sábado, 16 de marzo de 2013

Apuntaciones sueltas






Si no sabes hacia dónde vas, acuérdate de dónde vienes. (Proverbio romaní.)


En fin, comenzar al fin,  aunque sea por el fin.
En fin, comenzar al fin,  aunque sea desde el fin.
En fin, comenzar al fin,  aunque sea sin ningún fin.

Al correr del tiempo perfuma. Estamos tan familiarizados con la mierda que ni siquiera  nos olemos  dónde estamos rebozándonos.

Va a ser de la bobina. Circula una circular en los círculos habitualmente bien informados que afirma rotundamente que el lugar en el que estamos encerrados es un laberinto circular que en cada curva pierde hilos…

Una parte de otro todo. Una parte cuantitativamente amplia de lo extraordinario es y necesita de lo ordinario. Y no solo como extra.

Angosta razón. Las estrechas y coercitivas limitaciones de la racionalidad son las que paradójicamente te permiten delirar a tus anchas.

Plausible. No es poco mérito el haber conseguido que los “contenidos” más antipopulares sean aquellos que gozan de mayor popularidad entre el populacho consumidor.

El carisma es caro. No hay discurso que iguale la elocuencia y el poder de convicción que tiene la guita; ya se exprese en sobre o a pelo.

(En el laberinto) ¿Perdido? No, no estoy perdido, solo busco una papelera donde tirar este hilo.


¡Ay! Hay aforismos que los plagio al vuelo, de la manera más rastrera.

Hablando de asco, indecible es un decir. Cuando no se le hace ascos a método alguno de amasar dineros, se acaba placenteramente encenagado en el asco indecible.

¿Me copias? Te copio. Procedía aquella copia de un supuesto original que a su vez era una copia, de una copia, de una copia, de una copia, de una copia…

Certificado con resguardo. Es tal el asco que me inspira esta sociedad que cuando me escupe a la cara su certificado, que no diploma, de mi absoluto fracaso social, consigue despertar, nutrir y fortalecer mi olvidada y poco usada autoestima.

ELOTRO

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