Tú, Otro, mi caricatura, mi modelo, los dos. (Paul Valéry)

viernes, 19 de abril de 2013

Apuntaciones sueltas





Lo que va del trineo al carro, va del arrastrao al rodao.
(Desde Mesopotamia en el 3000 a. C.)

Es la forma, en el fondo seguiremos en desacuerdo. La reescritura que de la historia hacen las elites en el poder encuentra  sobrada  justificación   en la penosa sintaxis, y ya no digamos la ortografía, de la chusma de fuera, la que no cata, del poder. (Y no es que no puedan ser reeducadas, qué va, es que se niegan, por pura terquedad de clase, a aprender, a escribir como, y lo que, Dios manda).

¿El presenta no existe? El camino más transitado entre el pasado y el  futuro está comprobado que  no suele dejar la menor huella en el presente.

Trazabilidad. Hay gente “de dinero” y gente “del dinero”; para distinguirlos basta con mirar el trasiego del dinero o el destinatario y el remitente del sobre.

Las promesas se las lleva el tiempo prometido. ¡Luz y taquígrafos! para cumplir con la “Transparencia”, se hace saber que todo lo que estaba oculto seguirá oculto. Eso no puede ocultarse.

¿Por delegación o apropiación? No acabo de sentirme satisfecho a pesar de haber cumplido todos mis sueños ajenos.

El idiota al que asoman  al espejo. Los “idiotas útiles”, aunque pueda parecer una idiotez, resultan  inútiles si aparecen como idiotas ante la idiotizada sociedad. A cierta edad no gusta verse retratado.

En Venezuela como en España, son los fascistas los que tachan de fascistas a todo aquel que osa discrepar o ganarle las elecciones. ¿Una aportación internacional de nuestras mentes nazis  más brillantes: Cospedal, Cifuentes o González Pons acompañado de  sus niños llorones…?

Sí, pero condicional. Si es a cambio de ascenso meteórico  personal; alguna que otra beca en cualquiera de sus fundaciones; cierto premio literario bien dotado; la titularidad de dos cátedras, sí, esto imprescindible, una de ciencias y otra de letras; una columna semanal en su diario independiente; contrato para la publicación de un libro  anual –no un anuario- y sus correspondientes  apariciones en sus  televisiones de usted; varias conferencias sobradamente dotadas de generosos honorarios y un deslumbrante estatus social. Le digo, desde ahora, creo no haber olvidado nada esencial,que sí que puede, Sr. Botín. Dicte, por favor, dícteme…

ELOTRO


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