viernes, 10 de enero de 2014

De espejos que reflejan y que no… / ELOTRO





De espejos que reflejan y que no…

Hay escritores que no se han conformado con la vulgar maniobra de colocar un espejo delante de la realidad y han preferido “construir” un mundo propio. Y así lo proclaman para conocimiento general desde sus privilegiados púlpitos mediáticos. A estos genios de la literatura “genial”, la falta de “creatividad” no les interesa en absoluto. Luego resulta que “como se me dan mal las descripciones tuve que copiar literalmente algunos párrafos descriptivos de un cuento de  Truman Capote”. Sobra decir que esto no es cosa de proclamarlo desde el púlpito sino que lo susurran al oído del jodido “amigo”, el chivato, que, tras leer el cuento de Capote, no tenía cosa mejor que hacer que leer la genial obra “única y creativa”, en la que por cierto no aparece un espejo ni siquiera cuando se le practican las preceptivas mamadas al “humanista imaginativo” Borges.  Vaya por dios con la “original creatividad”. Bueno, ya se sabe que toda norma canónica tiene sus excepciones. Sobre todo para los genios creativos a los que causa estupor ver cómo esos “enemigos del placer de crear” se limitan a calcar el reflejo del espejo de marras.

Se trata de inventar, insiste nuestro genial escritor portátil, cuyas obras, por cierto y sin excepción, encontramos cuajaditas de párrafos, muchos,  inventados por otros. Sí, ¿qué pasa? Se defiende con agresividad pero sin caer en el lenguaje soez nuestro hombre, yo escribo conglomerados, me tomo la molestia de leer mucho, tomando notas incluso, y de pescar una cita de aquí y otra de allí, y es así como aglomero, o sea, “construyo” un collage propio, por supuesto original y creativo, con todas esas partes: que si un poquito de Kafka, un chorrito de Walser, un espolvoreado de Perec, una cita “ciega” de Borges, unas salpicaduras picantes de Artaud, una cucharadita cosmopolita de Magris, unos taquitos absurdos de Duchamp y alguna genial payasada de Dalí que no falte… en fin… todos ingredientes “cultos” y selectos, aglutinados en el mismo “caldo sopinstant” de obra, en la que ya es, perdonen la inmodestia,  mi propia, en propiedad intelectual, obra. Incontestablemente inventada por mí, que no se acaba nunca, original que te cagas, y única porque sí. Digo porque sí, porque el menda, entérense, tiene  muchos amigos, escritores, poetas, ensayistas, periodistas, publicistas, editores, críticos… por los cinco continentes…
Ha costado, eh, no se vayan a creer… nada es de gratis, si lo sabremos los hijos de los vencedores, hubo un tiempo en que solo tenía enemigos, y conocidos dramáticamente desconocidos, en este negocio… aunque, a qué negarlo, fui feliz, supe también entonces ser feliz… hoy casi no queda ninguno que me desprecie y ningunee… pero ha costado, eh, a costado emperrarse y perras, no vayan a creer… he perdonado, sí, he perdonado mucho, pero no he olvidado, eso no, olvidar no, por si acaso apetece algún plato frío… pero desde aquí, desde la cima, desde los premios, desde las columnas bien pagadas, desde las conferencias internacionales a jet pagado, desde los faldones publicitarios de los libros de las editoriales de éxito, desde este piso nuevo con estanterías de madera, no aglomerados revestidos, lacadas en blanco… qué coño, sí, me dedico a loar cualquier engendro que haya escrito cualquier niñat@ que empieza y que, faltaría más, habla de mí en su blog, en las redes o donde sea, bien o mal eso tanto da… así funciona el negocio… ellos me hacen su poquita de  propaganda y yo les remunero bendiciendo sus mediocres, vaya a ser que alguno haga sombra, obras primerizas y todos salimos, unos mas cerdos que otros, beneficiados… no, no es fácil ni cómodo mantenerse… pero…los que somos originales, inventivos y únicos… no necesitamos espejo que nos piropee.

Pues eso, que lo que hace caja es entretener al personal, distraer su atención del ingrato reflejo de la realidad y ofrecerles una “salida” personal, diferenciada de esa vulgar realidad en la que se dejan, por un mísero jornal, los días. Un territorio caritativo que, aunque no puede solucionar, ni es su cometido, las discutibles injusticias de la realidad reflejada en el dichoso espejo de los realistas planos, si puede transportarles a un mundo carente de leyes biológicas o socioeconómicas ingratas, incluso de puntos cardinales ideológicos o religiosos o de ley de la gravedad… ya puestos, la fantasía no se acaba nunca. En fin, territorios de ficción donde fantasear con vidas de ficción que nos enseñen a interpretar mundos de ficción y, por qué no, a transformar esos originales y diferenciados mundos  en y con nuestra imaginación… los findes, festivos y periodos vacacionales… el que se los pueda permitir, que está la vida de ficción muy achuchá.

En fin, por terminar, parece ser que tanto el creativo único como el reflejador vulgar, son artistas comprometidos con las gentes y el país donde viven, pero, no en su obra, sostiene el narrador creativo único… eso es otro negocio, sentencia. ¿Compromisos sin compromisos? Y parece que el dramáticamente ninguneado narrador reflejador, que no acaba de entender ese viaje vertical, masculla para sus adentros que sí, pero no otro porque le consta, sólo negocio.
Ficción de la realidad o realidad de la ficción… en cualquier caso, todo eso, ¿quién lo paga? ¿Y, si no hay negocio, aceptan Cortycoles?

ELOTRO



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