sábado, 9 de noviembre de 2013

De lo cual infiero que…




¡Estoy a punto de reventar, esa es mi salud!
(Tolstoi)

A la incierta luz del pasado más o menos inmediato, la enésima “nueva” regeneración del PPSOE se revela como un grotesco sofisma.

Te acusan de caminar en la dirección “opuesta”, pero, “opuesta”, ¿A qué, a quién?...y, ya puestos, las señales que regulan el tráfico de intereses, ¿Quién las manda colocar tal que así?

Aquella mirada ya no tenía oídos para mí.

Maquetando que es gerundio… Saqué su foto de la caja, de la mancha… y la llevé hasta el corte, a sangre, pero solo el filito.

Si hay asunto… Toda novela se construye sobre un asunto, incluso, aunque últimamente se repite demasiadas veces, sobre el estomagante asunto de construir una novela.

¿Y si me instalé demasiado temprano en el demasiado tarde?

Sigo sin saber por qué, tras llenarme la cabeza de la morralla toxico-informativa que excretan con generosa abundancia los medios de desinformación, no me queda espacio ni tiempo para “pensar” sobre lo que pasa y directamente me afecta en esta mierda de mundo en el que malvivo.

Dices tú de paradojas: Según todas las encuestas, por razones obvias  no publicadas, las leyes menos transgredidas, y por lo tanto más eficaces, suelen ser precisamente las más cercanas, las imperceptibles, las ineludibles, las que nos pillan desarmados, las no escritas.

Desde la “falta de carácter”, por otro lado un seguro, cálido y cómodo refugio, se está en disposición de aceptar todo tipo de compromisos más o menos y no todos, humillantes y repugnantes, y, es así, cómo se puede conseguir, bajo las botas de los pertenecientes a la estirpe  de  los “sobrados, además, de carácter”, una supervivencia que, no por arrastrada y poco vistosa resulta menos supervivencia. Claro, si únicamente de sobrevivir, de mantenerse vivo, de “existir” aunque sea hundido en la propia mugre y de aquella lastimosa manera, se trata.

ELOTRO



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