Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

martes, 7 de mayo de 2013

Apuntaciones sueltas





Hay cuadros abstractos que te hacen pensar en el lienzo: años y años con eso encima...
(Karmelo Iribarren Chandler)


A tiro hecho. Hasta en los más estrictos ortodoxos se encuentran  indicios de herejía. ¡Qué chollo el de los inquisidores! ¡Qué fácil tienen el chantaje!

Total pa’qué. Cuando decretan que los matices son inútiles, salvo que se pueda vivir en la inconsciencia,  lo mejor es apretar a correr…

¿En ninguna cuestión? Cada día abundan más los  casos en los que  el radio de acción de la mente en cuestión no alcanza siquiera a su propio cerebro. Esa es la  cuestión.

¿amnesia o memoria? Si les remueves el pasado que han amasado, les desestabilizas el presente y se les derrumba el futuro.

Créeme, de no creer… Los más incrédulos creían. Actuaban como creyentes. No se movían, no pisaban fuera de la creencia oficial. Los más incrédulos, digo, de no creer…

Propaganda seria. Esparcir rumores fidedignos basados en falacias contrastadas entre tertulianos intoxicadores contribuye a la “Transparencia” necesaria para la opacidad necesaria.

Se escribe para oír la música interior y oculta de cada personaje que aciertas a inventar, el sonido de sus equivocaciones, el desconcertante ruido de sus aciertos, el ensordecedor silencio de sus caídas, el latoso griterío de sus dudas, el dispar ritmo de sus parpadeos… lo triste, tras tantas incertidumbres, de sus escasas certezas…

Si nosotros somos el error, si todos los fallos, desaciertos, faltas y erratas cometidos y por cometer son nuestros y solo nuestros, quién, me pregunto, está tomando nuestras decisiones.

En público hay que ser comprensivo y tolerante con el público y, por añadidura, nada complacientes con uno mismo. Es una lata, sí, pero piensa que tiempo habrá de ajustarles las cuentas en privado y, claro está, en su ausencia. El factor sorpresa siempre pilla desprevenida a la confiada presa.

Lo escribí yo, eso es cierto, pero no soy yo, lo escrito, digo; salió de mí y es mío, pero no hablaba de mi yo, si acaso de mis “otros” que están en mí o de otros “otros” que imagino o invento o me encuentro y conozco por ahí, por las calles… pero no son yo ninguno de ellos. Creo. Y así lo escribo, yo.

ELOTRO

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