sábado, 5 de octubre de 2013

De lo cual infiero que…




Omite siempre las taras: no forman parte
del buen retrato que tú deseas.
(Andy Warhol)


Y ese salto que nunca realizaste, ¿Qué te enseñó?

Ser escritor es una de las cosas más serias que puede llegar a ser un escritor.

Los que tenemos cierta edad sabemos que, de lo que suele decirse: “para toda la vida”; ya sólo queda la diabetes y el franquismo.

O mucho me equivoco o con el capitalismo nos va a ocurrir como con Franco, el muy criminal se nos acabará muriendo en la cama.

Cuando me quedo ensimismado mirando por el retrovisor me doy cuenta de que llevo años imaginando cosas reales. Un día me la pego. Ya me gustaría que fuese contra los que me la pegan.

El lenguaje dominante que emana de los esfínteres propagandísticos del entramado PPSOE y que difunden con indisimulado entusiasmo todos sus medios, (todos ellos escriturados ante notario) de desinformación y desorientación, está lejos de ser una “Neolengua”; en mi opinión se trata más bien de un lenguaje, (she… she… a peshar del she…)  cuyo shentido y shignificado ha sido distorshionado, falsheado, retorshido, tergivershado, deshvirtuado, adulterado, en fin… emputecido. Pero no tienen más que ver a los “receptores” y comprobarán que de eficacia no careshe, mire, mire ushteddd.

La luz: el pariente pobre de las sombras.

-Y ese…  ¿qué?
-Nos canta las cuarenta.
-Ah… ¿y cuantas le quedan?

Si rellenas el vacío con  silencio ya tienes TODO en la NADA. ¿Qué más es menos quieres?


ELOTRO


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