lunes, 29 de abril de 2013

Apuntaciones sueltas





“Rebeldía de espuma blanca en mares de hastío”.
(Gabriel Celaya.)


Paradojas de la vida.  Solo el pobre apretado, que no ahogado, y que se ve forzado, no por dietas ni imagen, a saltarse comidas, le da a la comida toda la importancia (Pamplinas gastronómicas aparte) que tiene. Sobre todo, bien es verdad, cuándo no tiene.

Vacío relleno de vacío. Épocas pasadas de nuestra vida se llevaron consigo lo real y, nosotros, solo lo hemos podido sustituir por ficción empapada en nostalgia.

Fuera-Cerrar- Dentro. Cierras el trato con los del Banco y, en un mal parpadeo, te arrojaron, saltándose la entrega de llaves, dentro.

Ya iba siendo hora.  El “NO” a nada está a punto de no dar más de “SÍ”.

Un buen relato de ficción es el que viste,  en el así llamado planteamiento y en el subsiguiente, o no, nudo: lo real de increíble; pero, no lo muestra hasta el falso y verosímil continuará.
(Si, si… ya quisiera Galimatías).

Ordinariamente. En sus vulgares manos lo vulgar perdía todo rastro de vulgaridad.

¿Cómo? Escribo poesía como si fuera músico. Como si supiera escribir música. Como si supiera escribir poesía. Como si supiera escribir. Como si supiera.

Qué te hicieron con la OTAN, marinero…? OTAN, De entrada no, dijeron, y con un solo golpe de timón, nos la metieron por sotavento.

Vía de doble sentido. Hay, y no son pocos, a quien la cordura solo le entra por la popa. Les vuelve locos, un delirio de cordura.

Las casualidades no pasan por casualidad. Un fraude que se reitera, que insiste, que reincide, es legal por necesidad, por terquedad o por tozudez. Sea del estafador, la terquedad; del togado, la tozudez;  o de los dos socios, la necesidad y la posibilidad.

Cata (y paga) a ciegas. El ruido cegador de las imágenes y la sordera visual que inducen son factores que no percibe, de ordinario, el sinsentido común del común de los consumidores.

ELOTRO

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