Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

domingo, 13 de octubre de 2013

SURREAL






SURREAL

¿Vertían en sus obras los artistas surrealistas los propios sueños o sus turbadoras pesadillas? ¿Cuánto nos debe importar “racionalmente”  ese incontrastable dato? ¿Utilizaban también sueños ajenos o algún sueño real o surreal o falso? “Un perro andaluz”, título que molestó a Lorca aunque no se sabe muy bien por qué, figura como obra escrita, producida, dirigida e interpretada por Luis Buñuel. Dalí colaboró con sus “sueños” en el guión y subrayó más tarde, fiel a  su nueva línea-Gala,  que de forma capital, esencial, transcendental y destacadísima. Muchos años después hemos escuchado a Pepín Bello, otro artista sin obra, ya muy recuperado para entonces de su extrema humildad, decir que la mayoría de las ideas que aparecen filmadas en la película fueron aportadas por su menda (incluidas las cabezas de burros putrefactos llenas de moscas que recordaba haber visto, ¿o soñado?, en los pudrideros, tangiblemente reales, de su Huesca natal), que ni siquiera figuró ni figura en los créditos. Historia surrealista dentro de historieta surrealista filmada gracias a las 25.000 pesetas (¿Qué papel histórico debería ostentar este “crucial por real” dato económico?) aportadas por la acaudalada y generosa madre del genio aragonés. Y con la madre, como no podía ser de otro modo, hemos topado: amigo Sigmund … pero, ya saben: “Es peligroso asomarse al interior… de las madres”. Ni siquiera armado de afilada navaja… piano… piano… y luego suena, ¡cuarenta años después!,  un tango… y “dieciséis siglos antes”, recuerden que en el mapa del territorio onírico, ojo que sueña en estado salvaje, no existen límites al deseo y todo es posible e imposible, moral e inmoral, racional e irracional y tanto da porque nada quiere ni puede someter. Entre hormigas que parecían diminutos esputos negros con patas, un pasito, otro pasito, un pasito, otro pasito, en filita hormiguera… y mierdecitas con mantillas, moscas sospechosas, bicicletas de pedaleo lento y mudo con coronas de luto en el manillar, ventanas aquejadas de ansiedad, mariposas inconsolables cortejando flores artificiales y todo un catálogo en blanco y negro de eructos y ventosidades…  Bajo luces negras se arrastran ¿encadenados? y sin saber bien pa’dónde… (Buñuel no olvida ni perdona), dos frailes maristas: “yo es otro” y… mucho ojo… sajado de de vaca o de  buey! Si hay más allá, no hay sueño: me he ido con el sueño, soy con el sueño. Gato sin ojos, imposible ver sin ser visto. Soñar es preciso, vivir no es preciso: otro dudoso simulacro de agujero con salida surrealista. ¿Y qué coño peludo con patillas pinta Wagner, don Luis, o fue decisión “realmente” alimenticia? ¿Y los sueños sin fin, tienen fin y sinsentido transgresor o se sueñan “infinitos”?

(Por si acaso, para los bichos del  patio de butacas, piedras en los bolsillos. Paseemos, y si hay suerte, insultemos curas sin perder el paso ni el compás. Y que suene la mudez del tambor.)

ELOTRO



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1 comentario:

  1. Poco importa quién puso el dinero, las ideas o los sueños, qué más da quién tuvo la pesadilla y qué importa el artista. El artista no importa, lo que importa es la obra y la huella que ésta deja. Hoy a nadie le importa si Dante fue güelfo o gibelino.
    Salud
    Francesc Cornadó

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