Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 18 de junio de 2013

Alberto Giacometti (1)




Alberto Giacometti (1)

Alberto luchó sin descanso sobre un cuadrilátero, un coso, un ring, un tatami, un tablero… de 18 metros cuadrados. El dato de la pequeñez, de la ínfima superficie, del estudio parisino en el que el Giacometti desconocido y el posterior famoso lucharon, a lo largo de cuarenta años, contra sus propias limitaciones tratando furiosamente de “crear su aportación personal al arte”, parece ser la piedra angular sobre la que los hacedores de esta expo levantan el entramado mini-teórico / cuasi-filosófico / macro-comercial. Ya no hay que gastarse, el que se lo pueda permitir, una pasta gansa en el super-catálogo de la ocasión para recibir las consignas y las indicaciones precisas, “la hoja de ruta”, que permite “poder” entender la profundidad y la significación, de la obra del artista o movimiento en cuestión. El folletito “gratis” y las señales llenas de letras que abren cada sala nos llevan de la manita al centro del coso donde los dóciles “mirones” acabaremos estúpidamente sacrificados en honor del gran Dios, “ARTE”, así, con mayúsculas.
No hay como dejarse “encausar” por los que saben. Y esto vale tanto para el mundo del arte como para el mundo de la política. No se meta usted en política ni se meta usted a “entendido en arte”, haga como yo digo que hago yo, deje que los entendidos “nos lo cuenten”, son cuentistas profesionales, eruditos, estudiosos, investigadores, todos a sueldo de… bueno, de qué estábamos hablando?

ELOTRO


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2 comentarios:

  1. En el último párrafo me hablas de despotismo ilustrado ¿es así?
    Salud
    Francesc Cornadó

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  2. Pues sí, por eso "encausar" en lugar de "encauzar", los que no tenemos "instrucción" y además somos rencorosos, no nos olvidamos nunca de nuestros expertos "formadores"...

    Un saludo, Francesc

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