coleccionistas compradores, el dueño del cuadro en 1925, un tal Joseph Duveen, calificado como “el marchante más importante de su tiempo”, ordenó hacer una “restauración” que dejó al “Caballero” hecho un Ecce Homo, (y perdonen el chiste fácil…pero llevo cincuenta años escuchando, para estos casos, esa expresión en boca de mi abuela primero y a mi madre después) en esas condiciones, cuarenta años después no había “experto” que pudiese afirmar con un mínimo de rigor que aquella “cosa” era un Velázquez original.
Ahora, liberada la obra de los “pegotes y demás aportaciones” ordenados por el tal Duveen, a mi entender un auténtico talibán, lo que era estático se ha vuelto dinámico, lo oscuro y uniforme, claro y vibrante e incluso se ha podido comprobar algo muy típico y habitual en el maestro sevillano: una rectificación importante realizada sobre la marcha –Velázquez nunca dibujaba previamente un boceto en la tela-, la posición de la cabeza. Señala el folleto editado por el Museo otra característica velazqueña que no se yo hasta que punto está al alcance de cualquier observador ocasional: “la sensación que transmite de haber sido hecha sin esfuerzo”… en fin, no sé, no sé, habría mucho que hablar…





Dato curioso: Han colgado el cuadro junto al titulado “Las Lanzas”, por aquello de especular con la posibilidad de que ambos caballeros “puedan” ser autorretratos del maestro.
Servidor piensa que no, ni de coña. El personaje de “Las Lanzas” y el que aparece en “Retrato de Caballero” solo se parecen en el bigote…y algo en el escorzo y la mirada, algo. Y no hay más que ir dos salas más allá y comprobar frente a “Las Meninas” que, con Velázquez solo comparten el bigote… ah, y las magistrales pinceladas, claro.

ELOTRO


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