domingo, 30 de marzo de 2014

(Inside Llewyn Davis) de Ethan y Joel Coen.







Las miradas significativas suelen fijarse en cosas insignificantes; (un puñetero gato del que desconoces el nombre: y luego el muy mamón resulta que atendía “a lo gato” por Ulises) hasta que una de las dos, mirada/cosa, ríe y pierde pie. Y caen. Y una de las dos muere (demasiada suerte), o no, tras melancolías infinitas sobre la propia insignificancia (de cara a la cuenta corriente). La muy puta no abortó. ¿te dijo a ti algo sobre el cambio de rumbo? ¿te devolvió la pasta del atraque? Mercante: mercader, comercio, permuta, trato y comunicación con otra.
Y ya poco importa que cierres los ojos, y suenen las cremalleras de las braguetas y se abran todas y agarren lo primero que caiga entre sus muslos. En plena caída: perdone, ¿va a querer bolsa?... y eso qué moto es?  Cura? Ya tengo goma y jeringuilla y chofer/ criado que declama poesías y no da tabaco. Quién da más?
-Disculpe, necesito saber…
-Usted, usted necesita saber? aspira a comprender, a aclararse o a ejercer de despótico ilustrado en el Village con alguna yegüita recién llegada de Arkansas o qué puñetero uso piensa dar a su sapiencia? De verdad cree que funciona, que esa mierda servida en copla o encuadernada hará de un vencido un vencedor? ...recuerdo lo que dijo un poeta alemán, un tal Heine, aquel que cayó desmayado ante la Venus de Milo en el Louvre,muy apreciado por un tal Marx, judío como él: “La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”
Y caer, caer, caer, y en eso pasas el tiempo (babeando las baldosas del meadero).
Sabes que nada va a resultar fácil.
Ni todo.
Mutilación tras cada servidumbre. Y ahí no acaba todo. (Menuda “Odisea”.)
Ni nada.
Lo lleva dentro, (..y a cuestas) dicen de él. ¡Joder que cruz! Dice él.
Y no lo dicen sólo los amos, también y sobre todo, los esclavos esquiroles con vidas más o menos aparentemente satisfechas o francamente lamentables.. Servidumbres, qué se le va a hacer,  de la trepa.
¿Dentro?, decíamos, ¿Por el frío, por el calor, por el tedio? El óxido tal vez?
En la punta de la lengua, con la punta de la lengua, lengua doblemente viciosa, doble filo mellado. Chillona. Lengua desdentada que no logra decir y menos desdecir. Que no está en funciones, ni de tarde, ni de noche.
Ni lo intenta, dicen de ella.





-Francamente, no veo dinero ahí. Vuelve al puente, tío. De gratis el consejo.
Y en la cabeza humaredas ingratas que se elevan sobre un fondo marino, aceitoso; no digo óleo, digo aceitoso. Aceite de freidora, quemado una y mil veces. “Nunca ha sido joven y nunca envejece”. Puro vitriolo.
De visita llegó por el aire, una palabra, un arma acostumbrada a pisar la calle. A resolver crucigramas en domingo. Y a distinguir gato de gata. Está claro de dónde, de qué clase, procedes. Y resulta meridiano hacia adónde vas (Mira el dodotis de tu papá y haz cuentas y cuenta atrás). Siempre justo antes o junto después y no se trata de un simulacro. No es justo? Es justo? Muchacho, esa estúpida pregunta aquí no tiene respuesta: esto es la Marina… Mercante.
Un día puede, otro no. Tanto da fu que fa. Y si a mano viene: hasta el codo. Cosas del juego, de los dados y demás aboliciones. Y no conceden prórroga, todo por nada y nada por todo en lo que dura el fósforo. 
¿Tan pronto?
Pronto dices, pero si hace siglos que han pasado la gorra… un fósforo, una vela, un cirio… tanto da. Tiempo no da. Y no eres más que un mierda para el insufrible coro de los mediocres, de los meramente (y,y,y…) existentes.





Y hace frío, y no basta un condón, y el tango se baila en pareja, sí, pero sólo uno “lleva” o “se deja llevar” la nave… e la nave va… y no, no era un ensayo de orquesta… al menos, no es lo que ella, la víctimizada adúltera, (en el fondo el fondo del asunto le importa un higo, el suyo, que no suda gratis, ¿acaso hace mercancía del virgo?) afirma…y no se trata de parole, parole, parole… se trata de pasta, pasta, pasta… al dente, al tridente, al reino de Neptuno… y no había ninguna salida en Nueva York, y no encontró ninguna salida en Chicago… entre Peter Seeger y Dylan ¿el revés?… (no había puente o no podemos considerar puente cómo?) no había tiempo, no había espacio, (¿Y este es el puto país de la abundancia!) no quedaban amigos, colegas, compañeros de viaje de esos que compartían gustos, rechazos, conversaciones, ejercicios autodestructivos, sofás, risas, ilusiones y fracasos… no había salida hacia las grabaciones de la mano del gran descubridor/ productor de tus sueños, o vivir o sobrevivir –algo, sólo una mierda por encima de existir- de la música (qué música?) o el éxito (económico?) si acaso… y el consiguiente abandono del voto de pobreza. Y todo, exteriores que huyeron e interiores consumados, en una semana de 1961… justo cuando los tiempos empezaban a sonar, a cambiar respuestas, con guitarra eléctrica… Cohones con las odiseas que nos cuentan los Cohen. Otra obra maestra que se meten para la buchaca.




 (“Vivo para servir, exponga sus deseos”, es una frase que tomo al vuelo de un peliculero que la pone en boca de un “siervo/artista”. No se me ocurre que nadie de la industria del celuloide haya podido desear “financiar” una película como “Inside Llewyn Davis” (No más de 20 espectadores en la sala el día de máxima afluencia, miércoles con precio reducido). El tipo de cine que hacen los hermanos Cohen, no abunda, es excepcional. Aunque bien es cierto que alternan encargos que obedecen claramente a ese tipo de demanda comercial “fabricada” por los departamentos de marketing y publicidad. Es sabido, aunque no siempre percibido, que el artista crea/produce “mercancías” en colaboración (subordinada) con la irracional industria cultural, y bajo sus leyes y reglas de supuestas “ofertas y demandas” tan racionalmente organizadas por el Dios Mercado.
Supongo que es precio a pagar por la realización de films como: Barton Fink, Fargo, El gran Lebowski, El hombre que nunca estuvo allí, Un tipo serio… todas ellas obras muy jugosas (¡y divertidas!) no digo pedantescamente “profundas”, aunque algunas de ellas resulten más complicadas de “penetrar”, por ejemplo la muy peculiar cultura judía, sino llenas de ingredientes –musicales, religiosos, sociales- que, en cierta medida, pueden ayudarnos a “leer y comprender” un poco mejor este puñetero mundo en el que nos han nacido y que es inexcusablemente  donde tenemos que lidiar, unos con o contra otras, con las demandas o necesidades que tenemos o se nos hacen, o eso creemos, y que no podemos o no sabemos satisfacer. En fin, el caso es que dentro de las películas de los Cohen acierto a reconocer claves de la sociedad o el micro-mundo en que vivimos o sobrevivimos  o sumisamente soportamos o en el que simplemente terminamos por enloquecer (Esos perdedores de sus películas no son perdedores por "afición" o "de" película). Y por eso la mayoría de sus obras, y bienvenida esta última, las sigo disfrutando cada vez que se tercia.) 

ELOTRO




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