Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 29 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…




Lo lógico sería leer Amadís de Gaula y después leer el Quijote,
entonces verías la burla que hay. 
(Martín de Riquer)


Un día compruebas que todos los caminos “trazados” llevan al mismo  sitio, y es así como descubres que ese sitio es ninguna parte. Y que ahí no queda una sola parcela sin escriturar. Y que ya no te queda ninguna parte a donde ir. Respetando las rayas, se entiende.

Sostenía que en su mente sólo cabían, y por lo tanto sólo penetraban  pensamientos rectos, sin embargo y una vez que estos rectilíneos pensamientos fueron almacenados: primero se viciaron y  luego se  entrecruzaron. Ahora allí dentro todo está enredado y amontonado y ni pies, ni cabeza, ni recta alguna… sólo caprichosas e inconstantes curvas, arcos y alabeos mentales…

Imagino que la sede “Gato Negro-Gato Blanco” de la nueva “Fundación-caza-ratones coloraos” de Felipe González estará situada, “De entrada No”,  en las  pulcras Cloacas de algún barrio Elegante y Socialista y Obrero y  Español, ¿no?

La realidad inimaginada resulta ser ni más ni menos que igual de irreal que esa otra, la fetén, la del papeo.

Si se pasa con “ibuprofeno” no lo llames dolor, ¡por lo que más te duela!

Hay hombres que no leen para no pensar. Los hay que ni piensan ni leen. Y también quienes nunca piensan en lo que leen. Y los que nunca leen lo que piensan. Abundan también quienes leen con la mano izquierda sin saber lo que piensa su mano derecha… pero ahora que lo pienso esa lectura  es de otro libro, de uno de esos tochos que son de pensar, que a uno le exigen estar muy atento y vigilante, y, francamente,¿quién está ya, y además pagando, para tales ajetreos?


ELOTRO



***

sábado, 26 de octubre de 2013

Ocurrencias




Dices tú de leer… Jean Echenoz

nictálope.
1.    adj. Dicho de una persona o de un animal: Que ve mejor de noche que de día. 

He tropezado con esta palabra, hasta ahora desconocida para mí, en una novela de Jean Echenoz, “Me voy”, se titula, y como todo lo que he leído de este escritor ( “Ravel”, “Relámpagos”…) resulta muy interesante e instructivo, es lo que se dice un escritor “estilista”, muy breve, muy limpio, muy fluido, no llega en mi opinión a la altura de  Banville pero… bueno, ya sé que esta es una afirmación que puede parecer e incluso ser estúpida procediendo de alguien que ni sabe francés ni sabe inglés ni casi español pero… traductores de por medio, eso me parece como lector últimamente preocupado por el “cómo”… en cualquier caso sólo quería decir que da gusto leer obras que también te amplían el vocabulario… en fin, “nictálope” sí, suena rara en una novela y en una conversación, y no digamos en un interrogatorio,  sonaría pedante que te cagas pero… ¿quién escucha?

ELOTRO

(Y cómo he podido vivir tantos años sin saber que existen las Ipomoeas: es un género de plantas perteneciente a la familia de las convolvuláceas, vulgarmente conocidas como campanitas. Comprende 306 especies oriundas de zonas templadas y cálidas. La mayoría de ellas habita en África y América tropical.)



***  

jueves, 24 de octubre de 2013

Velázquez vuelve al Prado.



Velázquez vuelve al Prado.

No se había ido, el caso es que siempre ha estado ahí, desde mucho antes de aquellas históricas “colas”, pero en cierto sentido vuelve. Algunas obras lo hacen desde Viena, Londres…
Han montado una expo titulada “Velázquez y la familia de Felipe IV”, ya lo ven: el vasallo primero. La muestra la componen treinta obras, retratos cortesanos de su última década y algunas piezas de su yerno Martínez del Mazo y de Juan Carreño. Sí, aquél joven sevillano que arribó lleno de ambiciones a la corte de la mano de su suegro que por eso era su suegro y tenía mano y al que “los pintores de corte” calificaron despectivamente de “limitado pintor de cabezas”. Pues también. Entre las piezas que han vuelto destaca “Inocencio X” (1650, The Wellington Museum) no confundir con la pintura mucho más conocida de la  Galería Doria Pamphili de Roma. Esta es una versión que muestra sólo “la cabeza”. Bueno también muestra una gama de rojos, rosas, grises y negros que forman una sinfonía cromática a la que resulta imposible no solo vencer sino  no rendirse ante ella incondicionalmente y terminar por entregar la mirada atada, voluntariamente,  de pies y manos. Enfrentar la mirada puntiaguda del “Inocencio pintado” es toda una experiencia. Esa barba lacia y rala habla, y también lo hace esa oreja, ese par de cejas enarcadas, esa salivilla que da brillo a los labios o esa expresión afilada (digo que “habla” la “manera” de pintar, observaran que ninguno de los ingredientes resulta nada “fabuloso”). Y como siempre en Velázquez habla también todo lo que calla; lo que está a cubierto, bajo capa de color o de sombra; lo que se insinúa, lo que ni siquiera ha sido acariciado, a posta, por las cerdas del pincel; lo que “está” aunque lo llamemos aire o vacío o espacio deshabitado donde quedamos encerrados… también forma parte de la abundancia del “todo”, de su ley interior, de su apariencia y de su esencia: de su desorden. Tanto Juan Carreño de Miranda como Juan Bautista del Mazo por medio de sus magníficas obras presentes en la muestra se quedan, miren con calma y atención, unos cuantos escalones por debajo de lo que ese enchufado “pintor de cabezas” llega a decir y a callar ¡y a trastornar! en unos retratos cortesanos (o de barberos del Papa que ahora resultan tener nombres y apellidos de más nivel) cuya prosaica razón de ser no lastra el trabajo (¡una vez puesto!) del perezoso artista.

Sí, esa fama por lo visto bien ganada tenía Velázquez, la de pintor perezoso. En cualquier caso, y como se puede “ver” en Las Meninas, Velázquez está muy presente a los ojos del espectador atento, aunque no “visible” en todas las obras de esta muestra que, no lo olvidemos,  pertenecen a sus últimos y mejores años de oficio.

La reina Mariana, la infanta María Teresa, la infanta Margarita, el príncipe Felipe Próspero, y su perrito, Felipe IV… todos ellos vivitos y coleando, ¡ni una sola figura embalsamada salió de su pincel!,  en estas maravillosas telas en las que el más grande pintor de la historia, o el segundo, qué más da, imparte una lección magistral llena de ingredientes absolutamente vulgares y al alcance de cualquiera pero, pero… algo habrá, que misteriosamente resulta inaccesible para nosotros y que lleva más de cuatrocientos años viviendo, respirando, hablando y callando  en esas obras a cuyo embrujo este que esto escribe no puede ni quiere sustraerse de ninguna de las maneras…

ELOTRO


*** 

martes, 22 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…




“No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?
(B. Brecht)


La individualidad desaparece en el mar de las multitudes… por eso, entre otras cosas, prefiero MI piscina climatizada. Ahí solo meo yo… aunque ahora que lo pienso, el saborcito del otro día…

Hay tuits tan herméticos que sólo son accesibles si llevan incorporado los siguientes caracteres: A-B-R-E-L-A-T-A-S.

Mesa de disección + paraguas + máquina de coser = Los sueños son la realidad insubordinada con nocturnidad y alevosía no-fortuita.

Lo borroso es lo único que permiten escuchar con claridad.

El Capital no es la preocupación capital del Capital, es la única. Eso explica su ciega e insaciable sobreexplotación del Trabajo y del planeta.

Trabaja para alguien que conoce a otro que conoce a otro que conoce a otro que es un desconocido que, si le peta, no desconoce a nadie.

Realmente confundimos “la realidad” que nos proyectan con “la realidad” del montaje del director o “la realidad” del making-of.

GODOT: No es por nada pero, ¿No lleváis ya demasiado rato esperando?

El combate es  tristemente desigual, mejor reírse en retirada.

-¿Alguien puede recomendarme un par libros que me confirmen en mis ideas políticas y devociones religiosas? Gracias, ah, ya me olvidaba, soy libra.

¿Alguien sabe cuánto cobra el Vaticano por convertir a un verdugo en un mártir beato?

ELOTRO


***

sábado, 19 de octubre de 2013

Esencial: "Sustancial, principal…"




Esencial: "Sustancial, principal…"

De lo superfluo a lo esencial, cambio de aires, mudémonos. Habrá que  reconocer que, dentro del “desbarajuste de lo real”, ayuda mucho la cercanía de lo secundario, lo insustancial o lo superfluo a la hora de distinguir “lo esencial” o “la esencia” de y en las cosas, en los días y en los placeres. Supongo que ocurre como con los colores que son del mismo color, o sea el color propio, tanto cuando caminan solos como cuando lo hacen, en un contexto polícromo, acompañados pero… funcionan, es decir “devienen a ser, actúan y se comportan” según y como en cada determinado contexto, de forma muy distinta e incluso contradictoria.

Bueno, no sé si ha quedado muy legible este primer párrafo pero al menos hemos arrancado. Les aseguro que soy consciente de la cantidad de idioteces que puedo escribir pero de la misma manera también estoy convencido, y no es alarde ni pavoneo, de que algo de talento poseo y que por lo tanto y aunque sea discretamente entreverado en este abstruso  cuerpo de texto algún acierto alcanzaré a fijar. No nos dejemos agobiar por la llamada duda paralizadora, esa sí que es una lata, y sigamos pedaleando y evitemos así, circunstancia no infrecuente, la más que probable  caída y sus fastidiosos desperfectos.


Vamos por “partes”. Un determinado grado de “imperceptibilidad” forma “parte” tanto de “la parte esencial” como de “la parte superflua” de las cosas. Lo insustancial o lo primordial no siempre salta a los ojos. Tras los repetidos desmontajes y montajes -pluma a pluma, escama a escama- y una vez las distintas “partes” se encuentran por así decirlo integradas en el “Todo”: este determinado atributo, la imperceptibilidad, ensancha, se atocina y se hace aún más robusto y, consecuentemente,  acrecienta su presencia y visibilidad, valga la paradoja.

Comoquiera que sea, resulta evidente que lo esencial alimenta a lo superfluo y, en contrapartida, lo superfluo también se nutre de lo esencial. Ambas “partes” comparten además de su propia llamémosla “individualidad” -siempre dentro de la estructura del  “Todo” y de su funcionamiento- una cierta vocación parasitaria, tan contradictoria como complementaria. O sea, un tipo de cualidad que no desmiente a su contraria. Por otra parte nada insólito.

No se nos debe pasar por alto pues que tanto la “parte esencial” como la “parte superflua” son en cierta manera interdependientes y por lo tanto no pueden cobrar pleno sentido ni accionar con todo su potencial sino  a la luz del maridaje de ambas en el seno del “Todo”.

También puede ocurrir -me doy perfecta cuenta de que esta ocurrencia se está espesando en exceso y empieza  a marear así que  ya termino-  que nos encontremos, lo percibamos o no, en todos los casos  "lo superfluo" y "lo esencial" por partida doble; o sea, doble nudo. Lo cual tampoco solventa nada sino que más bien agudiza nuestro problema de percepción para un posterior análisis y reflexión  racional, y ya no digamos si penetramos en la turbia esfera de las emociones. En fin, vuelta a empezar de cero?
Por último, una cosita: “Lo esencial, independientemente de la pureza de su composición, resulta tal, ¿según o contra qué baremo?”

De voltereta en voltereta, a pesar del mareo,  seguiré dándole vueltas al asunto mientras me precipito hacia el centro del redondel oscuro del desagüe…


ELOTRO


***

jueves, 17 de octubre de 2013

Superfluo: “No necesario, que está de más”.





Superfluo:No necesario, que está de más”.

Toda mi vida ha estado marcada y ha girado, lo sospechaba desde hacía mucho pero ahora puedo afirmarlo de forma concluyente, alrededor de “lo superfluo”. En el hogar familiar, en la escuela, en la facultad, en el trabajo… y en cierto modo en mi matrimonio, en este caso sobre todo a partir del nacimiento de, eso supongo, mi primer y único hijo. Total, un sinfín de conflictos íntimos, familiares, profesionales y conyugales...
Dicho esto comprenderán que se trate, de lejos,  del asunto, ¡vital!, que más me ocupa y obsesivamente le preocupa a mi “YO”. Parece evidente que me muevo, que estoy empantanado por mejor decir,  en un terreno a medias psicopatológico y a medias psicosociológico, ciencias ambas tenidas y que se tienen por “lógicas” –viene a cuento en mi opinión el pleonasmo- , y bien abonado, el terreno decía, para conductas y comportamientos absurdos, ilógicos, contradictorios, incoherentes… y sobre todo, tóxicos.
He decidido pues convertir “lo superfluo” en “lo esencial”, en el leitmotiv  de mi futura obra literaria. He leído a alguno de los más exitosos autores afirmar que la escritura es sobre todo un estupendo medio para “conocer, además de a uno mismo,  a los  demás”.
Bien, pues voy a tratar de conocer y si eso aprehender, en la medida de lo posible, con minuciosidad, profundidad y desde los más diversos puntos de vista, todas las caras de “lo superfluo”. O sea, el por qué y el para qué.
Quiero poder interpretar sus caprichosas razones existenciales y electivas y desmenuzar y desglosar sus partes, sus engranajes y sus mecanismos de relación y funcionamiento. Quiero saber hasta qué punto “lo superfluo” es, en mi triste caso, nato  o aprendido o qué porcentajes o qué otros componentes y en qué grado lo conforman. Quiero ajustar cuentas, quiero cambiar mi “superfluo lugar en el mundo”.
Sí, la sensación de no ser necesario, ni en el más minúsculo grado y para nadie, para ninguno de mis cercanos -mis padres, mis hermanos- o lejanos –tíos casposos, tías cochinas u otros  indecorosos congéneres-, de estar de más para todos ellos, me ha “escoltado” lacerantemente toda la vida.
Pero el caso es que tenía ya elaborado, muy elaborado además, un preciso, y creía que certero y precioso, esquema de la terapéutica novela en cuestión. Y la primera en la frente. Nada más “superfluo”, por artificioso e ineficaz -lo he verificado- que trazar de antemano un “esquema” y pretender introducir en ese “envase esquemático” toda la complejidad de la paradójica, absurda, incomprensible y contradictoria realidad. Volvemos a las andadas me he dicho, ¿será debido a algo superior a mis fuerzas?. A las andadas “superfluas”… a esas que nos llevan a atracar en el usual puerto de una escritura “sobrealimentada” artificiosamente y de antemano, pero vacía de literatura; una escritura conservadora o más bien cobarde, como gusten;  arropada en “la moda”, acomodaticia, recargada de “paja y pajas” y de “datos” que halagan el gusto y los deseos del “escritor/lector convencional”; una escritura en fin, lisa, sin aristas, inofensiva, repleta de “adornos”, “afeites” y “perifollos”  y que, por el contrario, carece de la más mínima ambición creativa, indagatoria  o experimental. Del mismo modo también adolece de la imprescindible aportación de un inexcusable proceso crítico y de tanteo que someta, toda la concepción y realización del artefacto literario, a un tratamiento constante  de destilación, tanto dentro del proceso constructivo de la escritura como, y ahí se requieren accesos abiertos,  en su culminación con “la lectura del otro”. De tal manera que se hiciese posible, que se estimulase,  el surgimiento y la revelación de esos “ingredientes esenciales”, que no nimios ni sobrantes, de la realidad que permanecen ocultos y aplastados bajo la bruñida, deslumbrante y gruesa costra de “lo superfluo”… ya si eso, en cuanto recobre el sosiego, les cuento el cuento destilado de “lo…


ELOTRO


***    

martes, 15 de octubre de 2013

El sueño tenía tus ojos.





El sueño tenía tus ojos.

Hay obras que te meten la vida en el cuerpo. La suya. Y ahí comienza o termina todo. Hay afinidades y hay divergencias: hay discusión. Hay almas que huyen de los sueños…

Comienza, muy despacio, a pedalear el afilador de cuchillos, navajas, tijeras… los ojos glaucos, cuando miran hacia dentro, cuando miran hacia fuera, no acaban de distinguir bien… y no, no es la distancia.

Cae la nieve y techa el suelo renegrido y sobre ella se precipitan miles de agujas enhebradas con hilos de colores que la van cubriendo de picaduras brillantes…

Súbitamente, en medio del abatimiento y la postración,  percibes una música nunca antes conocida, de misterioso origen  subterráneo, pero acogedora, benevolente… que acaba resultando candela. Y dejas de ser por un rato… el hombre que miraba pasar los sueños.

Débiles y con sus tiriteras y tembleques como de borrachos, inciertas, pero aún así con carga de luces, no se apagan, no, las llamitas no le hacen puto caso a la oscuridad… resisten. Bien agarradas están, fuera del alcance del jodido soplón.

No se hacen ni caso. Cada cual más mierda y todos cacareando desiguales consignas asimismo innegociables. Camino del infierno, atravesando jardines y pavimentos que ya queman, siguen enredando. Gente de poca frente y culo de mucho fondo. Y como de costumbre meando, el caso es joder, pa’arriba. (No por vicio, les gusta dañar al semejante.)


Mujeres de boca angosta en el sentido entrada. Otro cantar la salida. Muy voraces, caprichosas, lujuriosas, hastiadas e iracundas. Extraviadas en los fangales de allí o de acá, aéreas, no dejan huella mientras hacen sus habituales trabajitos en el mundo de los ingenuos. Sospechas que confirman copiosamente los deleznables hechos que están por llegar.


La anchoa melancólica ocultaba sus muslos entre mustias hojas de escarola escasamente regadas con oscuro aceite marcadamente impuro acompañado de un pétreo bistec tan cartilaginoso como una oreja de gato que teñía el plato de un tono sombrío e inhospitalario.



ELOTRO


***

domingo, 13 de octubre de 2013

SURREAL






SURREAL

¿Vertían en sus obras los artistas surrealistas los propios sueños o sus turbadoras pesadillas? ¿Cuánto nos debe importar “racionalmente”  ese incontrastable dato? ¿Utilizaban también sueños ajenos o algún sueño real o surreal o falso? “Un perro andaluz”, título que molestó a Lorca aunque no se sabe muy bien por qué, figura como obra escrita, producida, dirigida e interpretada por Luis Buñuel. Dalí colaboró con sus “sueños” en el guión y subrayó más tarde, fiel a  su nueva línea-Gala,  que de forma capital, esencial, transcendental y destacadísima. Muchos años después hemos escuchado a Pepín Bello, otro artista sin obra, ya muy recuperado para entonces de su extrema humildad, decir que la mayoría de las ideas que aparecen filmadas en la película fueron aportadas por su menda (incluidas las cabezas de burros putrefactos llenas de moscas que recordaba haber visto, ¿o soñado?, en los pudrideros, tangiblemente reales, de su Huesca natal), que ni siquiera figuró ni figura en los créditos. Historia surrealista dentro de historieta surrealista filmada gracias a las 25.000 pesetas (¿Qué papel histórico debería ostentar este “crucial por real” dato económico?) aportadas por la acaudalada y generosa madre del genio aragonés. Y con la madre, como no podía ser de otro modo, hemos topado: amigo Sigmund … pero, ya saben: “Es peligroso asomarse al interior… de las madres”. Ni siquiera armado de afilada navaja… piano… piano… y luego suena, ¡cuarenta años después!,  un tango… y “dieciséis siglos antes”, recuerden que en el mapa del territorio onírico, ojo que sueña en estado salvaje, no existen límites al deseo y todo es posible e imposible, moral e inmoral, racional e irracional y tanto da porque nada quiere ni puede someter. Entre hormigas que parecían diminutos esputos negros con patas, un pasito, otro pasito, un pasito, otro pasito, en filita hormiguera… y mierdecitas con mantillas, moscas sospechosas, bicicletas de pedaleo lento y mudo con coronas de luto en el manillar, ventanas aquejadas de ansiedad, mariposas inconsolables cortejando flores artificiales y todo un catálogo en blanco y negro de eructos y ventosidades…  Bajo luces negras se arrastran ¿encadenados? y sin saber bien pa’dónde… (Buñuel no olvida ni perdona), dos frailes maristas: “yo es otro” y… mucho ojo… sajado de de vaca o de  buey! Si hay más allá, no hay sueño: me he ido con el sueño, soy con el sueño. Gato sin ojos, imposible ver sin ser visto. Soñar es preciso, vivir no es preciso: otro dudoso simulacro de agujero con salida surrealista. ¿Y qué coño peludo con patillas pinta Wagner, don Luis, o fue decisión “realmente” alimenticia? ¿Y los sueños sin fin, tienen fin y sinsentido transgresor o se sueñan “infinitos”?

(Por si acaso, para los bichos del  patio de butacas, piedras en los bolsillos. Paseemos, y si hay suerte, insultemos curas sin perder el paso ni el compás. Y que suene la mudez del tambor.)

ELOTRO



***

viernes, 11 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…





Los tambores “vicevérsicos”

Hoy, 10/10/ 2013, ha sido un día surrealista. En la Fundación Juan March: “Surrealistas antes del surrealismo”. Y en el Thyssen: “El surrealismo y el sueño”. Llegado a casa veo y oigo en la caja tonta  que nuestro queridísimo príncipe de Asturias ha mantenido una reunión secreta con un selecto grupo de asesores filmada por las cámaras de tele5. Transcripción literal de lo dicho por el  busto parlante. Entre los selectos asistentes, casi todos surrealistas de extrema izquierda ultraliberal y, de guinda,  la vice, la perrita que decía Tomeo, Javier,  del gobierno de Rajoy. Y por último, un tal Javier Gomá… sí, sí, ese mismo, el guapetón, así se comenta él, que dirige la Juan March… un tipo brillante oriundo además del mismísimo Bilbao… “lahostiapués”… un personaje que luce todas las medallas y diplomas habidas y por haber, un ensayista, un filósofo… y toda la pesca y sus aparejos… (Su página en la Wiki da vértigo, pero asómense) y cómo no, también sale en el colorín de “El País” y publica en Babelia y, por lo visto, asesora e ilumina  a don Felipe en estos duros, aunque en su caso particular prometedores, momentos para la Casa Real
Pero el tal Gomá es un tipo brillante no solo de curriculum, ya les digo que hoy he visitado la sede de la Fundación March que él dirige, la  de los herederos del banquero que financió el golpe militar que lamentablemente, ¿o no?,  desembocó en la guerra civil española, 600 millones de las antiguas pesetas a Mola, (superior al presupuesto del ministerio de la Guerra de la época) y a Franco otro tanto y más… en fin… dejemos eso ahora que siempre hay tiempo para la apología del franquismo  y pasemos a la “ardiente actualidad”… observen el ganado que, a cambio de sus aportaciones a la “cultura realmente dominante”, traga canapés y se lleva al buche unos eurillos gracias al brillantísimo repartidor de sinecuras y  asesor monárquico:  Román Gubern, Javier Cercas, Calixto Beito, Félix de Azúa, Eduardo Arroyo, Félix Grande, Antonio San José… lo pillan? ¿No les suenan los nombres, verdad? Lógico, hay en esta Ejpaña tantos expertos en comic, cine, teatro, macramé, pintura, literatura, felaciones, periodismo… pero tranqui que yo les cuento; se trata de gente dramáticamente desconocida, proscrita en los grandes medios y círculos “intelectuales e influyentes”; gente que no tiene padrinos, gente sin enchufe que no puede hacer favores y, claro,  no devenga derecho a recibir favores; gente inhabitual, desconocida hasta en el rellano de su propia escalera; gente que nunca ha chupado de la teta del Estado, del dinerito público;  gente “prestigiosa que te cagas” porque nunca mea fuera del tiesto; gente incómoda, insumisa, y muy crítica con el “Régimen Democrático”, gente surrealista, soñadora, positiva, experimentadora, arriesgada, insobornable… en fin, no digo más que luego todo se sabe y lo mismo dejan de llamarme los productores y los concejales de cultura… y es que yo vivo de esto, ¿saben?

ELOTRO


***

martes, 8 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…




Me siento muy fascistidiado.
(Perich)

En contra de lo que pretenden hacernos creer, es la luz la que socava el fundamento de la sombra.

"¡Cuántos sinsabores, chascos, desencantos o viles traiciones no habré padecido ya, para ahora verlas desaparecer, aunque sólo de la vista de los otros, como si de intrascendentes bagatelas se tratara y, confundidos con otros prodigios en las oscuras profundidades del atiborrado saco que, como cada cual,  arrastro penosamente con el propio bagaje!”

Pensar no está prohibido; en cambio sí hacen todo lo necesario para que tomes en cuenta que no te trae cuenta hacerlo por tu cuenta.

Todas las líneas de texto desembocan en la autobiografía.

Callar de uno mismo, ese es el fin último de todo relato pretendidamente autobiográfico.

Desde una determinada perspectiva, no lo olvidemos, sólo se nos permite ver esa perspectiva. Es de Perogrullo pero percibo que en la mayoría de los casos no lo parece. Y tampoco olvidemos que la perspectiva es solo una herramienta de la mentira. Una ilusión con perspectiva y todo.

Lo viejo no acaba de nacer y lo nuevo no termina de largarse, pero la plebe enfadosa sigue sin dar pie con culo.

Hace unos días leí lo siguiente:
“El 43% de los brasileros no se reconoce en la programación televisiva”.
Y ahora bien, ¿Qué me dicen de esa mayoría absoluta del 57% en la que dicen es la mayor reserva de oxígeno del planeta?
A mí, estas estadísticas, aquí inmerso y desarmado en pleno Moratalaz, la verdad es que me asfixian… y yo que pensaba que no me concernían…

El escritor peruano José María Arguedas ha sido para mí un gran descubrimiento. He llegado a saber de él gracias a Eduardo Galeano, a quien tantos hallazgos debo. Lo cita en un vídeo precioso sobre Juan Carlos Onetti que se puede ver en “TVE a la Carta/ Documentales/ Imprescindibles”. Si tienen ocasión, no se lo pierdan.
Pues eso, que el tal Arguedas ha sido toda una revelación del que en principio solo tengo a mano una edición de su obra: “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, y que me tiene gozosamente cautivado en su lectura, saboreando cada palabra, cada frase, cada expresión o descripción… y con ese miedo que causan a los lectores felizmente atrapados las grandes obras literarias… se acerca inexorable la última línea.  Que, en este caso, lo fue desdichadamente. “Cada quien toma veneno, a sabiendas, de vez en cuando” (JMA).

ELOTRO


***

sábado, 5 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…




Omite siempre las taras: no forman parte
del buen retrato que tú deseas.
(Andy Warhol)


Y ese salto que nunca realizaste, ¿Qué te enseñó?

Ser escritor es una de las cosas más serias que puede llegar a ser un escritor.

Los que tenemos cierta edad sabemos que, de lo que suele decirse: “para toda la vida”; ya sólo queda la diabetes y el franquismo.

O mucho me equivoco o con el capitalismo nos va a ocurrir como con Franco, el muy criminal se nos acabará muriendo en la cama.

Cuando me quedo ensimismado mirando por el retrovisor me doy cuenta de que llevo años imaginando cosas reales. Un día me la pego. Ya me gustaría que fuese contra los que me la pegan.

El lenguaje dominante que emana de los esfínteres propagandísticos del entramado PPSOE y que difunden con indisimulado entusiasmo todos sus medios, (todos ellos escriturados ante notario) de desinformación y desorientación, está lejos de ser una “Neolengua”; en mi opinión se trata más bien de un lenguaje, (she… she… a peshar del she…)  cuyo shentido y shignificado ha sido distorshionado, falsheado, retorshido, tergivershado, deshvirtuado, adulterado, en fin… emputecido. Pero no tienen más que ver a los “receptores” y comprobarán que de eficacia no careshe, mire, mire ushteddd.

La luz: el pariente pobre de las sombras.

-Y ese…  ¿qué?
-Nos canta las cuarenta.
-Ah… ¿y cuantas le quedan?

Si rellenas el vacío con  silencio ya tienes TODO en la NADA. ¿Qué más es menos quieres?


ELOTRO


***

jueves, 3 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…





“En el mundo,  los santos han logrado más en escultura que vivos”.
(G.C. Lichtenberg)

La Iglesia católica, siempre preocupada por ponerse al día o al siglo o como cristianamente  convenga en la dimensión espacio/tiempo, estudia la posibilidad de estudiar, sí, como lo leen, el delicado asunto del celibato: “no es un dogma de la iglesia” ha dicho su nuevo secretario general o consejero delegado que, no contento con tamaña y sorprendente afirmación nos aclara que: “discutir es una tradición eclesiástica”… ¡y quemar vivos a los discrepantes!, añadió… que no… que es broma… que esta coletilla es añadido mío… ¿a cuento de qué? Pues  porque supongo que al nuevo capo vaticano se le habrían acabado los caracteres tuit-eclesiásticos… y la criaturita no pudo rematar la faena con los ancestrales fuegos purificadores…
Y de camino y dada la difícil situación económica por la que atraviesa la empresa católica, que más parece que los ha mal mirado el ojo tuerto de Dios, también quieren introducir algunos pequeños cambios en el sacramento de la confesión: se acabaron las penitencias; a partir de ahora multas, sanciones económicas, y eso sí,  a pagar in situ, a pie de altar o sacristía, y nada de simular ni diferir pagos, ¡a tocateja!...  todo lo más en discretos sobres, “a lo bárcenas”... Bueno, esto también es broma de la casa pero, no se impacienten, conociendo a estos todo se andará… ya veremos pues dentro de un par de siglos y un día… el que esto avisa… no es traidor… ni creyente… ni profeta, pero… tampoco lee los horóscopos.

ELOTRO

***

martes, 1 de octubre de 2013

Cildo Meireles.


Palacio de Cristal del parque del Retiro (Madrid).
Exposición del artista conceptual Cildo Meireles.










Obra: “Amerikka”. Un suelo de 20.050 huevos de madera se encuentran bajo un techo de 76.150 balas.






“Marulho”. Más de 17.000 libros con fotografías del agua marina construyen una representación del océano.







“Olvido”. Presenta un tipi indio, realizado con 6.000 billetes de banco de todos los países americanos, sobre tres toneladas de huesos e instalado en el centro de un círculo formado por 69.300 velas.


***