lunes, 15 de abril de 2013

Apuntaciones sueltas






“…abren la marcha andando hacia atrás”. (Samuel Beckett)


¿El progreso de qué mundo? La ignorancia y la sumisión de las clases trabajadoras son importantísimas para hacer progresar el mundo (la ciencia, subordinada a los intereses de la empresa, y la empresa capitalista, orientada al máximo beneficio posible en el menor tiempo posible, son dos de sus manifestaciones cimeras).
Mientras que la sabiduría de los detentadores de los poderes políticos, financieros y religiosos es aquello que les permite rodearse de esa obscena acumulación de riquezas de la que no hablaba Aristóteles. (Pero sí, Milton Friedman y, de oídas, Vargas Llosa, el marqués y lameculos del Borbón).

Para los Mercados dabuten. El proceso de aturdimiento, embrutecimiento e idiotización de la sociedad española ha  consolidado la más vil y más abyecta de las marcas: LA MARCA ESPAÑA

El gachó poseía una vista sumamente musical, un oído  sumamente plástico, y una mano sumamente perspicaz, y sin embargo, játetu,  todo en él disminuía, mermaba, menguaba, o sea, restaba.

¿Olvidan? El tiempo hace olvidadizos a todos sus testigos, incluso a los no implicados. ¿Recuerdan?

El tamaño importa. Todas las vidas tratan de lo mismo, de la muerte. De la muerte más o menos lenta. Novela, novela corta, cuento largo, cuento, microrrelato…

Para muestra basta un botón, se decía antes; ahora, con la excusa de los recortes, quieren que te avíes, si o si, únicamente con el ojal.

¿Sin duda? Ella dudaba de la seriedad de mi propósito, sin embargo dudaba yo de mi propio  propósito. Claro que  la gente, ya saben, de algo tiene que dudar, comer y eso.

“Servidores públicos de la cuadra PPSOE”. Para nadie es un secreto que entre  gran parte de nuestra clase política surgida de la Inmaculada Transición,  reina la estrechez de miras, la pedantería, la fatuidad, la vileza, la abyección y la mentira. Pero no es menos cierto y puesto que todo debe decirse y este hecho pienso que no puede negarse, que lo único que les mueve es la codicia… -no en todos los casos, cierto es, pero sí en la mayoría- …desmedida.
(Nota: Esta aludida codicia desmedida y a lo que se ve insaciable, debe de ser el factor principal que los hace, a ojos y bolsillos de la ciudadanía conservadora, soportables y votables. Si no, que no digo que no, ya me dirán).

ELOTRO

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