miércoles, 21 de agosto de 2013

Apuntaciones sueltas





“Me gusta oír la radio, porque las malas canciones dicen la verdad”
(Francois Truffaut / La mujer de al lado)


Como ya nos temíamos se ha confirmado científicamente que las nuevas certezas solo se alcanzan sobre las ruinas de las viejas certezas…

Desafío a las leyes gravitatorias: Fijar día y hora para convocatoria universal; Eslogan: “Por una suspensión voluntaria del papanatismo”… y si eso,  ver de prorrogarla… ¡y nada de penaltis!


Veo a mi alrededor situaciones tan insoportables e intolerables que tanto mi ridícula fichita policial como mi carencia de antecedentes penales me avergüenzan.


¡Cuántas formas de disfrazarse tienen los poderosos! ¿Y cuantas de hacernos creer que no gastan máscara?


Si escribes sobre lo que no hay que hacer un domingo por la tarde ya estás marcando un antes y después de tu propia literatura.

Como los montañeros, debemos de escalar las “simas” del conocimiento “porque están ahí”… arriba…dirigiendo la cordada… mangoneando.

Paradojas: El caradura ni cuando muestra el envés va de culo.

El abuso, contra lo que se tiende a creer, nunca fue un derecho recogido en las leyes. Ni tan siquiera bajo una lectura abusiva de las mismas. Es más ley de vivos.

¿Se imaginan leer sólo lo que pongan por la tele o ya lo sospechaban?

Un tipo de una sola pieza, con dos pelotas y tres cestos hueveros porque, ¿quién sabe por dónde pueden venir los próximos vencedores?

Que hay gente que ve demasiada tele es “televidente” pero que de paso se la crea a pies juntillas (aunque te jure que no por la mismísima Rosalía Mera ¡una santa! ¡una santa!)  eso resulta algo más que daño colateral.

Todo comienzo es involuntario aunque no hubiesen empujado al que empujó al que te empuja.

Hay silencios, más propios que ajenos, que resuenan como un redoble de tambor.

ELOTRO



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