sábado, 4 de enero de 2014

Notas de un transeúnte cualquiera…




“Nunca estoy más cerca de pensar una cosa que cuando he escrito lo contrario”.
Antonio Machado.


Era feliz a su modo, no hacía bien a nadie.

Todos tienen su recompensa: los ricos –en el ámbito terrestre- al contado y al momento (y sólo en rarísimos casos tributando un poquillo);  los pobres sin embargo recibirán un sólo y cómodo pago aplazado –en el ámbito celeste-, o sea, ya en el cielo… ¡Y libre de impuestos!

La gente que generaliza, a su sardina, mediante el “constructo” mundo: que si “el mundo es más feliz”, “el mundo ya lo sabe”, “el mundo lo pide”, “el mundo no lo aprueba”, “el mundo no lo permitirá”… me parece gente “inmunda”.

Curiosidad macro-económica: los que viven de sus “manos” lo hacen bajo la “bota” opresora de los señoritos de “manicura” diaria …y de mierda.

Salvo para los que tiran la toalla, todos los fracasos deberían tener, como poco, valor pedagógico.

Hemos conseguido vencer con sólo el 103 por ciento de síes en el referendum; esto nos enseñará a ser más humildes la próxima vez. En cualquier caso, ¡Arriba, machotes!

Lo de todos vuelve a las manos de unos cuantos. Un equívoco menos. El escalafón  social recupera su noble apostura y, por qué no decirlo, su barniz de respetabilidad. A más jerarquía más desigualdad, que es lo que cuenta. De esta manera, desde arriba, basta echar un simple vistazo a la abismática hondonada y deslindas claramente a la chusma y, claro, por otro lado salen mejor las cuentas que, repito, en definitiva es lo que cuenta, en tus garras llenas de dedos.

Para que yo me entienda, ¿el sentido común es signo peculiar “de clase” o universal “interclasista”? Por saber qué ponerme, pregunto…

Haciendo hacienda: Hacienda somos todos pero la Hacienda es de unos cuantos. ¿Hace?

Ahora que empieza a morirse la gente de hambre, comenzando por el subvencionado SUR, el gobierno ppeppero (que siempre atento y dispuesto contra la ciudadanía no desaprovecha una)  no ceja en su ayuda: subirá un 10%, hasta el 21%, el IVA de los alimentos básicos. Ahí queda ese empujón.

Una nota kafkiana de Kafka: “…algunas noches me insensibilizaba leyendo a Dickens”.


ELOTRO


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