Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

lunes, 16 de diciembre de 2013

Notas de un transeúnte cualquiera…



“Me he propuesto que cada palabra que escriba
tiene que ser como un puñetazo
en el estómago de un burgués”.
(Jack London)


¿Conocer y tratar de cambiar los mecanismos de la realidad que nos oprime sirviéndonos de las herramientas intelectuales que nos ofrece por un módico precio ese “Mercado”, el único existente, el que está en manos del opresor?

Mi cuerpo no me gustaba, pero cuando comprobé que gustaba a los demás, fue algo que me gustó, de tal manera que acabó por gustarme. Al poco tiempo dejó de gustar a los demás, aunque a mí siguió gustándome; pero ya digo, no así a los demás, que, quizá por ello, dejaron a su vez de gustarme y por completo: los demás y su gusto de los demás. ¿La razón? Por gusto, supongo. Porque la falta de gusto o su risible suficiencia no me provoca ningún disgusto ni gustazo… de ahí que me halla desligado, (tras el autodescubrimiento y la consiguiente renuncia a las figuras sustitutorias de satisfacción)   del “sistema del gusto” de los demás. A falta de-más: Narciso.

“La no sujeción a normas (una ideología) es, a su vez, una norma (una ideología)”. Una norma esta, o un deseo,  “factible” sólo en una “factible” fantasía “elaborada” por el propio sujeto en su imaginación, en su propio “interior” y que emerge y se ofrece habitualmente tras el previo y repetido  fracaso de “cumplimiento satisfactorio” en la “normativa” realidad empírica, exterior. Y ya dentro de las “no-normas” y del nuevo escenario fantasioso, y como primera consecuencia, y a cambio de esa fantástica oferta de supuesto cobijo, te desvincula, en la práctica, completamente del ingrato terreno de la realidad (el trapo rojo que hace inútiles las embestidas) y, por tanto, te aleja definitivamente de cualquier posibilidad de transformar esa no-satisfactoria y realmente existente “realidad socio-empírica”.  Dicho de otra forma, el cobijo fantasioso coloca fuera de tu alcance cualquier posibilidad práctica de construir en un espacio real, exterior, ese sitio donde te puedes zampar un bistec, y donde podrían materializarse tus deseos de sujeto real. O al menos de seguir fracasando, fracasando mejor, intentándolo.

ELOTRO

“Si un hombre comete una estupidez, los otros individuos de su sexo dicen: “¡Qué tonto es este hombre!” Y si es una mujer la que incurre en la estupidez, los hombres dicen: “¡Qué tontas son las mujeres!”
(Lina Furlan).



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