lunes, 15 de julio de 2013

Ocurrencias







Posar o reposar. Antes de  acampar justo encima del único hormiguero de hormigas coloradas, de fuego, picadoras… del que se tiene noticia en todo el  condado (como si fueses un apache cualquiera criado en la reserva), descubre donde han escondido la salida (transitable).

Por fin, entre las abigarradas pinceladas del celaje más cercano a la línea del horizonte, posó su mirada. Lo hizo después de examinar demorada y minuciosamente y con paciente disciplina cada centímetro cuadrado de aquella pintura. Y luego de descartar con la misma cautela, una tras otra, numerosas perspectivas, opciones incentivadas  y tentadoras invitaciones más o menos “evidentes” que le salían al paso –que le asaltaban “literalmente” la retina- en cada cruce y esquina, dentro de aquella tan enigmática como laberíntica obra. Escrutaba cómo si fuese una condición  vital,  no solo conveniente u opcional, atinar previamente con el exacto lugar donde  aquel desconocido pintor había situado en la obra, ¿o más bien camuflado u ocultado?, el auténtico “punto de fuga”.


ELOTRO


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1 comentario:

  1. Acertada y fecunda simbiosis entre el texto y la imagen elegida. No existe punto de fuga previo, quien afirme lo contrario miente con intenciones inconfesables. El punto de fuga se ha de construir en cada momento, es lo que se ha dado en llamar "revolución permanente".

    Salud!

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