Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

jueves, 12 de diciembre de 2013

Notas de un transeúnte cualquiera…












Él lo sentía en la sien, como la pared siente
la punta del clavo que hay que hundirle.
Así que no lo sentía.
(Kafka)


Menuda pieza: Ser una pieza dentro del engranaje, una pequeña pieza encadenada y condenada a cumplir un perpetuo papel en la cansina y reiterativa función, y a no poder abandonar nunca la posición asignada –y nada de ascensos ni promociones en el horizonte, ¿qué horizonte?-, te impide conocer el endemoniado conjunto del mecanismo que forzosamente alimentas y del que también involuntariamente formas parte  y, por las mismas razones, el tipo de funcionamiento -y su sentido y significado- en su integridad. Sin embargo la posibilidad del sabotaje, de gripar la máquina, de incumplir con tu ineludible aportación, de renunciar a formar parte de un todo desconocido, es una opción, en principio, al alcance de cualquier pieza, por vulgar que esta sea. Y de camino podría resolver el dilema de si esa vetusta “leyenda” machaconamente inoculada que habla de que “la totalidad de los dispositivos están duplicados” y otras medidas pensadas para disuadir a los potenciales elementos disgregadores, es, finalmente cierta o un vacile del sistema.

A este paso o al trote, vamos a volver a espectáculos altamente ofensivos que creíamos superados como aquel de la “franquista” y bien atada Segunda Restauración Borbónica. Tras una nueva sesión de maquillaje by PPSOE, volvemos al “Camino”, ¿del que nunca salimos?, el del beato marqués…

Resulta paradójico pero, si ponen oído, constatarán que el lenguaje más cargado o recargado de significaciones suele ser el empleado –hasta el abuso- por las gentes más insignificantes, y, además,  con el significativo propósito, ¡habráse visto!, de significarse.

Puede alguien decirme si queda algún “otro” lado hacia donde  mirar, y por supuestísimo que callar,  para no ofender la fascistoide sensibilidad  de  este cada día más ofensivo “país” de mierda decretado y bautizado por los delincuentes que nos pastorean  como: Marca España. No, si ya.

El consumo de caviar Boluga cae en picado y no digamos la champaña francesa. Los ricos, muy afectados por “su” crisis/estafa,  se muestran, a pesar de que su trozo de tarta no deja de aumentar, inquietos e inapetentes y, mientras tanto, los obreros, ahí andan los tíos  con ese egoísmo de clase que les caracteriza, sólo preocupados  por  “su” educación, “su” sanidad, “su” pensión y  “sus” preferentes ahorros… y luego dicen que son víctimas de la explotación capitalista…¡habráse visto!

Que si patatín, que si patatán y …sin quitarle el rabillo del ojo al rabo de toro o a las croquetas de espinacas con piñones o a las berenjenas fritas con miel o al salmorejo con huevo duro y taquitos de jamón y todo ello bien regado con montilla-moriles…nos atrevemos a afirmar que los cordobeses siguen cultivando su inalterable fidelidad a un inmovilismo gastronómico que sólo puede ser calificado “de no te menees”, ¡Y disfruta!

ELOTRO



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