lunes, 20 de mayo de 2013

Apuntaciones sueltas






“Al término de mi obra solo queda polvo: lo nombrable”.
(Samuel Beckett)

Decir dicen que saben que es doloroso y que lo que hacen lo hacen sin ánimo de hacer daño, porque no queda más remedio, pero, cuando comprueban en la práctica que los resultados son  letales… no aflojan, no flaquean, no cejan  los hijoputas.

Y cuando se nos acaben los chistes, ¿qué? ¿o es que se trata más de hacer y reír chistes que de “qué”?

Es que no se enteran. ¡Nunca sabrán exactamente los españolitos todo lo que a este gobierno ppeppero/fascista deben! (Deuda -de la banca- aparte).

Hay que pensar en positivo y esperar a ver (dicen los tibios). Para cuando terminen de tapiar, sabremos cuál es la única salida.

¿Viruelas? Resulta que es a la vejez cuando la infancia se te echa encima.

Por mucho que insistan, no se puede “adivinar” el pasado.

En las distancias cortas los hombres ilustres son hombres como los demás, ni rastro de lustre.

Es lo que hay. Fuera del autoengaño no hay experiencia de vida verdadera. (Entiéndase "verdadera" como embuste de origen ajeno o como póliza oficial obligatoria)

La inconsciencia humana sobre la finitud (de las cosas de comer y respirar), por lo que se ve, se oye y se consume, parece tan infinita como su propia estupidez, que come y respira.

Si no queda otra que contemporizar, pues se contemporiza. Ahora, eso sí, nunca con tus contemporáneos.

En medio de este desdiós, Dios y sus sermones esotéricos y anticientíficos de nuevo con nota, imprescindible para becas, a la altura de las matemáticas… y mientras tanto el canto del ultra  Rouco corrigiendo a la Gámez…”Ya hemos vuelto a pasar…”

Hay que andarse con mucho cuidado porque cuando le das la espalda a la realidad también le ofreces el culo. Y luego vienen las quejas. O no.

ELOTRO

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