Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

miércoles, 30 de enero de 2013

Apuntaciones sueltas





(In)Quietud. Era calma, inmovilidad, inacción y reposo absoluto lo que disfrutaba escondido entre las profundas tripas de aquellos días que, desbocados,  galopaban  imparables hacia el abismo.

Destino común. Era un don nadie, un hombre común, dijeron las autoridades, al que la vida y la muerte habían colocado inequívocamente donde le correspondía, en su sitio, o sea, en su fosa… común. P’a qué remover, amenazaban mientras sonreían.

¡IASPAÑA! ¡IA! Continúa, contra todo pronóstico de los pronosticadores, sonando el grito franquista… y sin embargo ahí sigue, inmutable, excepto en el atuendo, y donde solía, con más miedo que vergüenza y vegetando…

Restaurante “Los Amaños”: se “cocinan” tejemanejes, “apaños” “componendas” y se realizan “enjuagues” a medida. Pida nuestra “Especialidad Popular” los  “Sobrecogedores Bárcenas”. Y de postre: indulto “express” garantizado. Como colofón: chupito a capricho del imputado.

Con el tiempo. Todas las velas, e incluso los cirios, acaban consumiéndose. (Sí se les ha dao suficiente candela, claro.)

Pese a haber memoria. -Ande usted sin cuidado, mi señor, que en este pueblo no nos acordamos ni de lo que nos conviene.

En “El Corral” del “Ruedo Ibérico”. Demasiadas gallinas preconstitucionales para tan pocos huevos. Y tantos cuernos.

Uno. Un ser humano disfruta en su cuerpo de más de cuarenta esfínteres. Dos. “La gente con dinero te la mente por cualquier agujero”. Tres. Dejémonos seducir por la ley de probabilidades o adoptemos, de una puta vez, una postura menos oferente.

Cuenta la suerte que cuenta. Aquel escritor, estrictamente contemporáneo, no tuvo la suerte de pertenecer al Boom; lamentablemente malgastó sus días militando en las filas del ¡Pum… Pum… Ca-ta-pum! …y eskoñaostós…

Enmudecer. En aquella cuadrilla la voz cantante siempre la llevaba “el mudo”. No me pregunten por qué. Ni daba ni pedía explicaciones. Y nadie chistaba. ¿La música del silencio? Ni mu, “el mudo”.

ELOTRO


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domingo, 27 de enero de 2013

Apuntaciones sueltas






Un soberbio imbécil. ¿Un imbécil inyectado de soberbia?

Él, el sublime. Él ejercía sobre él una fascinación irresistible, eso decía, para él.

Aunque estaba, ya no era. Prácticamente clavado, rígido como una estatua, sin hacer nada ni deshacer nada desde hace la friolera  de quince años y sin abandonar el mismo punto en el que, víctima de insistentes y sutiles presiones procedentes tanto de su entorno familiar como del profesional, decidió sin más refrenar drásticamente su impetuosidad creativa. Y no da el menor síntoma de querer volver a la “vida”.

A destiempo. Los precedentes habitan invariablemente en el futuro. Y allí  presumen de resultar poco o nada útiles de cara al pasado. Mientras tanto, la comunidad científica a lo suyo.

La envidia nos sana. Envidiar, envidiar, envidio a los afortunados portadores de molleras despreocupadas. Y un poco menos a sus acompañantes.

A sabiendas. Cuando se afirma que todo parecido con la realidad es voluntario y no casual, casualmente se complica esa realidad.

Los años no machacan en balde. Ya no nos quedan maneras de hacer el ridículo.

En caso de que importe. Los brotes verdes son bledos.

…venga, nos llamamos. En principio alegó no haber sido  en ningún momento consciente de que la defensa de sus privilegios llevaba fatalmente aparejada la aceptación implícita de la desigualdad imperante. Luego, tras la “revelación”, balbuceó… desde luego algo habrá que hacer, es lacerante… por supuesto algo que esté en nuestras manos… nosotros, en cierto modo, hemos sido verdugos involuntarios… pero también víctimas… algo habrá que hacer… sin duda… ya quedamos, lo pensamos y eso… fácil no es…ya veremos…venga, lo dicho, nos llamamos…


ELOTRO

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jueves, 24 de enero de 2013

Otrerías parásitas





“Si todo el mundo supiera, el régimen capitalista no duraría 24 horas”. 
ROSA LUXEMBURGO
“Nadie tan idealista como un materialista”. 
ELOTRO

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martes, 22 de enero de 2013

Apuntaciones sueltas





Sucia desinformación. Nos atiborran de trapos sucios para que no podamos sacar nada en limpio.

Curiosa armonía. Sin orden ni concierto y sin disonancias, pero imponiendo la partitura con la batuta.

Interrogaciones. La respuesta correcta, ¿debería ser una nueva pregunta?

Malgastar saliva. Mi constructiva pereza prefiere las cosas que son más fáciles de deshacer que de decir.

Borrón y “vida” nueva. Si te borran la memoria no sabes de dónde vienes, ni quién eres, ni de qué parte te correspondería estar o huir…

Naufragios. Cuando tenía el agua al cuello, en medio de la más absoluta desesperación, se dedicaba a dar sablazos a diestra y siniestra. Nunca se ahogó.

Sentido único. El trabajo solo cobra sentido el día de cobro. Pero sigue siendo un sentido “colateral”.

De hilo en hilo. Esos gorriones que insisten en posarse sobre los cables del telégrafo, ¿entenderán?

En el tablón de solicitación. Mujer joven, decente, discreta  y muy casera. Imprescindible experiencia en arruinar la vida de su pareja. Se gratificará.

Con formación es otra cosa. Cuando se tienen veinticinco años, un cuerpo atlético, la carrera terminada, el master en el bolsillo y una ambición sin límites acompañada de una disposición incondicional: pueden hacer contigo lo que quieran…si superas, entre millones de candidatos, las duras pruebas de selección, claro.

Eso viene de mala familia. Normalmente allí donde hay algo que rascar nunca nos pica.

Doblando esquinas. Hay que abrir la mente y dejar que las ideas salgan a hacer la calle…

Entre cerrojos. En ocasiones la puerta te la abre una accidental y desinteresada ráfaga de viento.

Entre manos. ¿Es la mano que no tiene la que deja en mal lugar al manco?

ELOTRO

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sábado, 19 de enero de 2013

Apuntaciones sueltas




Una mirada vítrea. Lo cierto es que nadie se ve como en realidad es. Pero eso no es algo que se pueda curar visitando al oftalmólogo, no, para nada, todo apunta a que se trata más bien de una cuestión de óptica.

En la taberna del puerto. “Dame candela, guapo. Acércate, no tienes de qué preocuparte, mi marido hace mucho tiempo que se fue… a pique.”

Enmienda al protocolo. Habría que colgarles de sus medallas, que nunca se merecieron.

Faroles p’al camino. Un poeta alumbrado de “razones” acaba resultando más bien un poeta “antorcha”. (No confundir con poeta turiferario; esos tocan otros palos).

La norma: siempre dentro de la norma. ¿Los tiestos, por favor? Solía preguntar el sandunguero cuando le apretaban, o no, las ganas.

Racismos. No les suele gustar declarar el color de sus dineros. En eso, no son racistas. Antes de blanquearlo, claro.

Casa de citas. Dicen que exclamó, vaso en mano y a voz en grito: “No tengo motivos para tener que contemporizar con nadie de mi familia o cualesquiera otros hijos de puta”. Y claro, todos los presentes hicieron como que no habían oído nada, nadie se dio por aludido en aquel lupanar que, por cierto, regentaba, con mano ya no tan firme y desde los tiempos de Mesalina, su señora madre.

Ser o no. Sin antes ni después “todo” es “nada” vomitado sobre el ahora. Aunque vete a saber.

La desinformación silenciosa. Con el silencio siempre resulta difícil hablar, y ya no digamos entenderse. Pero la mayoría silenciosa entiende que hay que respetar el voto. Por muy ruidoso que sea el veredicto.

En la distancia está Olvido. Cariño, te has ido a vivir demasiado cerca, dicho sea de manera aproximativa y, por supuesto, desde el cariño.

Cuando se te abre de piernas, te das cuenta que la democracia no es más que otra tramposa ideología. En democracia puede darse el caso de que los deseos de la inmensa mayoría de la gente no valgan una mierda.

Al final. Lo único claro es que todo es turbio, desde el principio de todo.

ELOTRO

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miércoles, 16 de enero de 2013






Pensó que se había extraviado en el sueño que va del silencio a la palabra. No sabía si soñaba o se soñaba.  Pero tampoco  deseaba saber que soñaba, ni qué soñaba ese quién.

ELOTRO

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martes, 8 de enero de 2013

Apuntaciones sueltas





“El hombre es un animal odioso, el mayor de todos los enemigos, la criatura más repulsiva que existe sobre la Tierra, peor aún que las mujeres

(Párrafo de Döblin levemente manipulado por ELOTRO)

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Recrear y desordenar la historia, guardar los mapas y esconder los relojes, deslocalizándola así en el espacio y en el tiempo, para a continuación ambientarla, a capricho, en el Limbo. Aunque ya no exista oficialmente.

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 Lo saben todo. Tú no sabes nada; no sabes quienes son los que todo lo saben; no sabes qué saben; nada sabes de ese “todo”…ni qué hora tienen a estas horas los relojes de arena amarillo albero, los relojes de sol y sombra.

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La artesanía y el arte acaban siendo “prácticamente” la misma cosa. Bueno, puestos a precisar, el ARTE es más caro y por el contrario  menos “práctico”. Casi lo mismo, casi, en la práctica.

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Cada minuto del día la curiosidad me empuja, me incita, me lanza; no me da tregua: va camino de convertirse, para mis cortas (de vista) y limitadas posibilidades (de espacio, de tiempo, de talento),  en un camino infinito (sí, estúpido, ya sé) sembrado de prometedoras e inalcanzables curiosidades. Y todo ello, a lo Verne, sin moverme (físicamente) del sitio. ¿No os pica la curiosidad?

Va a ser que  tu manera no es “la manera”. Dicho de otra manera: Hay cosas que de ningún modo nos permiten “decir” de otra manera. De tal manera que, desdichadamente, están condenadas a no ser dichas jamás.
ELOTRO, manierista.


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viernes, 4 de enero de 2013

Palabras... / LLG





palabras
palabras contaminantes
que laten
que contagian
latidos
palabras capaces
de despertar
un sueño
de muchos
en muchos
y de abrir ojos
y de alumbrar
miradas
y de encender
el camino o la senda o la vereda
palabras que  pueden
ayudar
a levantar la frente
y que afinan  el punto de vista
o de mira
palabras avezadas
en abrir oscuridades
o cerrojos
y capaces de cerrar
puños
y golpear
cabalmente y
con salvaje
belleza.

LLG

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martes, 1 de enero de 2013

Diálogos sangrientos…





Diálogos sangrientos…

En mi opinión, señor juez, el tan cacareado “diálogo entre lo tradicional y lo nuevo”, o no hizo acto de presencia o no tuvo efecto. Cuando llegamos, la escena del presunto crimen, “si no existe cuerpo del delito…”, estaba completamente empantanada, encharcada de sangre azul y roja, llegaba hasta casi un palmo de altura, muy por encima del rodapié; las paredes y el techo salpicadas; la mesa, las dos sillas, el tablero y todas las piezas, las treinta y dos, irreconocibles, hechas añicos, minúsculos añicos flotantes… mucha, mucha astilla ensangrentada de azul y rojo… sin embargo, señoría, hicimos un hallazgo harto curioso: unos dados y un cubilete: estaban  intactos, flamantes, sin usar… e… ¡impolutos!… perdóneme señor magistrado, pero ni repajolera idea de cómo habían ido a parar allí, ni del porqué, el perfecto estado de revista en que se encontraban… ¿por puro azar?  ¿por cualquier otro motivo igualmente aleatorio o poético? Complicado averiguarlo, mucho… y además la guinda, apareció un librito, flotando majestuoso sobre la sangre… y pude comprobar que escrito a medias, a renglones cortos, quiero decir… obra firmada por un tal… Distefano… Di Stefano Mallarmé… creo recordar que dijo el nuevo forense, un tipo que presume mucho de lecturas... de esas.

ELOTRO


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