Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

sábado, 30 de noviembre de 2013

De lo cual infiero que…





Nuestra salvación es la muerte, pero no ésta.
(Kafka)


Nada más terminar su lectura, y no pudiendo despegarme, descoserme, separarme de ella, me puse a buscar, a pensar, en el sentido, la razón de ser, de aquel libro tan enrevesado, intrincado y lioso. No hubo manera y, por fin, ya desalentado, lo devolví a su lugar en la estantería. Fue en aquel momento, y no me pregunten por qué, cuando hice como que me daba por vencido y decidí alejarme de su “coactiva” e intimidante presencia física, y de la salita de lectura. Bastaron unos pasos en dirección al  jardín trasero y, lo que hasta entonces aparecía como complejo y embrollado, en la distancia, en la nueva perspectiva, se rebeló súbitamente claro y sencillo. Y, eso sí, decididamente falto de sentido.

La prostitución debería ser, en mi casta y cauta opinión: una transgresión tolerada y tan culposa como perdonable; porque según nos enseña la tradición, resulta ser, en la mayoría de los casos: el mejor apuntalamiento del matrimonio.

El silencio, impregnado de “lo intelectual”, como máscara verbal encubridora. Mucho más eficaz que el parloteo.

Me miro al espejo y, que quieren que les diga, en el fondo me sigo envidiando.

URGENTE: Se necesita mujer temerosa de Dios, fiel, hacendosa y casta, para relación genital plena. Imprescindible inexperiencia.

Las formas racionalizadas de la castración sexual contienen, además, múltiples posibilidades de gratificación. Pensemos en la falta de tacto. Desde el lado de más acá.

“Lo real” aparece más autentico bajo la forma de narración fantástica. Más “en forma”, mejor aspecto, más estructurado. Y con superior encaje en el molde fantasioso de “la realidad”.

El pensamiento abstracto, eso lo sabe todo quisqui,  se adapta perfectamente, y a coste cero, a cada una de las estaciones del año. El pensamiento concreto, precisamente por su rígida y enfermiza  naturaleza concretista,  exige por su parte  una “aplicación”, como se dice ahora, o sea, un coñazo y más sobrecoste, especial para aclimatarse a cada temporada. Y, seamos sinceros, total p’a ná. Menos pensar y más existir, abstracto yo.

ELOTRO



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